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Carlos Toranzo: 'Nuestras élites son corporativas en su adn'

Siempre hay un nexo umbilical entre élites políticas y económicas.

Carlos Toranzo Roca

Carlos Toranzo Roca Foto: Pedro Laguna

La Razón (Edición Impresa) / Iván Bustillos es periodista

13:00 / 02 de enero de 2019

En julio se presentó el libro (en dos tomos) Un siglo de economía en Bolivia, patrocinado por la Fundación Konrad Adenauer. Uno de los trabajos más llamativos contenidos en el Tomo I Tópicos de historia económica es Élites económicas en los siglos XX y XXI, del economista Carlos Toranzo Roca. Siempre vigente la cuestión de las llamadas “élites”, no es poco lo que se puede explorar del carácter, temperamento, miserias y grandezas de estos grupos que si algo tienen en común es haber influido, mal que bien, en el destino del país. Toranzo lo dice sin anestesia: lo primero de ellas es que no tuvieron, y no tienen, visión de país...

— ¿Por qué la idea de clase dominante no es adecuada?

— Yo no siento que en la historia hayamos tenido élites que tengan una visión de país, que miren hacia el futuro al conjunto de la población; siento que han sido élites muy limitadas. Por ejemplo, para la firma del Tratado de 1904, más que importarles nuestro acceso soberano al mar, a las élites mineras de ese entonces lo que les interesaba era continuar la exportación de minerales, por eso es que transaron con un ferrocarril; en la pérdida del Acre, también se firma tratado para seguir exportando goma.

— ¿Es un prejuicio que las élites siempre fueron señoriales?

— No todas las élites han sido oligárquicas. Simón I. Patiño era de una provincia cochabambina, de origen muy popular, que luego ha sido el dueño del estaño, con intereses en Asia, Estados Unidos, Inglaterra; para su tiempo era uno de los grandes magnates; pero él, que pudo fundar la burguesía boliviana no lo hizo porque internacionalizó muy rápidamente sus intereses. Con todo, yo veo que Patiño es uno de los pioneros de las burguesías cholas.

— También hubo una vertiente extranjera

— Esas élites de inicios del siglo XX no estaban solo en la minería; si uno va a Oruro, encuentra las grandes ferreterías, los grandes apellidos: Ferrari Ghezzi, Fotografía Gismondi; Salvietti en La Paz. Eran los proveedores de la minería; comenzaron industrias de chocolate, pastas, fideos, galletas; en La Paz uno se encuentra con Forno, Soligno; que eran igual que los Stege; familias extranjeras que se afincaron en Bolivia e hicieron los grandes negocios. Buena parte de estos extranjeros eran gente desposeída, pero ahora son parte de las grandes élites oligárquicas.

— Habla de una esquizofrenia de las élites: admirar hacia afuera y despreciar hacia adentro.

— Hay paradojas. Los liberales metieron el ferrocarril, que es un acto de modernidad, pero junto al ferrocarril entraron todos los productos que abastecían a las pulperías de la minas, y eso comenzó a matar la industria nacional. Después, con la Revolución del 52, lo que se promueve es la Marcha hacia el oriente, lo que había previsto (Merwin) Bohan; y es ahí donde levantan cabeza los capitales que ya existían en Santa Cruz, que se habían fundado en la explotación de la goma. Con la carretera Cochabamba-Santa Cruz ha ido naciendo la actual burguesía agropecuaria del oriente, otra parte de las élites de este país. Bohan vio que el desarrollo debía ir al oriente, como ve Evo Morales ahora. Andando la historia, uno puede entender por qué Morales es aliado de la burguesía agropecuaria del oriente, porque de alguna manera lo había previsto Bohan, lo previó la Revolución del 52.

— ¿Crear desde el poder a nuevas élites?

— El MNR decía que iba a dar divisas baratas para la industrialización, lo que se llamó luego la “molienda de divisas”, las usaron para efectos comerciales, para enriquecerse, no para crear emprendimientos industriales; hoy también el MAS vía lo que es la entrega de la obra pública, con comisiones especiales a los cercanos, en el nivel nacional o subnacional, está generando nuevas élites económicas, fundamentalmente en el occidente, de sello popular, y en el oriente en la alianza con la burguesía agropecuaria del oriente.

— Otra fatalidad de las élites, dice usted, es haber crecido dentro del patrón de desarrollo primario exportador: plata, estaño,  petróleo, gas, litio...

