La Gaceta Jurídica

¿Cambiará el mundo de las mujeres rurales después de la COP-21 en París?

…se debe comenzar a plantear estos cambios energéticos promoviendo espacios de debate, reflexión y planificación en los que las organizaciones sociales y, principalmente, las de mujeres sean parte del diseño e implementación de procesos productivos sostenibles y alternativos al agronegocio.

La Razón (Edición Impresa) / Coraly Salazar Carrasco*

00:00 / 06 de enero de 2016

Cambia el clima y con el último acuerdo firmado en París por 195 países –luego de realizarse la COP-21 (Vigésima primera Conferencia de las Partes) de las Naciones Unidas, entre el 30 de no- viembre y el 11 diciembre de 2015– parece que las condiciones de desarrollo de varios países deberían comenzar a cambiar también.

Éste debe ser un cambio hacia economías bajas en carbono para evitar el sobrecalentamiento en el planeta y garantizar un incremento en la temperatura no mayor a 2°C durante el presente siglo. Pero, aún queda algo que, lamentablemente, en vez de cambiar más bien parece agravarse cada vez más por los efectos del cambio climático, son las condiciones en las que las mujeres campesinas indígenas del área rural viven y se desarrollan.

El acuerdo de París reconoce que el sistema climático actual plantea amenazas significativas para la población más pobre y más vulnerable, en la cual se encuentran las mujeres.

Un ejemplo de esta vulnerabilidad provocada por los efectos del clima lo encontramos en Bolivia, entre fines de 2013 y el primer semestre de 2014, cuando gran parte de la Amazonía boliviana sufrió severas inundaciones y en el Altiplano se vivió fuertes sequías que destruyeron sistemas productivos y económicos, además de los medios de vida de miles de familias.

De acuerdo con datos de un documento recientemente publicado por el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca) sobre Lecciones y desafíos que dejaron las inundaciones de 2014 en la Amazonía boliviana, alrededor de 82.000 familias fueron afectadas por estos fenómenos climáticos.

Entonces, podemos decir que fueron alrededor de 82.000 mujeres que sufrie- ron estas afectaciones y las dificultades para recuperarse de los efectos del cambio climático al haber perdido más de 95.275 hectáreas de cultivos en todo el país.

Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimen- tación y la Agricultura (fao), el 70 por ciento de los alimentos consumidos en el mundo es producido por la agricultura familiar; cerca del 40 por ciento de los hogares del planeta dependen de la agricultura como forma de vida y, aproximadamente, una cuarta parte de la población mundial está compuesta de mujeres agricultoras.

Esto nos muestra cuánto puede afectar el cambio climático al ámbito de las mujeres campesinas indígenas. Y es que las mujeres en todas las regiones tienen algunas actividades productivas a las que se dedican casi de forma exclusiva, ya sea por tradición o porque las condiciones las obligan o ante la ausencia de los varones, por ejemplo, en la selección y conservación de semillas en el altiplano, la gestión del agua en los valles o la crianza de ovejas de pelo en la Amazonía boliviana.

Otro dato importante en un estudio en proceso realizado por Cipca sobre el Aporte económico de las mujeres indica que, en general, las actividades de producción de hortalizas y comercialización de productos y subproductos agropecuarios son atendidas casi de forma exclusiva por el género femenino, lo que aporta 100 por ciento a la seguridad alimentaria de sus familias, ya sea con los mismos productos o con recursos económicos para la compra de otros alimentos no producidos en sus predios.

El acuerdo de París establece que los países menos desarrollados, entre los que se encuentra Bolivia, si bien no están obligados a realizar reducciones en sus emisiones de gases de efecto invernadero, deberán también hacer los esfuerzos para luchar contra el calentamiento de la tierra, reconociendo sus dificultades y se les concederá un mayor tiempo para adaptarse, pero no solo eso, sino que además serán los que reciban la mayor parte de los fondos.

Por lo tanto, a nivel nacional se debe comenzar a plantear estos cambios energéticos promoviendo espacios de debate, reflexión y planificación en los que las organizaciones sociales y, principalmente, las de mujeres sean parte del diseño e implementación de procesos productivos sostenibles y alternativos al agronegocio.

En estos el tema del cambio climático debe estar presente como parte de las agendas estratégicas como punto central, diferenciando también los efectos del cambio climático entre hombres y mujeres y haciendo incidencia en las autoridades para que las mujeres campesinas, indígenas y sus organizaciones tengan una mayor, plena y efectiva participación en estos espacios y luchen por la inclusión, el respeto de los derechos de los pueblos indígenas, sus formas de vida y el respeto a la madre tierra.

*    Es responsable de la Unidad de Acción Política del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca).

Tomado de: cipca.org.bo

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia