La Gaceta Jurídica

Alternancia política y gobiernos participativos

Conocidas mediante los medios de comunicación son las declaraciones de la máxima representante del Movimiento Al Socialismo (mas) en Cochabamba, Leonilda Zurita, quien, en un acto inédito de expresión democrática, informó que debido a una decisión orgánica de su partido, se decidió practicar la “alternancia política” en ciertos niveles de representación.

Los y las asambleístas suplentes hicieron protestas y cumplieron una huelga por el relevo.

Los y las asambleístas suplentes hicieron protestas y cumplieron una huelga por el relevo. Foto: Eduardo Schwartzberg-La Razó́n

La Gaceta Jurídica / Henry A. Pinto Dávalos

00:00 / 12 de febrero de 2013

La “alternancia política” obliga a los concejales titulares de los municipios a ceder sus espacios de representación a favor de sus suplentes, promoviendo con ello no sólo el respeto a los acuerdos formales con los cuales se habría concurrido a las urnas, sino profundizando la misma idea de la democracia, la cual encuentra en este tipo de iniciativas, vientos frescos y renovados.

En efecto, desde la recuperación de la democracia en 1982 han sido varios los esfuerzos por los que diferentes líderes y partidos políticos han pretendido imprimir un sello ético a la política, promoviendo iniciativas como aquella de prohibir que el tercero sea electo Presidente del Estado, tal como sucedió con Jaime Paz Zamora en 1989, cuando se acabó manipulando la intención del electorado, así como esa otra plasmada por René Blattman, quien impulsó una lógica de candidaturas meritocráticas, habiéndose incluso lanzado una convocatoria pública para elegir a los mejores nombres y perfiles.

Rotación de cargos

La iniciativa planteada por Zurita, empero, marca –a mi entender– aquello que debía ser una constante en la política y en la democracia en general, como es la más amplia participación de sectores de la población en el ejercicio de la cosa pública y la permanente rotación de cargos, de modo tal que permitamos que la democracia sea realmente “el gobierno del pueblo”, donde la gente pueda participar, conocer y adentrarse en la administración pública, participar en la toma de decisiones, evitando aquello que en nuestra historia ha sido una constante, las famosas “roscas políticas”.

Éstas fueron denunciadas en su momento por los ideólogos del nacionalismo revolucionario, quienes mostraron cómo un país de miles de pobres almas estaba signado por el destino de unas cuantas cabezas conocidas como la “rosca minero-feudal”, encargada de administrar el “Superestado Minero”.

Rol de las roscas

Lorgio Orellana Aillon, a su vez, sostiene que en rol de las roscas en nuestra historia no es casual ni anecdótico, sino estructural, ya que las roscas constituyen el “modo normal de la reproducción del poder político en Bolivia”, hechos que nos muestran que, si bien la política y la administración del Estado, en ciertos momentos, pueden tornarse democráticas, participativas y plurales, empero, existe siempre la tendencia a elitizar la política.

Justamente, dentro de la teoría política existe un largo debate sobre cómo hacer más democrático y participativo el ejercicio del poder, es decir, cómo evitar que la cosa pública acabe convirtiéndose en una cuestión privada, donde familias o grupos de poder, sobrepongan sus intereses sobre la colectividad, existiendo autores como Gaetano Mosca, Pareto o Michels, quienes han afirmado que el ejercicio del poder implica siempre la existencia de pequeñas élites, que se turnan en el ejercicio del poder.

Por su lado, Edwin Tapia Frontanilla afirma que, si bien han existido ejemplos notables de líderes populares que gracias a sus esfuerzos han logrado encumbrarse en los más altos espacios del poder estatal, empero, una vez allí, nunca más volvieron a ser los mismos de antes, convirtiéndose en una nueva élite o rosca dominante.

La actual democracia

Hoy en día, si bien es cierto que hemos avanzado bastante en el perfeccionamiento y la cualificación de la democracia incorporando una serie de mecanismos propios de la democracia participativa y comunitaria, como son la revocatoria de mandato, la iniciativa legislativa ciudadana y el control social, la propuesta de Zurita invita a repensar nuestra democracia, promoviendo la idea de gobiernos abiertos, públicos y altamente participativos, iniciativa que debe no sólo importar al oficialismo, sino también a la oposición, que ciertamente no da señales de cambio ni transformación en sus filas.

Es catedrático de la Carrera de Ciencia Política, Universidad Mayor de San Simón, Cochabamba.

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