La Gaceta Jurídica

Cultura jurídica y aprendizaje por competencias

Carbonell, en su obra “La Enseñanza del Derecho”, explica la importancia de la cultura jurídica de una sociedad en la formación de juristas, considerando el contexto actual donde el proceso de enseñanza y aprendizaje se guía por el desarrollo y adquisición de competencias, la cuales deben ser comprendidas como habilidades, tanto en docentes como en estudiantes.

La educación por competencias es el nuevo modelo del proceso enseñanza-aprendizaje.

La educación por competencias es el nuevo modelo del proceso enseñanza-aprendizaje. Foto: unilibrefamilia.blogspot.com

La Gaceta Jurídica / María Ruth Tórrez

00:00 / 09 de agosto de 2013

En este análisis del fenómeno explicado por este autor en la vida facultativa se pretende relacionar el desarrollo de la cultura jurídica en las facultades de derecho y su efecto en el aprendizaje por competencias a partir de un ejemplo específico: el concurso de ensayos promovido por el Instituto de Estudios Internacionales (Idei-Bolivia).

En consecuencia, a los propósitos del presente artículo utilizaremos el concepto de Luigi Ferrajoli (1) respecto a cultura jurídica, quien entiende a ésta como un conjunto de saberes y de actitudes: sobre todo el conjunto de teorías, de las filosofías y de las doctrinas jurídicas elaboradas en una determinada fase histórica por los juristas y los filósofos del derecho; en segundo lugar, el complejo de las ideologías, de los modelos de justicia y de los modos de pensar en torno al derecho justamente de los operadores jurídicos profesionales, ya sean legisladores, jueces o administradores; en tercer lugar, el sentido común en torno al Derecho y a las instituciones jurídicas en particular, difundido y operante en la sociedad (La Cultura giuridica nell´Italia del novecento, Roma-Bari, Laterza, 1999, p.5).

Sin embargo, para lograr una comprensión integral del sentido y alcance de cultura jurídica, debemos considerar las dimensiones descritas por Friedman, explicadas por Ovalle Favela (2): la cultura jurídica externa y la cultura jurídica interna. Cuando hablamos de cultura jurídica no sólo nos referimos a fenómenos conectados entre sí respecto al conocimiento del sistema jurídico por parte del contexto en el que se genera y desarrolla su dinámica (3).

En cada contexto específico encontramos que otras áreas de estudio y los grupos sociales comprenden al Derecho y sus elementos, incluyendo las instituciones del sistema jurídico, de un modo no jurídico sino más bien desde una perspectiva propia cuasi personal, a esta percepción se la conoce como cultura jurídica externa, mientras que la interna reside en todo profesional jurista (4) o estudiante de Derecho. Por tanto, la enseñanza y el aprendizaje del Derecho en las universidades pertenecen a la segunda dimensión de la cultura jurídica, significando que tanto docentes como estudiantes son también responsables del desarrollo de ésta dimensión.

Trasladamos los elementos descritos por Carbonell y la explicación de Ovalle a las aulas universitarias, donde todos ellos tienen o deberían estar presentes en el qué hacer cotidiano de los docentes y estudiantes, en relación a la responsabilidad que conllevan como elementos activos de la cultura jurídica interna, si bien los conceptos se refieren a un contexto ampliado en nuestra intención debemos comprenderlos en un espacio menor: el facultativo.

Adquisición de conocimiento

El proceso de enseñanza-aprendizaje ha sufrido transformaciones a lo largo de la historia, en la actualidad encontramos a la educación por competencias como el nuevo modelo del proceso. La unesco define a las competencias del siguiente modo: “El concepto de competencia es el pilar del desarrollo curricular y el incentivo tras el proceso de cambio. Se define como ‘el desarrollo de las capacidades complejas que permiten a los estudiantes pensar y actuar en diversos ámbitos (…). Consiste en la adquisición de conocimiento a través de la acción, resultado de una cultura de base sólida que puede ponerse en práctica y utilizarse para explicar qué es lo que está sucediendo’” (Cecilia Braslavsky) (5).

Esta definición permite comprender que al trabajar la creación y desarrollo de competencias en el proceso de enseñanza y aprendizaje, en realidad se está procurando crear, desarrollar y sobre todo potenciar las habilidades de los estudiantes para que éstos puedan responder de mejor forma al contexto externo a las aulas.

“La elección de la competencia como principio organizador del currículum es una forma de trasladar la vida real al aula (Jonnaert, P. et al, Perspectivas, unesco, 2007). Se trata, por tanto, de dejar atrás la idea de que el currículum se lleva a cabo cuando los estudiantes reproducen el conocimiento teórico y memorizan hechos (el enfoque convencional que se basa en el conocimiento)” (6).

Entendiendo que la educación por competencias se basa en la creación, desarrollo y potenciación de habilidades unidas al imperativo de producción académica de las casas superiores de estudio, los docenes y estudiantes son ejes fundamentales de ambos momentos significando que, en el caso jurídico, los estudiantes deberán comprender conceptos, producir documentos que complementen su desarrollo integral, guiados por los docentes quienes deberán proporcionar el contenido base de la asignatura e impulsar a los estudiantes hacia la investigación, lo que en términos anteriores significa desarrollar la cultura jurídica interna a partir de la producción académica facultativa.

