La Gaceta Jurídica

Delitos cibernéticos

…fuera del sensacionalismo, grupos ligados al crimen organizado pueden haber obtenido armas con este procedimiento. Lo que aquí se pone de manifiesto es que las impresoras 3D podrían convertirse en aparatos susceptibles de regulación para su compra, venta y utilización, pues, de lo contrario, podrían convertirse en elementos al servicio de la criminalidad.

Editorial

00:00 / 21 de octubre de 2014

Una de las nuevas estructuras de tipificación de delitos que en el mundo no está legislada adecuadamente es la que corresponde a los llamados delitos informáticos, que, además de no abarcar de manera completa las modalidades por ahora detectadas, es muy variable debido a la aparición de otros modos de contravenciones que surgen ligados al desarrollo de las tecnologías. De este modo se ha establecido definiciones de diverso alcance para clasificar estos crímenes que afectan a las sociedades actuales de manera hasta imperceptible.

Una definición señala que la “ciberdelincuencia” o delito informático son las acciones antijurídicas que se producen por vías informáticas o que tienen como objetivo destruir y dañar ordenadores, medios electrónicos y redes de internet, además de promover comportamientos o difundir productos que conciernen a las prácticas delincuenciales. Por otra parte, la informática se mueve más rápido que la legislación, por lo que muchas de estas conductas criminales son definidas como abusos informáticos pues no son consideradas delitos dentro de la “teoría del delito”.

Entre las prácticas más conocidas están el “spam” o correo electrónico no solicitado o no deseado, cuya regulación legislada en el mundo es relativamente nueva y que corresponde a normas que lo permiten en diferentes niveles o lo consideran ilegal en diversos grados. También los contenidos obscenos u ofensivos, el hostigamiento y acoso, el tráfico de drogas mediante medios cibernéticos o el terrorismo virtual con ataques a sistemas informáticos o la difusión de noticias falsas son otras formas de delitos informáticos.

En torno a estos temas, pero dentro de una modalidad que aprovecha de diversa forma los medios modernos, estos días en Japón fue condenado a dos años de cárcel un hombre de 28 años por fabricar dos pistolas con una impresora 3D. Este sistema puede confeccionar objetos, piezas o maquetas volumétricas mediante un diseño por computadora, por lo que es utilizado para la prefabricación de piezas o componentes para arquitectura, diseño industrial, prótesis médicas y otros usos, pero que llega a un conflicto con la ley al dar paso a elaboraciones como la citada.

En su defensa, el acusado reconoció el hecho, pero dijo que no sabía que sus actos eran ilegales. Pese a los argumentos, los informes de las agencias de noticias señalan que el tribunal que atendió el caso desestimó la argumentación y calificó de “seria” la responsabilidad penal. Esto demuestra que este tipo de actuaciones no tienen una guía legal para que las personas en particular y las poblaciones en general sepan hasta dónde y con qué limitaciones pueden aprovechar los beneficios tecnológicos.

En este caso particular, el ahora recluso publicó en internet el producto de su “impresión en 3D”, lo que movilizó a la policía. En todo caso, si no ocurría este acto de presunción, el hecho podría haber pasado como seguramente otros del mismo tipo. Es decir que, fuera del sensacionalismo, grupos ligados al crimen organizado pueden haber obtenido armas con este procedimiento. Lo que aquí se pone de manifiesto es que las impresoras 3D podrían convertirse en aparatos susceptibles de regulación para su compra, venta y utilización, pues, de lo contrario, podrían convertirse en elementos al servicio de la criminalidad.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia