La Gaceta Jurídica

Arquitectura andina de la complementariedad

“Los cholets”:

Todo tiene vida. La relación cosmobioló-gica andina no  es capitalista, no tiene separación sujeto/objeto.

Todo tiene vida. La relación cosmobioló-gica andina no es capitalista, no tiene separación sujeto/objeto. Foto: ARCHIVO LA RAZÓN

Boris Bernal Mansilla

00:00 / 06 de febrero de 2015

Las culturas varían, innovan, crean, según contextos y circunstancias, de acuerdo a ciertos arquetipos y/o modelos mentales previos.

Las culturas no solo incluyen lo que les ofrece el entorno, sino que también lo metabolizan según las reglas de su propia sintaxis.

He aquí otro caso de complementariedad entre el capitalismo occidental y la reciprocidad andina: “los cholets”,  la nueva arquitectura andina.

En medio del caos positivo de la ciudad de El Alto sobresalen por su volumen y altura sofisticados y coloridos edificios, os cholets, que son construcciones que combinan la necesidad y el pragmatismo capitalista occidental, con la abundancia y la reciprocidad amerindia.

Desde 2006, tras la toma del poder por Evo Morales (primer gobernante indígena) y el ascenso de la economía boliviana surgen estas construcciones; el autor es Freddy Mamani Silvestre, quien ha construido hasta la fecha más de 150 edificios de estas características. “Los tonos brillantes de verde y amarillo que empleo son los colores que representan la prosperidad y la esperanza”, afirmó.

Los cholets no son solo casas para vivir, la planta baja es un salón lujoso de fiestas, en los pisos superiores hay departamentos o galerías comerciales y en la terraza un chalet que sirve de vivienda a los propietarios, de ahí el nombre de “cholets”.

Cabe resaltar que al autor de estas construcciones pide por respeto no llamar “cholets” a la arquitectura andina: “Siento que algunos se refieren de forma despectiva, el diseño se hace en la ciudad de El Alto, que tiene raíces culturales andinas; entonces, no podemos llamar “cholets”, “choletito”, “coetillo” y no sé qué otros denomi- nativos más dan. Como precursor del diseño, que tiene su propia identidad, el estilo se llama ‘arquitectura andina de Bolivia’, que surge en la ciudad de El Alto”, declaró.

Este nuevo estilo de arquitectura llamo la atención de propios y extraños (empresarios, turistas, investigadores, cine- astas, antropólogos, sociólogos, etc.). Es así que, en junio de 2013, a iniciativa de la agencia de viajes Gastón Sacaze, se creó la primera ruta turística de la arquitectura chola en La Paz y El Alto.

En febrero de 2014 la italiana  Elisabetta Andreoli publicó el libro llamado “La arquitectura de Freddy Mamani Silvestre”, generando con esto una escalada de documentales y un sinfín de publicaciones nacionales e internacionales.

Con estos antecedentes, analicemos este fenómeno desde una perspectiva ontológica. Hablando en términos filosóficos, los aymaras atraviesan diferentes niveles de la realidad, se equiparan como semejantes e interconectados a espacios como el campo (la chacra) y la ciudad (el khatu).

En ese sentido, “el cholet” es incluido en redes de relaciones y de comunicación con la gran familia cosmobiológica andina y esta relación no es capitalista, pues no es occidental patriarcal monoteísta; es animista, no conoce la separación sujeto/objeto. Todo tiene vida.

La casa (uta) no puede estar estática o muerta, tiene vida, debe bailar, moverse entre la comunidad, servir a los suyos generando interés y acumulación de capital para toda la comunidad.

Pues, el capitalismo se basa en el postulado patriarcal de la escasez y la deuda, y la reciprocidad en el postulado matriarcal de la abundancia y la variedad de lo necesario. Generando un tercero incluido, compartir la abundancia del capital.

Es filósofo del Derecho, especialista en Interculturalidad Jurídica.

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