La Gaceta Jurídica

Cultura e igualdad de oportunidades en justicia

El PIO fue aprobado mediante Decreto Supremo N° 29850, en diciembre de 2008, y establece los lineamientos generales para aplicar políticas públicas con igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, a partir de seis ejes de acción: económico, productivo y laboral; educación; salud; violencia en razón de género; ciudadanía y participación política, y fortalecimiento institucional.

ACACLas capacidades de liderazgo se han multiplicado y fortalecido entre las mujeres.

ACACLas capacidades de liderazgo se han multiplicado y fortalecido entre las mujeres. Foto: Fondo Indígena

La Gaceta Jurídica / Elizabeth Andia Fagalde

00:00 / 17 de agosto de 2012

El Plan Nacional de Igualdad de Oportunidades (pio) no contempla mucho lo que es interculturalidad, no tiene elementos específicos, eso ha venido después y dentro del Viceministerio de Igualdad de Oportunidades (vio), del Ministerio de Justicia, se le ha tratado de dar una visión y orientación de la interculturalidad, sobre todo al eje que tiene que ver a con la lucha contra la violencia.

Pero, la participación de las mujeres en la justicia indígena o comunitaria ha quedado en una investigación no concluida, propiciada por lo que era Unifem, hoy onu-Mujeres, que ha quedado como un diagnóstico de cuál es la participación de la mujer en el ejercicio de la justicia comunitaria.

La riqueza de esta investigación es que fue hecha diferenciando tres zonas, por un lado la Andina, que contempla a aymaras, quechuas y afrodescendientes; la Amazónica, con más de 30 pueblos como yuracares, chimanes, sirionós, guarayos, tacanas etc., y la del Chaco, que contempla fundamentalmente ayoreos, guaraníes, weenhayeks y otros.

Este diagnóstico identificó cuál es la participación de la mujer en el ejercicio de justicia indígena originaria. La segunda parte tenía que ser una investigación con las lideresas, las asambleas, las instancias de la comunidad, pero hasta la fecha no se ha logrado plasmar la cuestión de la participación de la mujer en la justicia comunitaria como tal, sólo existen estudios aislados y generales.

Caracteres

Es de lamentar que a las mujeres no se les dé mucho espacio en lo que es el ejercicio de la justicia comunitaria, sin embargo, se puede hacer una diferenciación de lo que son las zonas Andina, Amazónica y el Chaco. Uno de los pueblos más machistas no sólo en el ejercicio de la justicia comunitaria, sino en cuanto a lo que se denomina usos y costumbres, símbolos y simbología que se tiene en el imaginario, es el pueblo quechua de la zona Andina.

Ahí se ha encontrado más incidencia machista, pero la riqueza de estos pueblos, hablando primero de Los Andes, es que este sistema del ejercicio de justicia se maneja más a través de la intervención de la familia o del padrinazgo, los padrinos son los llamados a resolver muchos de los temas que tienen que ver, por ejemplo, con los conflictos de pareja, porque en la mayoría de las comunidades el ejercicio de la justicia comunitaria está más relacionada a los problemas de límite de linderos y ese tipo de cosas, sin embargo, los problemas de pareja no son considerados para ser tratados por autoridades. En las tres zonas se ha encontrado el esquema de supremacía masculina sobre la femenina y que la mujer debe obedecer al varón.

En el tema de conflictos en pareja, en la cultura quechua y aymara funciona mucho el padrinazgo, pero en los pueblos amazónicos y chaqueños se ve mayor participación de la mujer, porque a partir de las primeras marchas por tierra y territorio se han ido conformando más organizaciones en defensa de los derechos, la Asamblea del Pueblo Guaraní (apg) la misma Confederación Indígena del Oriente Boliviano (Cidob), la Central de Pueblos Indígenas de Beni (cpib), como algo novedoso, han empezado a surgir no sólo las secretarías de género, sino que se percibe una fuerte participación de mujeres.

En la parte andina, como principal representante, tendríamos a la organización de mujeres “Bartolina Sisa”, pero haciendo una comparación en la Amazonía y el Chaco las mujeres están mejor organizadas y con más acciones de defensa hacia ellas, con algunas excepciones como el pueblo ayoreo donde se nota fuertemente actitud patriarcal extrema, incluso se dan feminicidios.

En la Amazonia y el Chaco en los problemas de pareja también hay ventaja de que interviene la familia en defensa de la mujer, porque a diferencia de Los Andes donde hay una convivencia virilocal, es decir que la mujer cuando se casa va a convivir con la familia del marido, y, por el contrario, en la Amazonía y el Chaco se da una convivencia uxorilocal, que la convivencia es con la familia de la mujer, esto le de una ventaja a ella porque la familia extendida entra a querer resolver los problemas y sale en defensa de los derechos de la mujer. Otra de las ventajas es que la asamblea misma o los cabildos intervienen en problemas de pareja.

Casos y participación

En la posición de mujer en el ejercicio de la justicia comunitaria es un poco forzado decir qué cosas hace la mujer, lo mejor es que ahora que existen organizaciones de mujeres ya están participando un poco más pero sobre todo en las regiones amazónicas con la difusión de derechos; pero, en general, la mujer no tiene una participación directa.

En la región Andina se ha dado la restitución de autoridades originarias, los mallkus y mama t’allas, pero la mama t’alla aún queda en situación figurativa, de acompañamiento. Al momento de la verdad la mama t’alla acompaña y da recomendaciones, pero quien lleva la batuta es el varón.

Respecto al acoso político, lo complicado es lograr un acuerdo, un encuentro entre justicia formal y justicia comunitaria; hay subsistencia de ambas justicias, que, evidentemente, se coordinan en muchos casos, por ejemplo, en violencia extrema o asesinato se denuncia y esto deriva a la justicia ordinaria. Pero hay casos que están ocultos.

En el ejercicio de justicia comunitaria, no siempre en casos de violencia doméstica, existen comunidades en Los Andes en las que existe pena de muerte para el agresor, pero de esto nadie se entera, ni la prensa, nadie hace nada, no son difundidos.

Volviendo al tema del acoso político existe la ley, pero muchos de estos casos no llegan a la justicia ordinaria, salvo que sea un asesinato, pero aquí se quedan muchos hechos sin sanción, pues el acoso se encuentra naturalizado. Por ejemplo, se tiene el caso de una concejala aymara de Ancoraimes, departamento de La Paz, que sufrió acoso político y violencia política que constituyen violencia basada en género. Se tiene conocimiento de este hecho porque fue denunciado ante la Asociación de Concejalas de Bolivia (Acobol).

Tratamiento de la violencia

En el vio se reflexionó en que se debería ampliar el tratamiento de violencia no sólo a lo que es violencia doméstica, sino a la violencia económica, política, trata y tráfico y al feminicidio plasmado. Es un plan macro de lucha contra la violencia, pero en la práctica es necesario pero no suficiente el planteamiento de leyes y sanciones, se debería trabajar mucho en la prevención, pero, más que ello, trabajar en lo que llamo la “deconstrucción de patrones culturales que están naturalizados en el imaginario”.

Trabajar en la deconstrucción, es decir, desenredar los nudos y volver a envolver como lana, es analizar dónde están los problemas, ideas y actitudes que practicamos de forma automática en la cotidianidad y reconstruir conscientemente representaciones y valores de igualdad, respeto, solidaridad, etc. en el imaginario para mejorar no sólo el relacionamiento entre mujeres y hombres, sino entre padres e hijos, mayores y jóvenes, etc.

Esto tiene que ver desde analizar las letras de las canciones que escuchamos hasta el tema de educación no sólo formal, sino campañas barriales, comunitarias, además de implementación de políticas públicas, formulación de leyes etc. Si uno/a no ve como ejercicio de violencia, por ejemplo, no escuchar al otro, a la otra, la falta de respeto a los mayores, a los niños, etc., entonces nunca vamos a cambiar como sociedad.

Se debe educar cada día desde lo cotidiano, concienciar a todas las clases sociales a través de instrumentos, medios masivos y alternativos, etc. Ignorar es cotidiano, por ejemplo, los jóvenes de zonas populares son más conscientes de los derechos que los jóvenes de clases medias y altas. Lo mismo sucede entre campo y ciudad, en el campo todos y todas se saludan, pero en la ciudad falta respeto y pasan cosas peores y nadie dice nada.

En resumen, no hay conciencia de comunidad, por tanto, la mentada igualdad de oportunidades se está convirtiendo en un ideal para alcanzar, pero aún no es una realidad ni tiene que ver con el tema de género.

*    Es socióloga y máster en Cultura y Sociedad en Los Andes.

Tomado de: justiciaenlosnades.org

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