La Gaceta Jurídica

Análisis de la historia de las ideologías en el Derecho

Debe destacarse que, de todos los citados autores marxistas, Evgeny Pasukanis es el teórico del Derecho más penetrante y formado y el que más influencia ha tenido en las discusiones jusfilosóficas del siglo XX.

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La Razón (Edición Impresa) / andressimoni.wordpress.com

00:00 / 30 de enero de 2015

Los discursos jurídicos, las doctrinas que se explican en clase, están muy influidas por concepciones ideológicas, por ideas morales y políticas. La enseñanza del Derecho oculta esta cuestión con su presunción de que el intérprete es y debe ser neutral.

El Derecho y las interpretaciones del Derecho incluyen elementos ideológicos porque el “campo jurídico” es uno de los ámbitos en los que se lleva a cabo la lucha por la “hegemonía”, es decir, qué concepciones sociales, políticas e ideológicas imperan e impregnan una determinada sociedad.

Actualmente, podemos detectar una hegemonía de un modo de pensamiento jurídico que conduce a considerar la situación económica, política y social actual como ajena a la problemática jurídica, por lo que no es discutido el papel del derecho en su consolidación y, en consecuencia, se tiende a aceptar implícitamente el sistema actual como justo.

Ello supone en gran medida que interioricemos los valores e intereses de las clases dominantes. De esta forma se asegura el mantenimiento de un determinado sistema social sin que haya que recurrir constantemente a la fuerza.

De hecho, las personas no cumplen las normas jurídicas únicamente por la amenaza de coacción en caso de incumplimiento, sino que, normalmente, se obedece el Derecho porque se considera que es justo. La doctrina jurídica hegemónica es un importante elemento de legitimación del Derecho, de su consideración como justo y, al mismo tiempo, de legitimación del sistema social capitalista.

La aparente justicia del Derecho es uno de los elementos que conforman la legitimidad del sistema capitalista, de que las personas acepten el capitalismo porque lo consideran justo.

El modelo actual de enseñanza del Derecho –acrítico y doctrinario– también contribuye a esta hegemonía, ya que fomenta que los estudiantes acepten como justo el actual sistema de división clasista y muchas veces patriarcal del trabajo, y que interioricen las jerarquías propias de ese sistema de división del trabajo.

Actualmente, existen dos concepciones ideológicas dominantes en el Derecho público: la concepción liberal y la concepción social. Cada una de ellas se basa en una distinta comprensión de la sociedad, las relaciones entre sociedad y Estado, las funciones que le corresponden al Estado, y las ideas de justicia que mantienen.

Sin embargo, ninguna de estas dos concepciones implica una superación del sistema capitalista, sino que asumen las relaciones de producción capitalistas, por lo que en el fondo son simples variantes del discurso jurídico hegemónico.

En cualquier caso, debemos ser conscientes de que quien interpreta y aplica las normas lo hace desde sus propias convicciones morales y políticas. Es raro que el Derecho dé lugar a una única interpretación posible. Casi siempre son posibles varias alternativas interpretativas, interpretaciones que se basan en diferentes presupuestos políticos.

Por tanto, siempre debemos preguntarnos acerca de cuáles son los presupuestos políticos que se encuentran detrás de la creación de una determinada norma jurídica y de las interpretaciones políticas que se realizan de esa norma.

El concepto de ideología en la teoría del Derecho

Carlos María Cárcova señaló que el polisémico término ideología, empeñado en dar cuenta de la apariencia, termina disolviéndose en una multiplicidad de sentidos. Un credo político, las ideas dominantes de una formación social determinada, la falsa conciencia, el discurso legitimador, entre otros supuestos, pueden ser alcanzados por la citada categoría.

No obstante, desde las ciencias sociales ha continuado el interés sobre dicha problemática, potenciada por los nuevos aportes del psicoanálisis, la sociología del conocimiento, la teoría lingüística, el análisis del discurso y las teorías sistémicas.

