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Alejandro de la Peña: la Integración debiera ser como el gato de Mao

Para De la Peña, la integración pasa por que se respete el sistema de desarrollo que cada país elige para sí.

 El mexicano Alejandro de la Peña, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Foto: Pedro Laguna

El mexicano Alejandro de la Peña, secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos / La Paz

00:00 / 27 de junio de 2018

Hace unas semanas, estuvo en el país el mexicano Alejandro de la Peña Navarrete, actual secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). Reivindica que la integración económica debe ser en primer lugar flexible, que pueda alimentarse de diversos aportes, de buenas prácticas entre países, donde no importe de qué color sea el gato, sino que atrape a los ratones...

Aladi, se puede decir, viene del fracaso de la Alalc (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio). ¿Cómo está la construcción de lo que hoy se llama ‘espacio de libre comercio’?

— Efectivamente, Aladi tiene una larga tradición, comenzando en 1960, con la creación de Alalc. Hoy estamos pasando por una situación, diría yo, favorable. Al cambiarse la Alalc por la Aladi se proporcionó una mayor flexibilidad de acción al proceso de integración, que tiene sus altas y bajas. Un indicador que se usa para ver cómo vamos en el proceso de integración es la cuestión del comercio intrarregional como proporción del comercio total que tenemos los países miembros de Aladi; hubo mejores años: en 1994, por ejemplo, el comercio intrarregional representaba 22% de nuestro comercio total; hoy, desafortunadamente, estamos en 16,8%. Pero hay terreno, hay potencial, lo queremos aprovechar; ya hemos avanzado mucho en el otorgamiento de preferencias entre los países miembros.

— ¿Nuevas formas de integración económica, quizás?

— Nuevos desafíos. Por ejemplo, lo que se llaman las medidas no arancelarias, todas aquellas que no son el famoso ‘impuesto a la importación’. Medidas, por ejemplo, de tipo sanitario, para proteger la vida y salud de las personas, plantas y animales, pero que son más complicadas de trabajar.

— Hay grupos de integración como Mercosur, la CAN, Alianza para el Pacífico. ¿Esto genera más asperezas o más integración?

— Es parte de la evolución. Después de 1980 se generaron algunos mecanismos subregionales, como la CAN, y es que es natural que uno tenga una relación más intensa con sus vecinos; pero, por ejemplo, en Aladi no hay un portavoz de ninguno de estos mecanismos; allí son Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, no son Mercosur ni actúan como Mercosur; allí cada país actúa individualmente, lo mismo sucede con la CAN o la Alianza del Pacífico. En la CAN es interesante el caso de Bolivia, que si bien ese proceso de integración es más profundo, llega más lejos, la mitad del comercio de Bolivia se da con Brasil y con Argentina; entonces, ahí la importancia de Aladi, que es la casa de todos, y ésta tiene entre sus principios el respeto al sistema que cada quien quiera seguir para su propio desarrollo, por eso está entre los principios el de la convergencia en la diversidad.

— ¿En qué radica ese principio de flexibilidad que trajo Aladi?

— Entra a operar esa flexibilidad que tiene el Tratado de Montevideo [de 1980, que crea Aladi], de que no necesitan estar todos en todo al mismo tiempo; la flexibilidad es fundamental, es más, el sistema multilateral de comercio ante la crisis que está sufriendo la Organización Mundial de Comercio (OMC) se está yendo por lo que ellos llaman los acuerdos plurilaterales; eso permite que uno vaya avanzando al paso de los más dinámicos, y no al paso de los menos dinámicos; o al paso de los más interesados en cierto tema; no todos tienen interés real en todos los temas. Ahora, para esto hay que ser transparentes, tener las puertas abiertas a la participación de los demás. Cuando alguien no participa, hay dos razones: o porque no quiere, no se trata de obligar a nadie, o porque no puede, porque no tiene los recursos, y ahí es donde entra a operar la asistencia técnica, el apoyo de los demás; ahí hay una vía para avanzar.

— ¿Cuál es el potencial de Aladi para la resolución de conflictos? Bolivia planteó un reclamo ante Chile por el perjuicio de reiterados paros en sus puertos.