— Siempre está presente el patrón primario exportador; la única diferencia es el patrón de acumulación; unas veces los recursos naturales están en propiedad de privados, el liberalismo de la primera parte del siglo XX; luego la Revolución del 52, cuando el patrón de acumulación se vuelve estatal; viene Sánchez de Lozada, el neoliberalismo; y ahora el neoestatismo. Nunca ha habido la fortaleza, yo digo la enjundia, de producir industrias, de generar valor agregado; algo hizo el MNR con una pequeña diversificación vía la Corporación Boliviana de Fomento, con lo que se produjo explosivos, molinería, zapatos, fábrica de fósforos, pero con tal protección que llegado el tiempo, cuando se abre Bolivia al mundo, las industrias se nos caen, y además Bolivia tiene un mercado interno muy pequeño como para hacer una industria vigorosa, pero tampoco ha habido ni en las élites ni en el manejo estatal una visión de sembrar los recursos naturales en áreas productivas; por lo demás, es fácil explotar la renta porque ésta se utiliza en parte para favorecer a las clientelas que apoyan a los sectores que han estado en cierto momento en el uso del poder.

— ¿Lo militares? ¿Cuánto han sido élite?

— El gran salto al desarrollo en Brasil lo hicieron los militares, en dictadura. Es curioso.

— ¿Pinochet en Chile...?

— Luego, en Chile un tema importante, a su modo. Con esto no vamos a decir que hay que esperar dictaduras ni mucho menos. Pero tuvieron roles importantes. Los militares hasta la Guerra del Chaco eran parte de la más rancia oligarquía. El gran proceso histórico de este país nace en el Chaco, porque es el encuentro entre oriente y occidente; los campesinos allí decían “Viva el general Bolivia”. No había idea de nación, de república de Bolivia; allí los bolivianos se dan cuenta que había que construir nación, y lo que se genera en el Chaco es la idea del nacionalismo revolucionario. Así, los militares tuvieron un rol importantísimo con Toro, Busch, Villarroel; con el MNR eran una célula, eran aliados del MNR; como ahora parece ser con Evo Morales, que los militares si bien no llegan a ese extremo (de ser una célula), son un gran aliado. Pero el fondo-fondo de las FFAA es más conservador, no es de “patria o muerte”, es lo otro, pero según las circunstancias se acomodan.

— Siguiendo su idea heterodoxa de élites, cocaleros, cooperativistas, transportistas, ¿en verdad son élite económica y política?

— La gran élite política hoy son los cocaleros; los que tienen de alguna manera una cercanía al manejo del Estado, con Evo Morales; pero a la par son élite económica. Los cooperativistas, con el aumento del precio de los minerales se han convertido en una gran élite económica también, son tan adinerados como los cocaleros; y los transportistas son otra élite. Ahora, cuando el MNR, el poder era corporativo: obreros, campesinos que eran diputados; saque una fotografía del parlamento hoy, son cocaleros, gremiales, transportistas, las Bartolinas, es un poder totalmente corporativo. El problema es que todos los corporativismos no miran al país, miran los intereses personales de su sector.

— De la élite ‘chola-cunumi’, como le llama, usted dice que es hasta apolítica.

— Por ahora no le interesa la toma del poder político; le interesa más sus bisnes. Le van a pedir favores al Estado pero son profundamente neoliberales: “No me toques mi negocio; no me vengas a jorobar con los impuestos”; los cocaleros igual: “No te me metas al Chapare”. Por eso digo que lo que tenemos ahora es curiosamente un capitalismo de Estado, por el control estatal del gas, con un neoliberalismo popular, que es esto de todas las burguesías cholas, cunumis.

— A todos nos interesa este tema de las élites, porque está en juego el futuro del país, pues.

— El futuro va a ser más de piel morena, que todavía estará pensando en patrones de desarrollo primario-exportador, y mirando cada quien su interés y no el país, con intereses corporativos. Dentro de nosotros —no se da cuenta el MNR— nos ha metido un ADN nacionalista revolucionario, antiimperialista y que vive de la renta.

Carlos Toranzo Roca “Las élites políticas se han popularizado, han generado la Participación Popular (PP); el MAS era imposible sin la PP. Los primeros alcaldes del Chapare vienen de la PP. Leyendo la historia, uno se da cuenta que el MAS es hijo de la Revolución Nacional y de la PP”.

Datos

Nombre: Carlos Toranzo Roca 

Profesión: Economista, aunque especializado en Ciencia Política.

Ocupación: Fue profesor de universidades en Chile, México e Inglaterra.

Perfil

Tiene varios libros en su haber: ‘Rostros de la democracia, una mirada mestiza’; ‘Bolivia hacia el 2000, desafíos y opciones’; ‘Nueva derecha y desproletarización en Bolivia’.

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