Luis E. Pravato indicó que se ha advertido que el primer antecedente registrable en el pensamiento occidental sobre la materia se lo hallaría en Francis Bacon (1561-1626), quien desarrolló en su Novum Organum (nuevo órgano) la teoría de los idola, considerados fuentes de error que afectan el entendimiento humano.

Tradicionalmente se cita a Destutt de Tracy como creador del término ideología, acuñado para mentar el estudio de la formación de las ideas y el lenguaje, de las ideas y las sensaciones. Con Napoleón Bonaparte el término adoptó un sentido negativo y despectivo, que implicaba desapego de la realidad, imaginería y confusión. En síntesis, la falsa filosofía que había instado a la rebelión al pretender que los principios políticos podían determinarse a través del razonamiento abstracto.

Dice Cárcova que la contribución de Marx consistió en haber recogido el término en la versión negativa de origen napoleónico y reelaborarlo mediante la sistematización de la moderna teoría de la ideología.

En La ideología alemana, texto en coautoría con Federico Engels, mentó el término en 50 oportunidades, con la carga negativa dada por Napoleón, para criticar y satirizar a una serie de autores hegelianos de izquierda, que a criterio de Marx y Engels, sobreestimaban el papel de las ideas en el curso de la historia. Entre las diferentes conceptualizaciones del término ideología, se pueden señalar las siguientes:

- Utilizando la metáfora de la cámara oscura, definen a la ideología como un proceso de inversión de la realidad que responde a factores socio-históricos, de forma similar a como la inversión de los objetos en la retina responde a procesos físicos.

- Las visiones ideológicas son el resultado de la división social del trabajo (manual e intelectual), generando el trabajo intelectual ideas que tienden a desvincularse del proceso material que les dio origen y a concebirse como autónomas a él.

- La ideología prevaleciente es la de la clase dominante. Quienes disponen de la fuerza material en la sociedad disponen también de la intelectual. Una dominación opera universalizando los intereses particulares de una clase.

- De tal modo, se suma a la connotación gnoseológica de la conciencia falsa la connotación sociológica de la forma de dominación.

Un tema debatido por las corrientes marxistas resulta de la vinculación del concepto de ideología con el de superestructura, todo ello a partir de la conocida metáfora utilizada por Marx en el Prefacio a Contribución a la crítica de la economía política, donde señala:

“En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones  necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción, que corresponden  a un determinado grado de desarrollo de sus  fuerzas productivas materiales. Estas relaciones de producción en su conjunto constituyen  la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se erige la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social (superestructura).”

Invocando la autoridad de autores como Gramsci, Althusser y Poulantzas, Cárcova infiere que la noción de superestructura fue malversada por interpretaciones canónicas del estalinismo, que conformaron una vulgata marxista, burda simplificación reduccionista del complejo y crítico pensamiento marxista.

El Derecho como ideología

Bobbio indicó que Marx no escribió ninguna obra dedicada expresamente a la problemática del Estado. Así, si pretendemos demostrar la existencia de una teoría política marxista, debemos inferir la misma de sus diversas obras de economía, historia, filosofía, etc.

El único texto específico sobre el Estado es el elaborado por Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), mediante el cual se desarrolló un análisis de la formación histórica del Estado.

Es el Estado la forma en que se contiene y reprime el conflicto y las contradicciones a las que ha dado lugar esa forma de organización y explotación económica y sus consecuentes antagonismos, sobre todo cuando se tornan irreconciliables. Según Bobbio, el escaso interés demostrado por Marx y Engels en la problemática del Estado y por la tipología de las formas de gobierno, radicaba en la concepción negativa de los citados sobre la categoría en cuestión. En lo que se refiere a la relación entre sociedad civil y Estado, la posición de Marx contradice toda la filosofía política tradicional.

Recuérdese que para los autores clásicos el Estado representaba un momento positivo en la formación del hombre civil:

- Para Platón era el medio para alcanzar la justicia.- Aristóteles consideraba que su fin era el bien común.

- Leibniz expresaba que el Estado tendía a la felicidad de los súbditos.

- Kant señalaba que su fin era la libertad.