Acciones

Durante el 2012, los docentes de la Red Nacional de Docentes de Derecho Internacional (ReNaDDI), coordinada por Idei-Bolivia), al comprender la importancia del desarrollo integral estudiantil, decidieron llevar a cabo un concurso de ensayos en paralelo a la III Convención Boliviana de Derecho Internacional. Para comprender el sentido de formación integral del estudiantado en diversos eventos, primero se debe comprender la estructura de éstos, caracterizada por los matices de las instituciones que los organizan. En el caso del evento que grafica lo desarrollado debemos saber que contenía exposiciones magistrales, donde los docentes desarrollaban un tema y respondían preguntas al final de la ponencia una especie de réplica de lo que sucede en las aulas, mientras el concurso de ensayos está destinado específicamente a los estudiantes, quienes, para ser parte del momento final, atravesaron por etapas de selección desarrolladas por cada docente de la red.

Los momentos previos a la final del concurso son en realidad las etapas más importantes de esto que denominamos educación por competencias, debido a que los estudiantes se convierten en protagonistas de su formación académica asumiendo la responsabilidad de elegir un tema de su interés que esté ligado directamente con el contenido de la asignatura (7) y con la realidad local o nacional, mismo que debía ser trabajado en un ensayo académico en todos sus aspectos, donde la intervención docente se convierte en una mera guía, tanto para la forma como el fondo del documento.

Además de todo ello, no sólo se trataba de que los estudiantes se sientan parte activa de su etapa formativa en Derecho Internacional, sino más bien de incentivarlos a tomar las riendas de su educación y ello en relación a lo que la cultura jurídica cobra sentido cuando la comunidad docente se da cuenta que en menos de dos años la gran mayoría se convertirá en profesional del Derecho y en parte interna de lo que es la cultura jurídica local, nacional y mundial. Si bien no todos la desarrollarán de un modo académico, serán beneficiarios de la producción que exista, significando que sus años previos de formación deben dotarles de herramientas para comprender lo que se genera fuera de las facultades. El concurso de ensayos en cierta medida permitió comprender estos elementos, pero sobre todo permitió evidenciarlos ante la comunidad (8).

El ejemplo grafica parte de lo que significa esta relación entre la producción académica para la cultura jurídica y la educación por competencias, pero debemos considerar un elemento más: la producción docente. Cuando hablamos de educación debemos comprender que existen dos actores principales, docentes y estudiantes, quienes en base al modelo educativo por competencias estructuran una relación académica de ida y vuelta, es decir que, si bien la enseñanza en su mayoría continúa residiendo en los docentes y el aprendizaje también en su mayoría continua siendo propio del estudiante, ambos agentes colaboran con el proceso de formación integral del otro.

Al ser así, ambos deben ser proactivos al momento de investigar y producir documentos que hacen a la vida jurídica de la facultad y del contexto local. Cuando las facultades logran producción intelectual por parte de sus docentes, incentivar a los estudiantes a lo mismo se convierte en un elemento esencial, pues una facultad con limitada producción intelectual docente relacionada con la realidad de la sociedad reduce sus posibilidades de producción estudiantil, descuidando el sentido de la formación integral que busca lograr la educación por competencias.

Considerando lo expuesto, el sentido de la cultura jurídica explicado por Carbonell y desarrollado en su dimensión interna por Friedman, colaborará armó- nicamente con la educación por competencias, en las facultades de Derecho y Ciencias Jurídicas, cuando docentes y estudiantes consideren a la investigación, elaboración y comprensión de documentos académicos herramientas principales en el proceso de enseñanza-aprendizaje, equilibrando con las demás habilidades que todo jurista debe contar para responder apropiadamente a la realidad en la que desarrollará su profesión.

Notas

1. Citado por Carbonell, Enseñanza del Derecho, pág.17.

2. José Ovalle Favela describe las dimensiones de la Cultura jurídica en su ponencia “Tradiciones Jurídicas y Proceso Civil; Sentencia, Precedente y Jurisprudencia”, presentada en el Seminario “Nuevas tendencias del Derecho Procesal Constitucional y Legal” de la Universidad de Medellín, Colombia, 2005.

3. Ovalle Favela, Seminario “Nuevas tendencias del Derecho Procesal Constitucional y Legal”, pág. 45.

4. Cuando hablamos del profesional jurista nos referimos a todo profesional abogado que ejerce como litigante, docente, investigador y todas aquellas áreas laborales donde los abogados ejercen su profesión.

5. Extraído de la página de la UNESCO: http://www.ibe.unesco.org/es/comunidades/comunidad-depractica-cop/enfoque-por-competencias.html

6. Op. Cit.

7. En este caso nos referimos a Derecho Internacional Público y Derecho Internacional Privado, pues los integrantes de la ReNaDDI dictan alguna de la dos o ambas asignaturas.

8. Cuando nos referimos a comunidad del Idei debemos comprender que la frase hace referencia a los docentes que son tanto asociados del instituto como parte de la ReNaDDI y a los estudiantes que cursaban las asignaturas de Derecho Internacional Público y Privado con los docentes de la red.

Es asociada del Instituto de Estudios Internacionales (Idei-Bolivia) y coordinadora del Programa de Apoyo a la Docencia.

Tomado de: Revista Idei-Bolivia, año 3, Nº 66, agosto de 2013, ideibo.org

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