La Gaceta Jurídica

Deber ético de formación de los periodistas

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 06 de diciembre de 2013

No discutimos que el periodista deba tener un título profesional; los que tienen el título eran (y son) buenos, como Carlos Mesa. ¿De qué estamos hablando entonces? Éticamente estamos obligados a formarnos permanentemente: no basta la lectura de periódicos (que está en el nivel de doxa, del que dijera Platón), es apenas un conocimiento vulgar, a decir de Felipe Pardinas.

Nos referimos al EPÍSTEME, a la ciencia; dicho de otro modo, el periodista debe estudiar escrupulosamente, con método, todos los documentos de primera y segunda mano; v. gr., ahí están los libros en los diferentes campos del quehacer social.

Desde la perspectiva ética, el Art. 3.1.4 del Código de la Confederación Sindical de la Prensa sostiene que “(es deber) la actualización y capacitación permanente de los trabajadores de la prensa para contribuir a una mayor y mejor cualificación profesional” (sic); simultáneamente, el Código de Ética de la Federación de Periodistas Latinoamericanos establece en su Art. 10 que “el periodista debe procurar el MEJOR CONOCIMIENTO y velar por la defensa de los valores nacionales, ESPECIALMENTE POR LA LENGUA, como expresión cultural y COMO FACTOR GENERAL DE LAS NUEVAS FORMAS DE CULTURA”.

Uno de los mimados del periodismo, Ryszard Kapuscinski, dice: “años atrás tenía amigos muy talentosos profesionalmente, pero con el transcurso del tiempo desaparecieron del mapa. ¿Qué pasó? Ellos no se desarrollaron por sí mismos. No leían. No participaban en discusiones. No viajaban. Descuidaban su formación...

Debemos aprender a ser humildes y nunca dejar de aprender. Si se apaga el entusiasmo por aprender, se seca el fuego interno. Y si no se prepara uno, se marchita ese entusiasmo. La llama interna no puede descuidarse. No conviene esperar tal sequedad. Mejor prepararse, interesarse, involucrarse, y leer, leer, leer...” (sic).

Esta cita nos revela que, si no nos preparamos, difícilmente podemos ofrecer un periodismo de calidad; es un deber ético el conocimiento, que nos preparemos; no es excluyente que asistamos a la universidad en procura de mayor formación: lo que pasa es que las carreras de Comunicación Social ofrecen  y otorgan títulos demasiado rimbombantes como “licenciado en

Comunicación Social” y no licenciados en periodismo.

Marisa Aguirre, en El deber de formación del informador, dice que “estudiar es ejercitar el entendimiento para comprender algo, más especialmente, el esfuerzo EMPLEADO EN APRENDER Y CULTIVAR UNA CIENCIA O ARTE (...) El estudio tiene una relación directa con el futuro; no sólo de lo que se aprenda hoy depende el mañana; sino también de cómo se aprende” (sic); hay que formar también criterio dice la autora; ¿Será suficiente que seamos licenciados en Ciencias de Comunicación Social? No.

Desde el plano teórico aprendemos, v.gr., las maneras y formas de construir un reportaje o una crónica, sabemos definir cuáles son los géneros de opinión o informativos; pero eso no es suficiente para el ejercicio de la tarea del periodista, requerimos del conocimiento de otras áreas científicas, requerimos estudiar ciencias económicas, ciencias políticas, sociología, antropología o filosofía.

El deber ÉTICO de formación tiene relación con no dormimos, estar despiertos y emprender el estudio riguroso de algunas de estas ciencias; de aquí resulta que, si mi fuente es el Congreso, debo empezar por estudiar ciencias políticas; si no se puede ir a la universidad, se debe leer la mayor cantidad de libros del área. Su estudio permitirá mejorar la tarea del periodista que cubre el área política.

En tiempos postmodernos, curiosamente las noticias judiciales ocupan cada vez mayor espacio; absolutamente, todos los medios, inclusive aquellos llamados “serios” han entrado a las noticias judiciales, por supuesto que el tratamiento es demasiado superficial y hasta irresponsable; el periodista, no sólo siente la tentación, sino que “le hace nomás” y asume un rol que no es suyo, el de fiscal o juez; este periodista que trabaja en la fuente de SEGURIDAD, haría bien en estudiar Derecho o cuando menos leer todos los códigos que tienen que ver con los delitos de orden público.

Estos conceptos son también válidos para cubrir las áreas de ciudad o económicas; para esto se debería ESTUDIAR economía, sociología, antropología o filosofía; ni siquiera áreas “inocentes” como música o deporte se salvan del deber ético de formación. Un buen periodista deportivo –para tener el éxito de Juan Carlos Lugones– debería realizar cursos de arbitraje o dirección técnica; los periodistas deportivos, con un par de excepciones, no se forman, todo es espectáculo y no dicen nada.

Lo mismo pasa con los programas musicales. Bueno sería que el presentador estudiará música, cuando menos aprender a tocar una guitarra, saber las notas musicales en sus bemoles y sostenidos, notas mayores y menores; debe saber distinguir la primera voz, segunda, tercera, contraltos, falsetes, rítmica y otros. Los presentadores de televisión y locutores de radio también deben cumplir el deber ético de formación, dejar de ser “todólogos”, están obligados a formarse porque dan la cara y la voz en cualquier medio.

Se debe ofrecer calidad y para esto no queda más que estudiar alguna carrera al margen de sus estudios en comunicación social. El lector advertirá que nuestros presentadores no tienen ese plus; con frecuencia confunden sus roles. Habría que decirles que NO SON ANALISTAS, sino opinólogos; para realizar un buen análisis se requiere el auxilio de alguna ciencia. Si son temas políticos debe formarse en ciencias políticas; lo propio ante la abrumadora profusión de noticias judiciales, el presentador “le mete nomás”, toma partido y sin tener formación jurídica “emite su sentencia”.

El presentador califica qué es “bueno” o qué es “malo”. Sería bueno que se inscriba en la Carrera de Derecho. Ahí aprenderá que existe la presunción de inocencia, que todo sujeto al que fácilmente se acusa de delincuente tiene derecho “al debido proceso”. Por tanto, conforme recomienda Marisa Aguirre, el presentador de televisión, particularmente de los noticieros o telenoticiosos, debe estudiar Derecho.

Lo que pasa es que el locutor de radio y presentador de televisión incumplen una norma ética fundamental del Código Nacional de Ética Periodística (...) “3. presentar la información, claramente diferenciada de los comentarios, en ningún caso la información debe ser mezclada con opinión ...” si pusiera esta regla ética en práctica, no tendría problemas; me explico, si redujera su tarea a informar, narraría los hechos tal cual están en el texto y tal cual los preparó el periodista de la calle. El presentador informa, respeta los hechos, pero, si desea comentar puede apelar a los géneros de opinión.

¡Ah! Para realizar (que no es lo mismo que opinar) requiere de algunas ciencias; seguramente, si estudia leyes, analizará con rigor y el televidente se lo agradecerá; por ejemplo, no es lo mismo prima y aguinaldo. Para este último el trabajador tiene derecho sin ninguna distinción; en tanto que la prima se paga en empresas de producción cuando han tenido utilidades en grado superlativo. Por tanto, legalmente hablando, los rentistas tienen derecho a un segundo aguinaldo, a lo que no tendrían derecho es a una prima, porque ellos dejaron de trabajar. El presentador de televisión podría emitir un criterio, pero necesita formarse en Leyes.

De esto asumimos que el buen periodista tiene el DEBER ÉTICO DE FORMARSE; si no lo hace, dice Kapuscinski, será con facilidad olvidado. Comparto con él, para una formación integral no veo otra salida que LEER, LEER Y LEER.

Es experto en Derecho de la Información.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia