La Gaceta Jurídica

Y ¿desde el 2020, qué?

Realidades jurídicas

La Gaceta Jurídica / Gabriel Peláez G.

00:00 / 14 de junio de 2013

No es que pretendamos hacer de futurólogos o formular ciertos vaticinios en torno, nada menos, del futuro político del país, peor si tenemos en cuenta lo resbaladizo que suele ser el terreno en aquél campo y en nuestro país.

Pero no podemos menos que preguntarnos –pensamos que con una buena parte de la ciudadanía–, ¿en qué va a terminar este detalle de la reelección de Presidente y Vice del Estado?

Sabemos el antecedente referido a cómo se modificó en la actual Constitución Política del Estado (cpe) lo señalado en torno al tema. En efecto, el artículo 87 de la Constitución abrogada decía: “…el Presidente puede ser reelecto por una sola vez, DESPUÉS DE TRANSCURRIDO CUANDO MENOS UN PERIODO CONSTITUCIONAL” (I). Igual para el Vicepresidente (Parágrafo II).

En cambio, el artículo 168 de la actual Constitución señala, al reiterar el mismo perIodo de funciones de cinco años, que aquellas autoridades “pueden ser REELECTAS POR UNA SOLA VEZ DE MANERA CONTINUA”.

La Disposición Transitoria Primera (II) de la actual Constitución se limitó (o eso se pensaba) a aclarar que “los mandatos anteriores a la vigencia de esta Constitución SERÁN TOMADOS EN CUENTA A LOS EFECTOS DEL COMPUTO DE LOS NUEVOS PERIODOS DE FUNCIONES”.

El Tribunal Constitucional acabó olvidando olímpicamente aquella normativa al admitir, inopinadamente mediante una declaración constitucional, que sí estaba permitido que los dos actuales primeros mandatarios del Estado pudieran ser candidatos para una nueva elección (la del 2014). De resultar elegidos, comenzarían a ejercer su tercer periodo, aunque se haya dicho lo contrario.

El camino escogido para conseguir la reelección, como posible y legal, fue sin duda el más directo y el más fácil, al contar, además, con la “ayudita” del Tribunal Constitucional. Porque, sin duda, la opción más correcta y que también hubiese contribuido a aclarar definitivamente el panorama constitucional en este campo, hubiese sido el de recurrir a una REFORMA PARCIAL del texto de la cpe.

Según el artículo 411.II de la Constitución vigente, el camino podía haberse comenzado a andar por iniciativa de la propia Asamblea Legislativa Plurinacional (una de las opciones), mediante ley de reforma constitucional, “aprobada por dos tercios del total de los MIEMBROS PRESENTES…” de aquella Asamblea.

Esa reforma, se añade, “necesitará referéndum constitucional aprobatorio”. Este último detalle resulta bastante disparatado, porque estas forzadas “consultas” a la ciudadanía obligan a aquella a votar (en su mayoría) a ciegas, sin que el ciudadano cuente con los suficientes elementos de juicio.

¿Por qué el partido en gobierno desechó esa posibilidad? Seguramente porque estaba del todo seguro del resultado del referéndum. Y es que, en definitiva, a una buena parte de la ciudadanía no le cae bien que la misma gente que ya ha cumplido funciones de gobierno en forma repetida, pasando por encima de la normativa claramente vigente, pretenda otra vez continuar en el ejercicio del Poder.

Al margen de ello, queda una primera conclusión, que el actual partido de Gobierno, después de lo sucedido, ha demostrado que está llevando adelante un esquema, cuya finalidad es mantenerse en el poder el mayor tiempo posible.

Aquél esquema, que inicialmente quedaba algo disimulado, ha aparecido últimamente en forma clara. Y es que sus orígenes son los que datan de la Asamblea Constituyente. El propio Vicepresidente admitió que, en el tema de la reelección de los primeros mandatarios, en aquella Asamblea se comenzó con la propuesta de una de sus comisiones de cambiar el esquema de la Constitución ahora abrogada, por otro radicalmente distinto. O sea, ir al sistema de la reelección INDEFINIDA.

Hagamos notar que una serie de circunstancias ajenas al partido del MAS, en la parte final de discusión del texto constitucional, o sea en el llamado Congreso Constituyente (totalmente inconstitucional), un acuerdo político modificó el esquema y se llegó a lo que decíamos: la reelección será permitida en forma continua, POR UNA SOLA VEZ. Ahora, gracias al Tribunal Constitucional, van a ser DOS VECES CONTINUAS.

Todo esto sucedió al margen o, si se quiere, por encima de los famosos acuerdos político-partidistas de los que fue parte el propio partido del MAS, a través de sus máximos dirigentes.

Lo que los dos primeros mandatarios del Estado han conseguido finalmente, es obvio que va a mantenerse hasta las elecciones del 2014 o, mejor, va a continuar vigente después. Transcurridas las elecciones señaladas, se extenderán hasta que termine el periodo de vigencia de aquellas autoridades, con lo que hemos llegado hasta el año 2020.

Aquí se nos ocurre plantear la pregunta del millón: en elecciones posteriores a las del 2014, ¿ya no se podría hablar (ni con la ayudita del Tribunal Constitucional) de un cuarto periodo, o sea, otros cinco “añitos más”?, ¿salvo que, hasta entonces, se hubiera optado por aquello que no se quiso hacer ahora, la reforma PARCIAL DE LA CONSTITUCIÓN?

De ahí el título del presente trabajo, Y, ¿desde el 2020, QUÉ?, ¿otro período de cinco años, DE FACTO O IMPUESTO EN LOS HECHOS o, finalmente, ejecutar la reforma parcial de la Constitución?

En el supuesto caso de que se impusiera esta última opción, ¿qué tipo de reforma parcial se iría a plantear? Pues, por ahora sólo se ve que se insiste en aquella “primeriza” de la Asamblea Constituyente: la reelección INDEFINIDA.

Y vuelve a surgir la pregunta: esta reforma, con tales alcances, ¿podrá vencer un referéndum? Tenemos más dudas que nos asaltan ahora.

Es abogado, ensayista y analista de la constitucionalidad.

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