La Gaceta Jurídica

Construcción histórica de conciencia nacional

En ese sentido la lucha ideológica es un campo estratégico para el control de las mentes, el pensamiento e inclusive los sentimientos y emociones más profundos de los seres humanos.

La rebelión de octubre de 2003 abrió un proceso nacional-popular para un ascenso.

La rebelión de octubre de 2003 abrió un proceso nacional-popular para un ascenso. FOTO: cronicasdelestallido.net

La Razón (Edición Impresa) / Eduardo Paz Rada*

00:00 / 19 de diciembre de 2014

No es ninguna casualidad que la preocupación por construir, desarrollar y profundizar la conciencia nacional en el conjunto del pueblo, recuperando los momentos culminantes de la lucha emancipadora a lo largo de la historia de Bolivia, haya sido una prioridad de los más importantes intelectuales, ideólogos y políticos que asumieron la tarea de impulsar las tareas revolucionarias de la liberación nacional y de la lucha antiimperialista.

Esto significa romper las relaciones de dominación y explotación impuestas por las metrópolis capitalistas de Europa y Estados Unidos y desarrollar las potencialidades políticas y sociales de la autodeterminación nacional.

De la misma manera, los representantes de la oligarquía y del colonialismo van a ser los portadores del colonialismo mental y pedagógico, de aquel pensamiento enajenado fomentado por el eurocentrismo para garantizar su expansión económica, militar, política y cultural.

Este punto de vista ha sido dominante en los tres siglos de dominio español y en los dos siglos de hegemonía republicana a través de la evangelización, la escuela, la justicia, los medios de comunicación y todos los instrumentos ideológicos al alcance del imperialismo y los sectores oligárquicos.

En ese sentido la lucha ideológica es un campo estratégico para el control de las mentes, el pensamiento e inclusive los sentimientos y emociones más profundos de los seres humanos.

Los procesos

Así, en el marco de la crisis del imperio español en Europa debido a la invasión francesa, los patriotas del Alto Perú lanzaron la Proclama de la Junta Tuitiva, que fue un llamado a la lucha por la libertad de los pueblos indios, mestizos y plebeyos y se constituyó en la fuerza que interpeló y motivó a los guerrilleros de la independencia a alcanzar la independencia en quince años de combates, enfrentamientos y sacrificio.

A continuación, las conquistas de la lucha popular son apropiadas por los terratenientes, comerciantes, dueños de minas y herederos del modelo colonial, quienes, apoyados por el poder empresarial y financiero inglés se impusieron a través de un sistema político copiado mecánicamente de Francia y Estados Unidos y consiguieron controlar todos los mecanismos institucionales del país, arrasando incluso con los frágiles intentos proteccionistas de Andrés de Santa Cruz y Manuel Isidoro Belzu.

La inserción de Bolivia en la división internacional del trabajo como semicolonia de las metrópolis imperialistas, proveyendo de materias primas como plata, guano, salitre, estaño, goma e hidrocarburos debilitó la conciencia nacional y afectó la dignidad y soberanía.

Esto se complementa con la fuerza que adquirió la rosca minero-terrateniente y el superestado que tenían poderosos medios para anular la conciencia de patria.

Luego de la Guerra del Chaco, que marcó con sangre boliviana y paraguaya la voracidad de las grandes empresas petroleras por controlar la energía en el mundo, Carlos Montenegro se convirtió en portador de la esperanza y recuperación de la conciencia nacional cuando denunció el papel nefasto de las inversiones extranjeras en América Latina y lanzó la disyuntiva “nacionalismo o coloniaje”.

Este mensaje, por obra del pueblo boliviano, de los mineros, los fabriles y los campesinos-indígenas en armas, se convirtió en la Revolución Nacional.

La traición del MNR al proyecto liberador de la Revolución Nacional se convirtió en el retorno político y económico de la nueva “rosca”. Tanto Sergio Almaraz como René Zavaleta evaluaros la situación como un gran retroceso del proceso revolucionario y de la conciencia nacional y se plantearon la tarea de recuperar y desarrollar la conciencia nacional con el “Réquiem para una República” y “El desarrollo de la conciencia nacional”, que se manifestaron después en la nacionalización de la Gulf Oil y la Mina Matilde.

Periodos posteriores

En el periodo neoliberal, la contundencia del impacto del Decreto Supremo 21060, de 29 de agosto de 1985, representó un gran avance del colonialismo mental, al extremo que muchos intelectuales “izquierdistas” y “socialistas”, junto a los poderosos medios de comunicación, se convirtieron al credo del libre-mercado, de la entrega de los recursos naturales, de la enajenación de las empresas estatales y de la reducción al mínimo del Estado Nacional.

Las denuncias públicas y los discursos de Andrés Soliz y sus libros “La conciencia enclaustrada” y “La fortuna del Presidente” se convirtieron en los referentes de la lucha contra la dominación imperialista y neoliberal y contra el “gonismo” como su manifestación local, convirtiéndose en puntales de la recuperación de la conciencia nacional.

El pueblo boliviano, con la rebelión popular de octubre de 2003, fue el protagonista de la apertura de un proceso antiimperialista nacional-popular y el gobierno del presidente Evo Morales puso en un plano histórico superior la reivindicación de la dignidad y soberanía nacionales como parte constituyente del fortalecimiento de la conciencia nacional y de la emancipación de la Patria.

*    Es sociólogo y académico.

Tomado de Bolpress.com

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia