La Gaceta Jurídica

Autonomías: ¿frustración anunciada?

Puerta opuesta

La Gaceta Jurídica / Orlando Rojas Baspineiro

00:00 / 15 de mayo de 2012

Es posible hablar de la existencia de una real y verdadera autonomía en Bolivia? ¿O será mejor referirse a un Estado con varias autonomías en el papel, pero más centralizado que nunca? ¿Cuanto incidió en el desarrollo del país la decisión de convertirnos en un estado con autonomías? ¿Serán las cartas orgánicas municipales producto de la participación ciudadana? ¿Los estatutos departamentales reflejarán con precisión las aspiraciones de todos los habitantes de su departamento?

Varias preguntas para una sola respuesta, y ésta será siempre negativa. Primero, no es cierto que el país esté atravesando verdaderamente por un proceso autonómico que permita a las regiones y a sus habitantes tomar las decisiones que les incumban y permitan su desarrollo, pues el “papá Estado” aún es el dueño de todo cuanto corresponda a las decisiones estratégicas y, peor aún, propietario sin discusiones del 85 por ciento de los recursos del país. Es decir, ¿puede haber un verosímil proceso autonómico sin recursos?, creo que no, peor aún cuando el régimen está al acecho de los recursos que no se invirtieron en los municipios y las gobernaciones para echar mano de los mismos, en detrimento de las regiones.

Sin contar cartas y espadas, conocemos que desde la promulgación de la Ley Marco de Autonomías y Descentraliza- ción (lmad), de julio de 2010, en Bolivia se puede acceder a cuatro tipos de autonomías: Departamental, Regional, Indí- gena Originaria Campesina y Municipal.

Esta configuración daría lugar a pensar que nuestro país vive en el edén autonómico, donde todos podemos decidir sobre nuestros recursos económicos y darles un norte adecuado a las expectativas de desarrollo que hay en cada región, sin embargo, esto no siempre es así, ya que ese Estado simple, con un solo centro de poder, con un solo Gobierno, con un solo centro monopólico de la potestad legislativa se mantiene inmutable, pues las asambleas departamentales que debían ser las instancias que, al ejercer sus atribuciones, rompan el poder central, adecuaron sus conductas más bien a los dictados de ese centralismo secante constituyéndose en simples instancias redundantes, donde nada se hace y sólo se bate palmas o se levanta manos para aprobar lo que diga el Gobernador, sea bueno o malo.

Para no extendernos mucho hablemos sólo, como ejemplo, de las cartas orgánicas municipales. Sabemos que estos instrumentos deben ser elaborados de manera participativa, es decir, todos los estantes y habitantes de un determinado municipio tienen el derecho y la responsabilidad de ser parte de su construcción, por lo menos así lo establece la Ley Marco de Autonomías.

Si bien el Ministerio de Autonomía, por un lado, es partidario de que la construcción debe ser participativa, por otro, a través del Programa de Desarrollo Concurrente Regional (pdcr) se ha dado a la tarea de desvirtuar esa participación contratando empresas consultoras con el objetivo de que sean éstas, sin efectuar siquiera un adecuado proceso de socialización, las que elaboren la Carta Orgánica Municipal, vale decir que la posible participación de la gente, en democracia y soberanamente, se tira al cesto de la basura.

En Chuquisaca, más de la mitad de sus 29 municipios aceptaron el apoyo del pdcr para contratar a las empresas consultoras que “apoyarían” la construcción de sus cartas, no obstante, los habitantes de esos municipios ni siquiera se enteraron de que se está trabajando en dicho documento en un claro atentado a la legitimidad y consistencia que debe tener el mismo, pues no se debe olvidar que luego de haber concluido toda la ruta crítica (aprobación del anteproyecto, aprobación del proyecto por el Concejo Municipal y control constitucional), el documento deberá ser sometido a un referéndum que será, al final, el que habilite o no la aplicación de estos instrumentos.

Si se da el caso –como en Chuquisaca– de que no se cuenta con la participación de la gente, está claro que al acudir a las urnas el ciudadano común no votará por algo que no conoce, lo que hará incurrir al Estado en gastos significativos y, finalmente, improductivos mientras nuestros municipios continuarán su vida regidos por la Carta Magna y por la lmad, es decir, sin ningún cambio que haga vislumbrar su desarrollo.

A mi juicio, antes de embarcarnos en este descomunal y complejo proceso, las autoridades deberían haber orientado sus esfuerzos a la solución de los conflictos de límites que existen entre los municipios y los departamentos. Si hablamos de porcentajes, veremos que más del 90 por ciento de los municipios del país tiene conflictos de límites y, existiendo éstos, no se puede aprobar ni Carta, ni Estatuto.

Siguiendo con el caso de Chuquisaca, veremos que esos problemas de límites se presentan entre municipios tan cercanos como Sucre y Yotala, Monteagudo y Huacareta, Muyupampa y Monteagudo; es más, hay distritos del municipio de Sucre que exteriorizaron su voluntad de crear otros municipios, en ese afán están los distritos 7 y 8 que argumentan la inexistente atención a sus múltiples demandas por parte del ejecutivo municipal.

Para ahondar más el problema, los municipios del Chaco chuquisaqueño, pese a que en su mayoría han optado por la autonomía municipal, ninguno de ellos está convencido de proseguir con esa idea, pues aún flota en el aire el deseo de constituir una Autonomía Regional, basada en las ingentes riquezas que encierra ese suelo estéril e infecundo en la superficie, pero con gran exuberancia en el subsuelo.

Ahora debe quedar claro que el proceso autonómico no es propiedad ni patrimonio de absolutamente nadie, se quiera reconocerlo o no, este proceso es testimonio de la perseverancia de algunos departamentos del país, lucha de la que luego adoptó el actual régimen, pues cuando Santa Cruz, Tarija, Beni y Pando encabezaban esa brega, el oficialismo era el principal opositor, hoy sucede lo contrario y el Gobierno se ha convertido en el abanderado del proceso, aunque sin tener muy clara la diferencia entre si quiere o no, pues las muestras que da de ese centralismo categórico, aparentemente, exponen la negatividad del oficialismo hacia la construcción de un estado autonómico.

A estas alturas es hora de que el Gobierno no se distraiga en esfuerzos dispersos que no conducen a ninguna parte y sólo nos hablan de una autonomía ficticia; será mejor que todos los involucrados se detengan y hagan un estudio serio, juicioso y sensato que permita redirigir sus pasos y conduzcan este proceso, de por sí ya devaluado, hasta consumar lo que la población boliviana aguarda con esperanza.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1
2 3 4 5 6 7 8
16 17 18 19 20 21 22
23 24 25 26 27 28 29
30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia