La Gaceta Jurídica

Defensa del patrimonio

…esta situación ha sido facilitada por la falta de políticas y mecanismos adecuados para la protección de patrimonio, lo que tiene que ver no sólo con normativas que, en alguna proporción ya existen, sino con la sensibilización y desarrollo personal para alcanzar un apego adecuado a lo producido como expresión cultural…

Editorial

00:00 / 18 de abril de 2014

Desde que se tiene uso de razón, léase historia, como Estado o como territorio donde perviven y lo hicieron innumerables culturas, se ha confirmado que el patrimonio material generado por los pueblos ha sido despojado, saqueado y llevado a otras tierras para ser aprovechado de diversa manera. Desde la inopia de los primeros españoles llegados al Imperio Inca, quienes fundieron hermosos diseños en oro y plata para convertirlos en lingotes, pasando por los buscadores de tesoros de los siglos XVIII y XIX y los seudoinvestigadores y traficantes del XX, miles de obras de arte, utensilios y vestigios culturales han sido dañados, sustraídos y negociados de diversa forma.

Hasta hoy, todo esto sucede a vista y paciencia de las instituciones llamadas a proteger el patrimonio, además de los encargados que, indudablemente, en muchas ocasiones han sido cómplices o ejecutantes directos de este aprovechamiento ilegal. De igual forma, pobladores de cualquier girón donde se encuentra riqueza patrimonial material han sido inducidos con dinero para vender objetos, guiar a lugares donde encontrarlos y posibilitar su salida del país.

En realidad, esta situación ha sido facilitada por la falta de políticas y mecanismos adecuados para la protección de patrimonio, lo que tiene que ver no sólo con normativas que, en alguna proporción ya existen, sino con la sensibilización y desarrollo personal para alcanzar un apego adecuado a lo producido como expresión cultural antigua, actual y hasta futura, lo que tiene que ver con la valoración de toda esa riqueza como más cara que el dinero que pueda servir de tentación.

En cuanto a los incontables espacios vulnerables para el saqueo de riqueza material que existen en Bolivia, se puede destacar los sitios arqueológicos donde existieron ciudades y asentamientos humanos de diversa dimensión y desarrollo y en diferentes ápocas, también las iglesias y construcciones del periodo colonial y los centros más recientes, como son las manifestaciones culturales de tiempos de la República y la nación contemporánea. Además, se debe acotar que se trata no sólo de utensilios domésticos y de trabajo, restos humanos, elementos de culto religioso prehispánico o colonial, vestimentas, joyas, esculturas, libros, conocimientos ancestrales y una infinidad de otros objetos, sino también de especies animales y vegetales que, como un todo entretejido entre la naturaleza y la vida social, tienen que ver con la cultura.

En torno a esta descripción, se debe ponderar la propuesta normativa que ha sido aprobada esta semana en su estación en grande en la Cámara de Diputados, la cual corresponde a la Ley de Patrimonio Cultural que “normará la declaración, tenencia y preservación de la herencia nacional”, que en su artículo 66 establece la modificación de los artículos 142, 223, 326 y 358 del Código Penal para determinar agravantes en casos de delitos que afecten a la abundancia patrimonial.

Sin embargo, la ley misma deberá garantizar los mecanismos pertinentes y de aplicación efectiva para que, además de asegurar la corresponsabilidad de actores, la custodia civil e interinstitucional local, regional y nacional, la determinación de sanciones, etc., se trabaje en políticas de conciencia, financiación y promoción de la protección patrimonial en todos los niveles.

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