- Hegel barruntaba en que el Estado es lo “racional en sí y para sí”, el sujeto de la Historia Universal, en suma, el momento final del Espíritu Objetivo, constituyendo la superación de las contradicciones que se manifiestan en la sociedad civil.

Por el contrario, Marx sistematizó el aspecto negativo del Estado en dos caracteres: a) El ser pura y simple superestructura que refleja la situación de las relaciones sociales determinadas por la base social; y b) el instrumento con que se vale la clase dominante para mantener su poder.

No obstante lo expuesto, Bobbio advirtió que de los trabajos de Marx, donde se analiza la Comuna de París, puede inferirse una serie de ideas respecto al fenómeno del Estado y las formas de gobierno que permiten ser resumidos de la siguiente manera:

a) Supresión del ejército y la policía y su transformación en milicias populares.b) Transformación de la burocracia de la administración pública, en cuerpo de agentes responsables y revocables al servicio del poder popular.

c) Ampliación del principio de elección y, por tanto, de la representación, siempre revocable, a otras funciones como la de los jueces.d) Eliminación de la prohibición del mandato imperativo, nota característica de la representación política en el Estado Liberal burgués.

e) Amplia descentralización, de manera que se reduzca al mínimo el poder central del Estado.

Como se ampliará en detalle, tampoco Marx puso un interés específico en el Derecho y su teoría. Sin perjuicio de ello, utilizando la noción de Kelsen que el Estado es la hipostatización (personificación) de un orden jurídico centralizado, estamos en condiciones de utilizar el análisis marxista del Estado a efectos de esbozar una introducción sobre la problemática de lo jurídico en la teoría de Marx, capítulo integrante de la teoría de la ideología.

El marxismo frente al Derecho

En general, desde la óptica marxista, se argumenta que describir al Derecho, desde un supuesto punto de vista científico como un “conjunto de normas”, es un simulacro ideológico.Hans Kelsen consideró que las interpretaciones tradicionales del pensamiento de Marx sobre la teoría jurídica implican que:

1) El Derecho forma parte de la superestructura.2) El Derecho es una forma ideológica

Se ha señalado que en la teoría marxista, en especial a partir de lo expresado en “La Ideología Alemana”, el Derecho es bifrontal. En tal sentido, se puede encontrar dos tesis aparentemente contradictorias:

a) El Derecho está completamente determinado por las relaciones sociales de producción.

b) El Derecho es puesto por las clases dominantes de acuerdo con sus intereses de clases.

Según la primera tesis, el orden jurídico, en tanto normatividad, no es un producto deseado, nace directamente de la realidad social, la refleja. Esta posición, según algunos autores, acerca al marxismo al jusnaturalismo, según el cual el Derecho está inscrito en la naturaleza de las cosas.

De acuerdo con la segunda tesis, por el contrario, el Derecho es tal en cuanto es puesto, positivo, fruto deseado y estatuido por un sujeto social determinado (acto social determinado por la situación de clase dominante). Esta segunda posición pone a la teoría marxista en clave juspositivista.

Estas dos tesis, a su vez, influenciaron a autores del Derecho soviético, así se puede señalar las siguientes posiciones:

1. El Derecho es un conjunto de relaciones sociales, especialmente económicas.

2. El derecho es el conjunto de relaciones sociales entre productores de mercancías.

3. El Derecho es expresión normativa de la voluntad o de la ideología de la clase dominante.

4. El Derecho se extingue con la desaparición de las clases por la desaparición del capitalismo, con la llegada de la sociedad comunista.

Debe destacarse que, de todos los citados autores marxistas, Evgeny Pasukanis es el teórico del Derecho más penetrante y formado y el que más influencia ha tenido en las discusiones jusfilosóficas del siglo XX.

Como se vio, el destino del Derecho en la literatura marxista no surge claramente. Dos posiciones se disputan la resolución del problema. La primera predica que en la sociedad comunista no habrá Derecho de ningún tipo.

Por el otro lado, Pasukanis reformula la idea engelsiana de una “administración de las cosas”, que vendría a sustituir el gobierno sobre los hombres. De tal manera, en la sociedad comunista no habrá reglas jurídicas, pero si existirán las llamadas reglas técnicas. Una regla técnica prescribe los medios idóneos para alcanzar un fin determinado que no esté prescrito: “si quieres obtener A debes hacer B”.

Vinculado con la teoría del Derecho, también podemos individualizar la concepción de la justicia en Marx. En su obra Crítica del Programa de Gotha, Marx formuló tres tesis que se resumen en una teoría de la justicia:

1. Los criterios de la justicia son mutables y dependen, en particular, de los diferentes modos de producción.

2. El criterio distributivo de la sociedad capitalista, “a cada uno lo suyo según su trabajo”, es un criterio aparentemente igualitario, se trata de una regla conservadora de desigualdad, pues trata de modo igual a individuos desiguales.

3. El doble principio regulador de la sociedad comunista debe ser: “de cada uno según su capacidad, a cada uno según sus necesidades”.

Por lo que nos interesa respecto del Derecho, la vulgata marxista se ha abroquelado en la tesis que la base económica es la realidad y las superestructuras, por el contrario, resultan reflejo engañoso o fantasmagórico. Entonces el Derecho es “producto” de las relaciones de producción, originándose estas conclusiones:

- Como la sociedad capitalista está dividida en clases antagónicas, el Derecho es establecido por la voluntad de la clase dominante que lo utiliza como instrumento de explotación.

- Constituye un engaño mediante la cual la clase dominante presenta sus intereses como lo “justo”, apoyándose en el uso de la fuerza.

- Es un “reflejo” de la base económica, por lo tanto, cuando cambie ésta cambiará el Derecho.

- Producida la sociedad comunista, el derecho se extinguirá.

- En definitiva, si el Derecho es un reflejo engañoso de la “realidad” (lo económico), entonces, de suyo, no presenta interés reflexionar acerca de ello.

Crítica a la crítica marxista del Derecho

Desde la teoría del derecho, algunos autores, han intentado refutar esta interpretación simplista de la obra de Marx. Así se ha formulado las siguientes observaciones:- El conocimiento de lo social implica lo jurídico, sin lo cual la sociedad no resulta intelegible.

- El Derecho es otro espacio abierto a la política, esto es, a las tensiones por la dominación. Lo contrario sucede cuando el Derecho es pensado como “instrumento” de la clase dominante. Por ejemplo, en el caso del Derecho del Trabajo, el Derecho es la forma normativa de la correlación de fuerzas existentes entre trabajadores y patrones.

- El Derecho no es el resultado final de la lucha de clases. Es su forma normativa actual. Existe una fuerte tendencia de las lecturas marxistas a ver las normas como el resultado de la contienda: el que gana impone su norma, como si en el mundo moderno alguien ganara sin condiciones o como si no fuera necesario luchar para conservar el poder.

- Atento a que el Derecho es la forma normativa en que se presentan las relaciones sociales, corresponde preguntarse por la génesis de su forma. Así, en la medida que la forma normativa es forma ideológica de apropiación del mundo, esto trae al centro de la discusión la cuestión de la actuación de los intelectuales (juristas) que producen las normas en concreto y las representaciones acerca de ellas.

Kelsen se ocupó de la ideología como categoría bajo análisis en su controversia con los juristas marxistas.

El contrapunto entre la teoría kelseniana y el paradigma marxista fue desarrollado por Kelsen en varios libros y artículos, en especial en La Teoría Comunista del Estado y del Derecho, donde analiza la teoría del Derecho que surgió de los escritos de Marx, Engels, Lenin, Stuchka, Reisner, Pasukanis, Vishinsky, Golunskii y Strogovich.

Kelsen señaló que la filosofía jurídica marxista ha transitado por dos periodos, esencialmente diversos. El primero que analiza al derecho como incompatible con el socialismo, esto es, el derecho es un fenómeno superestructural del capitalismo incompatible con la sociedad comunista. En el segundo periodo abandonó esta noción de incompatibilidad.