— En la solución de diferencias, hay un problema de fondo, conceptual. Y es que en todo lo que se refiere a comercio, ya existe un mecanismo de resolución de diferencias, que ha sido un éxito, que es el de la OMC; entonces, para que lo que hagamos en Aladi tenga sentido, debe tener un valor agregado respecto a lo que ya existe. En el caso de Bolivia y Chile, lo que tenemos es la Resolución 114, que es más de tipo conciliatorio que ejecutorio. Los países miembros de Aladi no le hemos dado a la Asociación la facultad de dar fallos, fallos que sean obligatorios, coercitivos; es lo que en otros foros llaman una legislación blanda: se incentiva el diálogo. El diferendo entre Bolivia y Chile está bajo la Resolución 114. Eso incentivó a las partes a tener diálogos, se han establecido mesas de negociación, para tratar diferentes aspectos.

— ¿Hubo resultados?

— No hemos recibido nosotros. Hay estas mesas de trabajo; en algunas partes ha habido resultados, soluciones muy puntuales a ciertos aspectos, pero no tenemos una especie de informe final de las partes.

— ¿En qué medida las ideologías se cruzan con la integración? ¿Cómo ayuda o perjudica que haya un Alba frente a un Alianza para el Pacífico, por ejemplo?

— Desde el Tratado de Montevideo de 1980 hay un reconocimiento a que cada quien elige la forma en que quiere desarrollarse. Por eso la Aladi continúa trabajando de manera regular, y es que no es un foro político. Ahora, es innegable que hay momentos de mayor o menor armonía en la región, y en ese sentido sí puede haber un impacto en el proceso de integración; de ahí la importancia, por ejemplo, de que el sector empresarial tenga una mayor participación para darle una especie de amortiguador a esos vaivenes que se dan en la región.

— Ese es un rol interesante, que Aladi ayuda a la estabilidad.

— Es interesante. Una de las cosas que yo quiero recuperar en Aladi es el rol de foro negociador; en el comercio intrarregional, por ejemplo. Si bien el porcentaje es bajo, tiene una característica que no aplica al comercio extrarregional, y es que en su gran mayoría son manufacturas, mientras que respecto al extrarregional una parte muy importante de la exportación de Sudamérica son commodities, algunas con cierto valor agregado, materias primas en general, pero no es lo que nos conviene a nadie. El caso de México es atípico, 83% de sus exportaciones son manufacturas, pero eso es por su relación con Estados Unidos. Pero el comercio intrarregional es muy interesante, nos vendemos mutuamente manufacturas.

— ¿Hay alguna meta, objetivo que se viene a nivel Aladi?

— No tenemos un acuerdo con plazos establecidos por una hoja de ruta, el avance se va dando donde se va pudiendo. Hay sí visiones desde lo que llamamos el posible ‘Acuerdo económico comercial integral latinoamericano’, que es una iniciativa muy ambiciosa; pero yo no sé si las circunstancias actuales permiten pensar en invertir esfuerzos en una iniciativa de tal envergadura. Soy más de la opinión de que hay mayor probabilidad de ir avanzando donde se pueda. La facilitación del comercio es un tema muy importante en el que hay que trabajar. No veo en el corto plazo una gran reunión a nivel cumbre, donde digan ‘aquí parte la integración, a diez años’; no veo que nuestra región esté ahorita en esa posición; pero sí he visto que ha habido cumbres a nivel de Mercosur, de la CAN, Alianza del Pacífico, y ese es un reto para Aladi, que la aprovechen, como están aprovechando los otros mecanismos. Y no se trata de que existan unos u otros, tienen que coexistir todos, y se puede; lo que hay que hacer son canales de comunicación y evitar que haya antagonismos, compartimentos estancos; ¿por qué no buscamos mejores prácticas de donde vengan?; la otra vez me comentaban de algunas prácticas de avances que tuvo Unasur, yo no veo por qué no pudiéramos replicar eso a nivel de Latinoamérica, a nivel de la Aladi. Como decía Mao [Zedong, líder revolucionario chino (1893-1976)], que fue muy abusado: no importa si el gato es negro o es blanco, que atrape al ratón. Entonces, [el aporte] que venga de Mercosur, de la CAN, de Unasur, que venga de donde venga, que si funciona, tomémoslo. Eso es integración.

Pérfil:

Alejandro de la Peña Navarrete cuenta como una experiencia novedosa de integración el acuerdo que por su cuenta hicieron empresas de cosméticos de cuatro países, que luego convocaron a sus gobiernos a reglamentar ello; ahora ya son ocho los países adherentes.

Funcionario de México ante organismos internacionales, como la Organización Mundial de Comercio (OMC); secretario de la Cooperación Económica Asia-Pacífico.

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