La Gaceta Jurídica

Códigos y principios de ética de información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 19 de julio de 2013

Deliberadamente escribimos sobre la información y no sobre la “comunicación”. Esto último es muy extenso, en tanto que la información nos remite a la tarea de sólo informar (hasta, a veces, unidireccionalmente). Al decir de Porfirio Barroso, los códigos de Ética son un conjunto de normas deontológicas que emanan de diversos órganos institucionales para que los profesionales a la hora de ejercer los hagan con HONESTIDAD y DIGNIDAD, anteponiendo el ejercicio de la VERDAD y el público antes que a sus propios intereses”.

Nosotros diríamos que NO SON NORMAS JURÍDICAS y, por tanto, no de estricto cumplimiento. No son normas que SALEN DEL ÓRGANO donde reside la soberanía, el PARLAMENTO. Cualquier sanción que pudieran imponer los gremios a sus afiliados es sólo MORAL, lo contrario supondría que los gremios apoyan su decisión en la ley. Y eso no es posible, estaríamos frente a una usurpación de funciones.

Con seguridad, Niceto Blásquez es quien nos brinda un concepto más apropiado, cuando sostiene que “los códigos son conjunto de principios y conceptos concretos, expuestos en forma lógica POR INICIATIVA DEL SECTOR INFORMATIVO, para orientar de la forma más correcta posible su trabajo, habida cuenta de la complejidad como servicio del bien común.

Los códigos de Ética son iniciativa de los gremios y de los mismos editores de los medios de comunicación social. Si los trabajadores de estos medios (léase periodistas) adecuan su tarea a estos códigos, se enaltece su tarea; en sentido contrario, se demerita el mismo. Pero, por ningún motivo el periodista puede ser sancionado por los órganos jurisdiccionales por haber incumplido una norma ética.

Congruente con lo que aporta Blázquez, existen principios en el código de ética, el secreto profesional, respeto a la intimidad de las personas, principio de la exactitud, imparcialidad en el comportamiento periodístico, corrección de errores, objetividad y veracidad.

Respecto a la historia de los códigos de ética, de acuerdo a Niceto Blázquez, en su Ética y medios de comunicación sostiene que “los credos de Benjamín Harris son el documento pionero aparecido en Boston en 1690. En ellos se encuentran ya los conceptos de verdad, objetividad y exactitud como cualidades esenciales de la noticia informativa”. Luis López, en su Ética, comunicación y códigos del periodismo, afirma que el primer documento deontológico es de “Kansas (Estados Unidos), que fue adoptado desde el ángulo ético y es del mundo que preconiza la libertad (de expresión) y no precisamente, en el mundo socialista (los países del socialismo realmente existentes)”.

En algunos países, los medios de comunicación social han optado por dotarse de manuales de estilo y en su interior consideran normas éticas. Los libros de estilo son normas técnicas de, por ejemplo, como presentar el lid o como titular; existen normas técnicas de la manera en que se debe presentar el cuerpo de la noticia.

Estos manuales delimitan con precisión cuál es el rol del periodista y el correcto manejo de fuentes (que EFE subraya que SIEMPRE se debe citar la fuente). Otros medios, en sus manuales de estilo, como ABC de España, expresan claramente lo que entienden por IMPARCIALIDAD. Otros separan lo que es la noticia y el contenido de la opinión (nunca deben mezclarse, dicen).

Qué duda cabe que Blázquez es el que aborda con profundidad este acápite de los códigos de ética. De acuerdo con el autor, el primer código sistemático fue ordenado en Suecia en 1901. Luego, de Missouri se conoce el Credo de los periodistas, de Walter Williams. Posteriormente se transformaría en el Código de Ética del vigente sip (Sistema Interamericano de Prensa).

También la Unesco, órgano de las Naciones Unidas, después de la Segunda Guerra Mundial se preocupó por dotar a los países que la integran de un código de ética.

En ese marco se redactó el Código de Honor Internacional. Siguiendo con Blázquez, debemos informar que Francisco Greyer presentó en la Unesco en 1975 un estudio de la Federación Internacional de Periodismo sobre todos los códigos de ética internacional. En ese informe se dice que “…Deontología Profesional es el conjunto de reglas, normas que han de regular las relaciones entre una entidad profesional y los miembros que la integran (...) no se trata de elaborar un Código exhaustivo de buena conducta. Tratase de algo más simple y realista como sería recoger, codificar y completar lo más posible, ese fondo común de principios deontológicos del periodismo ya existente “(sic).

Lo que en el fondo nos muestran estos instrumentos normativos es que el campo ético está en el terreno de la moral y no, como sostenemos permanentemente, en lo jurídico. En su elaboración no participan los órganos establecidos del Estado, especialmente los parlamentos (donde radica la soberanía popular).

Categóricamente, podemos sostener que el informe Sean Mac Bride es el más importante. Este documento también sale de la Unesco y se publicó en 1980, en él se asumen compromisos de RESPONSABILIDAD con la empresa mediática, con el público, la ley y, fundamentalmente, con el titular de las noticias (el público o públicos). Fátima Fernández, comunicóloga mexicana, aporta sobre el concepto de RESPONSABILIDAD. Claro, “en un mundo libre todos preconizamos la LIBERTAD DE EXPRESION; pero esa libertad tiene un límite expresado en la ley de la ética. Cuando no respetamos las vallas éticas, sencillamente estamos en presencia de un periodismo IRRESPONSABLE, rayano en el libertinaje”.

En nuestro continente, conforme a Luis López Forero y Luis José Gonzales, la Felap (Federación Latinoamericana de la Prensa) también se doto de una Declaración de Principios en Caracas, Venezuela.

Desde la perspectiva del columnista, pensamos que la mejor compilación de códigos de ética es el de Porfirio Barroso, sin desdeñar de otros como Teresa Herrán, Aznar o Luis López. En el conjunto de los códigos es nula la existencia de maneras para “procesar” al infractor. Existe, siempre, la tentación de acudir al sistema jurídico vigente; v. gr., aplicar, los códigos de procedimiento penal y la misma Constitución Política del Estado.

Esto no es correcto. Los tribunales de honor no pueden sustentar sus decisiones en el ordenamiento jurídico positivo vigente; lo contrario supone usurpación de funciones. Sus acciones deben ser respaldadas por los códigos de ética, su declaración de principios y otros.

Finalmente, sostengamos que el Código de Ética de la UNESCO está vigente y fue aprobado en París, Francia, el 20 de noviembre de 1983. Proclama el derecho del pueblo a la información verdadera, la responsabilidad social del periodista, la integridad profesional de éste; el acceso y participación del público, el respeto a la vida privada y la dignidad de la persona; respeto al interés público, a los valores universales y a la diversidad de culturas, y la promoción de un nuevo orden mundial de la comunicación.

Cada uno de estos principios sustenta los códigos de ética de los gremios y empresas mediáticas del país. Lo que ocurre es que, al no conocerlos o ignorarlos de mala fe sustentándose en una “falsa libertad de expresión”, continuamente violamos las reglas éticas. Aunque, se debe subrayar que nadie puede obligar coercitivamente por estas violaciones. ¡Claro! no se trata de de normas jurídicas, sino de éticas.

Es experto en Derecho de la Información.

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