La Gaceta Jurídica

Definición del derecho de integración

Previamente a la puntualización sobre las diferentes definiciones que se tiene sobre el Derecho de Integración (ddii), se debe abordar reflexivamente aspectos relativamente contemporáneos que hacen a la controvertida existencia y aplicación del ddii como integrante novel del Derecho Internacional (di).

El derecho de integración propone una variedad relativamente amplia de definiciones.

El derecho de integración propone una variedad relativamente amplia de definiciones. FOTO: centraldenoticiavenezuela.blogspot.com

La Razón (Edición Impresa) / Ángel Flores Díaz*

00:00 / 05 de diciembre de 2014

Hay que abordar el tema desde diversas perspectivas, pudiendo tomar inicialmente una de las más comunes en esta rama del Derecho, estamos hablando de la tendencia que existe a reducir el ddii a lo “económico”, es decir, de esta perspectiva que la estructura normativa del ddii estaría orientada al acompañamiento preferente de lo económico.

Por ejemplo, la creación de una zona de preferencia arancelaria, una zona de libre comercio, una unión aduanera, un mercado común y hasta llegar a unión de estados (Unasur, ue), esta sería una de las maneras de percibir hoy en día el ddii que, dicho sea de paso, es una manera simplista de percibir esta rama del Derecho, sin negar con esto que lo económico es parte fundamental de la totalidad que hace al ddii.

Sin duda, lo económico no es la única manera simplista o reduccionista de ver el ddii, también debemos comentar una perspectiva que podríamos emparentar con la del positivismo normológico, haciendo una vinculación con la parte filosófico-jurídica y reducir la enseñanza del ddii solo al estudio de las normas, siendo esto menos real que la perspectiva economicista, puesto que es evidente que las normas existentes dentro el ddii son constantemente vulneradas.

Como ejemplo de esto se puede comentar lo que sucede con algunas normas que llegan a los órganos decisorios del Mercado Común del Sur (Mercosur) y que luego no son incorporadas en la normativa de los Estados parte o no son directamente ratificadas, por lo tanto, no sería imprudente reducir el ddii a un esquema estrictamente normativo.

Una tercera perspectiva simplista o reduccionista es aquella que considera el ddii como conjunto de valores o ideales, excluyendo de este modo a lo económico y normativo como perspectivas.

Los valores o ideales que inspiraron a los actores intelectuales de la integración, como aquellos valores que inspiran la integración en busca del desarrollo económico de los Estados miembros y, por lo tanto, de sus habitantes en los diversos espacios de América o en Europa, defender exclusivamente esta perspectiva, como en las anteriores, sería una postura utópica.

En esta última perspectiva hay que hacer una diferenciación cualitativa con relación a los grandes personajes que construyeron la integración desde aquellos valores e ideales que tuvieron en un principio y que luego llegaron a concretar en los hechos, como fue el caso de Jean Omer Marie Gabriel Monnet, Konrad Hermann Joseph Adenauer en la creación de la Unión Europea (ue) o, retrotrayéndonos a Sudamérica, en 1815 a través de la carta de Jamaica y los intentos integracionistas de Simón Bolívar como la Gran Colombia, la Confederación Hispanoamericana o la Confederación de los Andes, etc.

Un ejemplo más contemporáneo en Sudamérica es sin duda el Mercosur ideado, entre otros, por Raúl Alfonsín, por parte de Argentina, y José Sarney, por parte de Brasil, en los años 80 del siglo pasado. Todos estos personajes del ddii fueron per se idealistas, mas no se anquilosaron en el idealismo porque llegaron a concretar esos valores e ideales a favor de los Estados y, por ende, de sus habitantes.

El tridimensionalismo

Una postura más compleja y con un fundamento filosófico basado en lo que se conoce como el “tridimensionalismo” con sus variantes ha desplazado la polémica ancestral entre positivistas, por un lado, normológicos o sociológicos y Ius naturalistas, por el otro, está superada por una postura más compleja del derecho, esta es la postura tridimensional.

Lo primero que hay que considerar es la realidad social o dimensión sociológica, porque, evidentemente, el Derecho es un fenómeno de la vida diaria o concreta y no podemos partir de abstracciones, sino que tenemos que partir del ser, de las conductas, de los datos, etc. Luego viene la dimensión de las normas o nomológica ya que esto nos permite reflejar la realidad concreta de la superestructura del Estado y por último está la dimensión de los valores o axiológica.

Lo dado y lo construido

Uno de los tratadistas más reconocidos sobre esta postura tridimensional es sin duda el francés François Geny, quien fue el fundador de la escuela conocida con el nombre de la “libre investigación científica” a principios del siglo xx, la cual sostiene que para interpretar y elaborar el Derecho hay que tener en cuenta lo dado y lo construido.

Lo dado

Lo dado es lo que me da la ciencia, dicho de otro modo, en la práctica son los datos científicos, estos datos Geny los divide en datos históricos, datos reales, el dato ideal y el dato racional.

El dato histórico es, en concreto, la historia de los procesos integracionistas en Sudamérica, Europa, etc. Los cuales han llegado a construir en parte el ddii.

El dato real consiste en la realidad política, la realidad económica, la realidad social, la realidad cultural, la realidad religiosa, la realidad física. El dato ideal consiste en lo que los habitantes quieren o desean, conforme a sus propias prioridades internas y externas.

El dato racional sería el valor de la justicia como el valor más alto del Derecho y que toda sociedad busca para sí.

Lo construido

Después de lo dado, Geny sostiene que se debe tener en cuenta lo construido, que viene siendo la metodología y la técnica que se debe seguir o, en su efecto, aplicar para la elaboración de normas, para el caso, normas en materia de ddii.

