La Gaceta Jurídica

Cláusula de conciencia como derecho fundamental

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 26 de octubre de 2012

Otro de los derechos del periodista es la CLÁUSULA DE CONCIENCIA. Autores como Andrés Gómez Vela, Carlos Camacho u otros citan este derecho, pero no explican cómo funciona. Éste es un derecho que todo periodista tiene respecto de su empleador. En otros términos, aun cuando la cláusula no conste en el contrato de trabajo, se la considera puesta; es más o menos como la cláusula resolutoria implícita de los contratos.

Luis Escobar de la Serna, en su Derecho de la Información, define la institución “…como una cláusula legal, IMPLÍCITA EN EL CONTRATO DE TRABAJO PERIODÍSTICO, SEGÚN LA CUAL, en determinados supuestos que la Ley tipifica, EN RELACIÓN DE LA CONCIENCIA DEL INFORMADOR, los efectos económicos de la extinción de la relación laboral periodística, PRODUCIDOS POR VOLUNTAD UNILATERAL del trabajador, EQUIVALE A LOS DE DESPIDO POR VOLUNTAD DEL EMPLEADOR”.

En la práctica, esto se traduce en la posibilidad de que el periodista exprese su desacuerdo con la línea ideológica del medio de comunicación social donde trabaja. El hacerlo unilateralmente comporta el ejercicio de un derecho del trabajador-periodista de retirarse voluntariamente del medio, técnicamente, es una forma de DESPIDO y tiene como correlato el pago de todos sus beneficios sociales.

Los requisitos para que la cláusula de conciencia opere son: 1) que sea con contrato laboral, por tanto, se excluye a los colaboradores; 2) la decisión le corresponde al trabajador-periodista; 3) que haya discordancia entre la línea ideológica del medio con la del periodista, es decir, se sienta dañado moralmente; y 4) constituye una obligación por parte del empleador respecto al trabajador el pago de sus beneficios sociales. Según el artículo 6 de la Ley General del Trabajo (lgt), “el contrato de trabajo puede celebrarse verbalmente o por escrito y su existencia se probará por todos los medios legales de prueba”. La cláusula de conciencia, aunque no esté escrita, se entiende que está implícitamente y ni siquiera necesita PROBARSE.

Es menester señalar que este derecho se instituyó en Austria, el 13 de enero de 1910. Hungría lo incorporó en su sistema legal laboral en 1914, Alemania y Checoslovaquia entre los años 1926 y 1927. Hoy, virtualmente, todos los países lo han incorporado en su ordenamiento jurídico. La razón es que el empleador no puede imponer al trabajador su tendencia ideológica; eso no es todo, no puede maltratarlo moralmente ni humillarlo ideológicamente.

En un país que no tiene empleo seguro y firme, es muy difícil aplicar la norma. Es nuestra obligación informar sobre éste derecho. Los periodistas no invocan el derecho porque no conocen sus alcances y los autores bolivianos se limitan a citarlo, pero no dicen cómo funciona. Normalmente son periodistas solventes, con mucha trayectoria, pero no estudiaron derecho. Podemos afirmar categóricamente que la actual Constitución Política del Estado (cpe), en vigencia desde el 7 de febrero de 2009 –Constitución votada–, es una de las mejores del continente (sino la mejor). Así, el artículo 106-IV sostiene que “…SE RECONOCE LA CLÁUSULA DE CONCIENCIA de los trabajadores de la información”. Este derecho no estaba en la antigua constitución.

Es bueno aclarar conceptos. Enseñé y en enseño ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN, pero en esta oportunidad estoy escribiendo desde el punto de vista legal, en un periódico especializado, precisamente, en el conocimiento del Derecho. Yo pienso que ética y derecho no se contraponen, se presuponen. Todos los códigos de ética en el mundo, compilados por Porfirio Barroso y Hugo Asnar, desde el campo de la moral, estudiado por la ÉTICA, consignan la cláusula de conciencia.

Continuemos con el enfoque legal. El artículo 14 del Decreto Supremo (ds) 20225 de 9 de mayo de 1984 manda que “ningún periodista podrá ser despedido por sus ideas o creencias, sean estas políticas, religiosas o sindicales”. El periodista puede expresar posiciones contrarias a las de su empleador en el campo político, religioso o sindical. La norma que clarifica la cláusula de conciencia está en el artículo 15, cuando manda que “ESTABLÉCESE LA CLÁUSULA DE CONCIENCIA, ENTENDIÉNDOSE POR TAL EL DERECHO DE UN PERIODISTA DE SEPARARSE VOLUNTARIAMENTE DE LA EMPRESA CUANDO SE PRODUZCA UN CAMBIO DE ORIENTACIÓN IDEOLÓGICA QUE LE IMPLIQUE UN CONFLICTO CONCIENCIAL” (sic.).

Lo que quiere decir que si el empleador desea imponer al trabajador una línea ideológica distinta éste puede acogerse a este derecho. La norma que explicamos, artículo 16, sostiene que “el retiro de un periodista de su empresa apoyada en la CLÁUSULA DE CONCIENCIA, LE DA DERECHO DE INDEMNIZACIÓN CONFORME A LEY. Si hubiera divergencia sobre la aplicabilidad de tal cláusula al caso, las partes recurrirán al TRIBUNAL DE HONOR DE LA PRENSA, QUE FALLARÁ EN ÚNICA INSTANCIA”.

No conocemos que los gremios de los periodistas hayan atendido un caso de cláusula de conciencia. En todo caso, debemos apuntar algunos esclarecimientos ante la posibilidad de que las partes pongan una excepción de incompetencia a los tribunales ordinarios, como son los jueces laborales. Sin embargo, debemos puntualizar que, conforme a la lgt, concretamente el artículo 13, el empleador, cuando haya una ruptura de la relación obrero-patronal, puede ser por renuncia o despido, se le reconocerá una indemnización por tiempo trabajado, incluyendo, en este caso en particular –cláusula de conciencia– el desahucio.

El periodista tiene derecho de abrigar ideologías políticas, comulgar religiones por ser muy íntimo, contrarias a las del empleador. Paradójicamente, el empleador puede ser liberal y el trabajador de izquierda. Si el empleador lo contrató debe sujetarse a los términos del contrato, que, reitero, puede ser escrito o verbal. La cláusula de conciencia está implícita.

¿Quién debe decidir romper el vínculo contractual? El periodista. Cuando el empleador quiere imponer una línea ideológica, el trabajador debe dejar de ir a su fuente laboral y darse por DESPEDIDO. El procedimiento es el siguiente: a) el periodista, apoyado en la cláusula de conciencia, debe presentar su demanda en los tribunales de honor de su gremio. Este órgano debe tramitar sumariamente y, como dice la norma, en única instancia. El problema es ejecutar la resolución; es poco menos que imposible, porque estos órganos no son de COERCIÓN.

El trabajador “despedido” –en apoyo de la cláusula de conciencia– debe acudir a los tribunales ordinarios de justicia, a los JUECES DEL TRABAJO. Este órgano tramitará el pago de los Beneficios Sociales del periodista, en un proceso ordinario, previsto en los artículos 117 y siguientes del Código Procesal del Trabajo, DL 16896 de 25 de julio de 1979. En este caso, si el trabajador vence y logra una sentencia favorable obligará al empleador al pago de sus beneficios sociales, fundados en la cláusula de conciencia, independientemente del tiempo trabajado. Su incumplimiento comporta apremio y embargo de los bienes del empleador.

Así como el periodista tiene deberes, también tiene derechos. El próximo será el SECRETO PROFESIONAL.

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