Las principales críticas de Kelsen a la vulgata marxista en lo referente al Derecho son las siguientes:

1. El Derecho no puede ser identificado con la economía o con las relaciones sociales, porque se confunde la forma jurídica, o sea, prescribir como tal con el contenido de esa forma, es decir, los comportamientos prescritos (mandatos prohibidos, permitidos, etc.), que son, obviamente, comportamientos sociales y económicos.

2. El Derecho no puede ser identificado con las relaciones sociales existentes, pues, de esta manera, las normas se confunden con los hechos. Las relaciones y los comportamientos sociales difundidos constituyen regularidad de comportamiento. Pero el Derecho no es descripción de regularidad, sino imposición de reglas.

3. El Derecho no puede ser identificado con las relaciones capitalistas por una razón: todos los ordenamientos jurídicos existentes disciplinan también relaciones que no son mercantiles.

4. La tesis que sostiene que el Derecho es el conjunto de relaciones sociales es contradictoria con la posición que afirma que el Derecho es la manifestación de voluntad de la clase dominante. En la sociedad comunista habrá, evidentemente, relaciones sociales y, por lo tanto, deberá haber Derecho.

5. Es empíricamente falso que el Derecho tutele siempre y únicamente intereses de la clase dominante. A veces protege también intereses de la clase oprimida.

6. El Derecho no es más que una técnica de control social.

Desde el punto de vista kelseniano, Derecho y Estado son dos términos que mentan el mismo concepto. El Estado, es una hipostatización (personificación) de un orden jurídico centralizado. De tal manera, sobre la doctrina de la extinción del Derecho se puede predicar las mismas críticas que a la teoría de la extinción del Estado.

En consecuencia, la sociedad sin Estado (y por ende sin Derecho) sería un proyecto irrealizable por las siguientes razones:

1. Aun sin conflictos económico-sociales es probable que una sociedad colectivista sufra conflictos de otro tipo. Para regular dichos conflictos, de la naturaleza que sean, es necesario un ordenamiento coercitivo como constituye el Derecho.

2. El proyecto de una sociedad sin Estado (y por ende sin Derecho) no está fundado sobre experiencia alguna.

3. Este proyecto está destinado a contradecir la naturaleza humana (donde prima el egoísmo individual).

En las individualizadas críticas, que si bien las sistematizó Kelsen y fueron formuladas a finales del siglo XIX, se puede encontrar el origen de la variante producida por Engels y retomada con énfasis por Lenin, en el sentido que en la sociedad comunista no habría “gobierno sobre los hombres” sino “administración de las cosas” y “dirección de los procesos productivos”.

Regular las cosas y los procesos productivos implica disciplinar coercitivamente la conducta humana. Solamente el comportamiento humano hacia las cosas puede ser guiado por reglas. Por lo tanto, la forma engelsiana intenta, sin éxito, salvar la contradicción de la tesis marxista de una sociedad comunista sin reglas coercitivas.

Kelsen y la ideología

Respecto a la noción de ideología, Kelsen individualizó dos acepciones. La primera, muy genérica, mentaría todo aquello que no es realidad natural. La segunda haría referencia a una mentira conciente, formulada con el propósito de esconder o adulterar.

Kelsen infiere que la ciencia, como conocimiento, tiene siempre la tendencia inmanente a poner su objeto al descubierto, mientras que la ideología vela la realidad por responder a intereses y elementos no racionales.

Cárcova señaló que al desconocer Kelsen el efecto de estructura que determina una visión adulterada del mundo, no como consecuencia de ninguna manipulación, sino como resultado objetivo de la forma en que el poder se articula en una sociedad escindida y toda sociedad histórica lo es, no puede comprender el papel ideológico del Derecho.

Otro autor importante, desde la sociología del conocimiento, es Kart Mannheim, quien, en Ideología y utopía (1929), desarrolló una noción neutra de ideología. Así, distinguió una concepción particular de ideología, esto es, engaño deliberado de una concepción total, la que definió como la estructura global de una época o de una clase.

Nota

1. Transcripción de una exposición oral en grupo en Cenma Alta Gracia, Córdoba, Argentina.

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