La teoría trialista

El trialismo es una teoría jurídica que fue fundada en Argentina por el autor alemán Goldschmidt, quien elaboró a finales de los años 50 y principios de los 70 del siglo xx la teoría trialista, la cual se basa en la concepción tridimensional del Derecho, pero que hace énfasis en la integración de las tres dimensiones del Derecho sin yuxtaponerlas ni mezclarlas, sino que las integra.

Esta teoría trialista ha sido actualizada por algunos tratadistas como es el caso de Miguel Angel Cuiro Caldani (filosofía y sistema del ddii). Esta teoría nos servirá de base para desarrollar la definición o definiciones de lo que se entiende por ddii.

La dimensión sociológica engloba un conjunto de casos y sus soluciones, como son las controversias entre las personas naturales y jurídicas a través de los Estados o como Estados, como nos dice aquella vieja concepción del Derecho y lo justo consiste en la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo y, como señala Goldschmidt, esto se da a través del reparto de potencia que beneficia o impotencia que perjudica entre las partes.

Esta dimensión social debe ser captada por normas basadas en métodos que nos señalan los caminos para captar la sociedad, como el de la originalidad, el cual consiste en el origen del tratado internacional, luego está el método de derivación que da lugar al derecho derivado como el de las institución internacionales que dan lugar a la supranacionalidad de estas, como la ue o Unasur.

Hasta aquí tenemos dos dimensiones que están integradas; los casos y sus soluciones que hacen la dimensión sociológica, captados esos casos y soluciones por normas basadas en métodos de la originalidad y de la derivación que hacen a la dimensión normológica.

Por último, viene la dimensión axiológica o la de los valores que se ocupan de captar la realidad social como en el caso de la dimensión sociológica con sus casos y sus soluciones junto a las normas por un complejo axiológico, bajo el objetivo de encontrar la justicia para los integrantes de una sociedad integrada, traducida al ddii en aquella libertad básica para cuatro aspectos, la libertad de circulación de personas, de mercaderías, de capitales y de servicios.

El objeto de la ciencia del Derecho de la Integración

El objeto del ddii también se encuentra dividido en tres partes, de manera similar a la teoría trialista que desarrollamos precedentemente, las cuales son:

1. El juez competente. Es decir que si existe un caso o controversia de ddii lo primero que tengo que resolver, por una cuestión de realismo jurídico, es ante quién se debe presentar la causa, esto es lo primero que hay que determinar.

2. Una vez definido el juez o tribunal competente. Lo segundo a determinar es definir el fondo del caso y la solución a la se pretende arribar.

3. La tercera parte de este objeto científico del ddii es la cooperación judicial o interjurisdiccional entre las autoridades competentes de los diversos estados, por ejemplo, determinar cuál es el tribunal boliviano o, en su defecto, el venezolano, competente para conocer una controversia entre estos dos Estados.

Dos corrientes

El Derecho Comunitario es aquel que está basado y fundamentado exclusivamente en la supranacionalidad que no es otra cosa que la búsqueda a través de los procesos de integración sobre los elementos comunes de los acuerdos, ya sean estos los tratados, los protocolos, convenios, etc. Resaltando de estas figuras las partes que llegan a ser normas y que adquieren la categoría de normas comunitarias, las cuales terminan estacionándose en los órganos facilitadores del ddii, órganos que deben dinamizar los procesos para alcanzar los objetivos del ddii.

En el Derecho de la Integración, estos procesos producen normas de carácter intergubernamental, las cuales no necesariamente pasan a regir en los Estados miembros, sino que requieren que se homologuen internamente, esto hace que estas normas no entren directamente en contexto comunitario.

Sobre esto podemos aportar, a manera de esquematización, que absolutamente todos los procesos de integración tienen órganos facilitadores que son en realidad los organismos internacionales (Aladi, Mercosur, can, Etc.), los cuales permiten que se cumplan con los fines y objetivos de la integración, por otro lado, se encuentran los Estados miembros en busca del bienestar de los pueblos o, como se diría dentro de la cosmovisión andino amazónica, “el vivir bien”.

Definición compleja del  DDII desde la perspectiva tridimensional

Para la redacción de cualquier trabajo académico es necesario llegar, por lo mínimo, a la definición del objeto general de investigación, como es el caso del ddii y, de esta manera, tener mayores elementos de juicio a la hora de presentar o incorporar en el documento una propuesta de definición sobre este objeto.

Habiendo hecho estas consideraciones previas en los subtítulos precedentes, sobre la base de esta teoría trialista del Derecho en un ámbito actual y globalizado, a definimos el ddii de la siguiente manera:

Es el conjunto de casos y sus soluciones que son captados por normas que están basadas en métodos de originalidad y derivación, los cuales son valorados por un complejo axiológico que busca la justicia consistente en la construcción de espacios integrados para las libertades de circulación de personas, mercaderías, capitales y servicios, para la seguridad, para la justicia y para el ejercicio de los derechos humanos.

Está claro que el ddii, por su misma génesis, propone a través de diferentes tratadistas de la materia una variedad relativamente amplia de definiciones, ante las cuales no nos podemos cerrar, ya que seguramente estas definiciones se dan justamente en el marco de las relaciones soberanas entre uno o varios Estados, no siendo menos y, más aún, resaltando la propuesta de definición que se presenta en este documento académico.

*    Es abogado, docente de Derecho de Integración en la Universidad de Aquino Bolivia (UDABOL), Cochabamba, Bolivia.

Tomado de: Revista del Instituto de Estudios Internacionales Idei-Bolivia, N° 84, noviembre 2014.

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