La Gaceta Jurídica

Antecedentes de la objeción de conciencia al servicio militar

…cuando se generalizó el reclutamiento obligatorio, la objeción de conciencia fue planteada en todos los continentes, sobre todo en los países en que el reclutamiento es obligatorio. Muchos Estados reconocen la objeción de conciencia en sus leyes o, incluso, en su Constitución.

La Razón (Edición Impresa) / Alan E. Vargas Lima**

00:00 / 06 de abril de 2016

Como habíamos señalado en nuestra anterior columna, la objeción de conciencia puede ser planteada ante cualquier tipo de mandato que se derive del ordenamiento jurídico, como normas médicas u obligaciones tributarias, siendo el supuesto más destacado la objeción de conciencia al servicio militar.

En otras palabras, la objeción de conciencia al servicio militar es el rechazo a la realización del servicio militar (obligatorio en muchos países) por razones éticas o religiosas, dado que para muchas personas se trata de un derecho que deriva de la libertad de pensamiento, conciencia y religión, recogida en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Sobre esta temática, hace algunos años la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (acnudh) ha elaborado un documento informativo que recoge las normas y la jurisprudencia internacionales aplicables en relación con la objeción de conciencia al servicio militar.

Se trata de una publicación muy importante, porque pretende servir de orientación a los funcionarios del Estado encargados de aplicar las leyes, decretos administrativos o reglamentos relativos a la objeción de conciencia al servicio militar, así como a los miembros del Legislativo y funcionarios gubernamentales que participen en la elaboración de leyes o decretos o reglamentos administrativos sobre la cuestión.

Además, tiene por objeto orientar a las personas que sean convocadas para realizar el servicio militar y no estén seguras de cuáles son sus derechos a ese respecto ni de cómo y cuándo pueden ejercerlos.

También pretende ayudar a la sociedad civil, incluidas las organizaciones no gubernamentales que fueron establecidas para ayudar a defender los derechos de los objetores de conciencia, así como a otros elementos de la sociedad civil, por ejemplo, los medios de comunicación que deseen conocer mejor las normas y la jurisprudencia internacionales a este respecto, así como modelos de práctica nacional.

Si bien el enfoque jurídico de esta publicación se centra fundamentalmente en las normas y la jurisprudencia universales, también hace referencia a los instrumentos regionales y las medidas conexas relacionados con la objeción de conciencia al servicio militar y la prestación sustitutoria.

Ciertamente, al menos desde mediados del siglo XIX, las palabras “objeción de conciencia” fueron aplicadas de manera intermitente a la negativa a realizar el servicio militar por razones de conciencia. En el Concise Oxford English Dictionary (Diccionario Conciso de Inglés Oxford), 12ª edición, se define “conciencia” como “el sentido moral de la persona que le permite distinguir entre el bien y el mal”.

Desde principios del siglo XX, la expresión “objeción de conciencia” fue utilizada casi exclusivamente en el contexto de la negativa a realizar el servicio militar, en la medida en que implica que es “al servicio militar”, a menos que se haga referencia explícita a alguna otra forma de objeción.

La cuestión de la objeción de conciencia al servicio militar fue planteada sobre todo en los Estados en que el servicio militar es obligatorio, más que en aquellos en que es voluntario. A lo largo de la historia, esa obligación fue impuesta de diversas formas cada cierto tiempo y, en muchas ocasiones, se ha reconocido que no era apropiado hacer recaer tales exigencias en grupos religiosos pacifistas minoritarios.

En los primeros decenios del siglo XX surgieron los primigenios movimientos identificables de objeción de conciencia, en particular en Australia, Canadá, Reino Unido y Estados Unidos y, de hecho, se acuñó la misma expresión “objeción de conciencia” que sustituyó a los términos alternativos como “escrúpulos religiosos” e incorporó firmemente el principio de la objeción individual.

Los primeros “objetores de conciencia” que se definieron a sí mismos como tales aparecieron durante la Primera Guerra Mundial, cuando finalmente los Estados en conflicto recurrieron al reclutamiento obligatorio. Sus campañas garantizaron que la legislación por la que se establecía el reclutamiento obligatorio incluyera las primeras disposiciones modernas sobre la objeción de conciencia.

En el Reino Unido, las personas reconocidas como objetoras de conciencia por los tribunales establecidos a tal efecto podían, según la naturaleza de su objeción, ser asignadas a ta- reas ajenas al combate, obligadas a realizar otra labor civil o quedar “completamente” exentas.

Se calcula que, durante la Primera Guerra Mundial, se negaron a hacer el servicio militar más de 16.000 objetores de conciencia en el Reino Unido y unos 4.000 en Estados Unidos. Cuando terminó la guerra el reclutamiento obligatorio y las correspondientes disposiciones legislativas para la objeción de conciencia fueron derogadas y los objetores que habían sido encarcelados puestos en libertad.

Muchos de quienes se resistían a realizar el servicio militar en Europa continental y en otros países también se definían a sí mismos como objetores de conciencia. En la Rusia de los zares se permitía a los menonitas llevar a cabo servicios forestales, trabajar en hospitales o transportar a los heridos.

Después de la Revolución Rusa de 1917, la Unión Soviética dictó un decreto por el que permitía realizar una prestación sustitutoria a los objetores religiosos cuya sinceridad se determinaba en un examen, si bien la ley se aplicaba de forma desigual.

En Canadá los menonitas quedaron automáticamente exentos de cualquier tipo de servicio durante la Primera Guerra Mundial. Al final de la contienda, Dinamarca se convirtió en el primer país con un sistema de reclutamiento obligatorio en tiempos de paz en aprobar una legislación que reconocía la objeción de conciencia.

En 1922 Finlandia introdujo la opción de realizar el servicio militar desempeñando funciones ajenas al combate, aunque dicho servicio siguió siendo obligatorio so pena de prisión.

Desde la Segunda Guerra Mundial, cuando se generalizó el reclutamiento obligatorio, la cuestión de la objeción de conciencia fue planteada en todos los continentes, sobre todo en los países en que el reclutamiento es obligatorio. Muchos Estados reconocen la objeción de conciencia en sus leyes o, incluso, en su Constitución.

Con la aprobación de la Declaración Universal de Derechos Humanos y, posteriormente, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, la objeción de conciencia se convirtió en una importante cuestión de derechos humanos.

Estos y otros datos importantes sobre la objeción de conciencia al servicio militar en el contexto mundial pueden ser consultardos en: Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (acnudh). La objeción de conciencia al servicio militar. Nueva York y Ginebra, 2012. Disponible en: http://www.ohchr.org/Documents/Publications/ConscientiousObjection_sp.pdf

*    Es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano, http://alanvargas4784.blogspot.com

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