La Gaceta Jurídica

Democracia y Estado de derecho, una construcción social pendiente en Bolivia

(Parte final)

La Gaceta Jurídica / Juan Carlos Quinteros Ramos

00:00 / 09 de marzo de 2012

Concepciones del Estado de Derecho

Es claro que las concepciones han influido en la elaboración de la constitución boliviana donde no es la excepción al igual que otros países.

2.1.1 Estado Social de Derecho

Para el Estado Social de Derecho no basta un Estado sometido al derecho, como un ente abstracto; sino que ese Estado debe promover el desarrollo económico y social de la población mediante la educación, el trabajo, la previsión y la seguridad social, la cultura, el bienestar, la recreación y la justicia, de suerte que todos puedan llevar una existencia digna del ser humano.

Se atribuye a Lorenz Von Stein (1815-1890) (1)la primera concepción de un Estado social de derecho, cuando, en su historia del movimiento social (1850), dice: el principio del Estado es la libertad (….) pero la libertad es un concepto abstracto. La libertad no es real, sino para alguien que posee las condiciones, los bienes materiales y espirituales necesarios para la autodeterminación.

2.1.2 Estado Democrático de Derecho

Para el Estado Democrático de Derecho el Estado social de derecho no es sino el Estado derecho burgués con algunos retoques sociales. José Luis Aranguren afirma en su libro“ética y política” (citado por Elías Díaz) que la tendencia actual al socialismo en el plano económico, cualquiera que sean el grado cuantitativo y el carácter estratificado o no de este socialismo, parece estar inscrita en la realidad misma.

En cualquier caso el motor no puede ser –no debe ser– el interés capitalista determinado a dar primacía a los bienes suntuarios de consumo para conseguir así, como subproducto ético, el bienestar material de todos, sino la organización, inspirada en una autentica voluntad de justicia, de dar a cada uno lo suyo, de la democratización económico-social.

Elías Díaz (2) sostiene que el socialismo y democracia coinciden en nuestro tiempo para instituir el Estado democrático de derecho y que solo a través de ambos se hará efectivo el ejercicio de los derechos y libertades del hombre. “El Estado democrático de derecho tiene que ser hoy un Estado de estructura económica socialista”, dice Díaz y agrega que “el neocapitalismo, con su famoso Estado de bienestar, apoyándolo todo en la economía de una sociedad de consumo, no logra, hay que decirlo, ni superar la enajenación de las masas ni frenar la desigualdad social”.

Estado constitucional

Algunos autores ( Kelsen, Zagrebelsky) distinguen entre Estado de Derecho y Estado Constitucional, el Estado de Derecho podría aplicarse a cualquier situación en que se excluyese, en líneas de principios, la eventual arbitrariedad pública y privada y se garantizase el respeto a la ley, cualquiera que esta fuese”, dicho concepto responde al principio de legalidad del positivismo jurídico.

El Estado de Derecho es un concepto propio del siglo xix. Y que ha sido superado por el Estado constitucional después de la segunda guerra mundial. “la ley por primera vez en la época moderna viene sometida a una relación de adecuación y, por tanto, de subordinación a un estrato más alto de derecho establecido por la constitución.

Zagrebelsky (3) piensa que “se trata de una profunda transformación que incluso afecta necesariamente a la concepción del derecho”, pues frente a la multiplicación de leyes sectoriales y temporales que reducen su carácter de generalidad y de abstracción, la constitución unifica y controla el orden jurídico como globalidad.

Luigi Ferrajoli (4) expresa que la primera revolución en el campo del derecho se manifestó en la omnipotencia del legislador, en el principio de mera legalidad (o de legalidad formal); mientras que la segunda revolución consiste en el principio de estricta legalidad (o de legalidad sustancial) por el que la ley se somete a vínculos no solo formales, sino sustanciales que impone los preceptos y derechos fundamentales consagrados en las constituciones.

Para que una norma sea válida, además de vigente, no basta que haya sido emanada con las formas predispuestas para su producción, sino que es también necesario que sus contenidos sustanciales respeten los principios y los derechos fundamentales establecidos en la Constitución.

Poco importa la noción que se tenga del Estado dice Duguit (5) sea que se vea en él la personificación jurídica de la sociedad, como lo enseña la doctrina metafísica, o que se vea en él resultado de una diferenciación en gobernantes y gobernados y una cooperación de servicios públicos, funcionando bajo la dirección y el control de los gobernantes, como enseña la doctrina realista, poco importa.

Hay que afirmar en forma enérgica e incansable que la actividad del Estado, en todas sus manifestaciones, está limitada por un derecho superior a él…, lo esencial es comprender y afirmar… que existe una regla de derecho superior al poder público que viene a limitarlos ya a imponerles deberes.

El profesor Manuel Jiménez de Parga (6) dice que “no existe el Estado de derecho puro. No se da en ningún sitio la democracia modelo”. Esta no es una comprobación pesimista sino realista, porque nada es puro ni perfecto en las instituciones creadas por el hombre. En efecto un gobierno puede ser legítimo en su fuente e ilegal por sus actos.

Partidos políticos

Hay fechas que en la historia boliviana quedarán grabadas, como el establecimiento de un régimen democrático que se da con la revolución del 52, que declara la ciudadanía universal. Todo esto tuvo que ver con una acumulación histórica y la búsqueda de la igualdad. Así también la reapertura de la democracia en 1982 logrado por el pueblo boliviano, terminando así el ciclo militar de las dictaduras.

“La llegada de la Unidad Democrática y Popular (udp) puede ser definida como el momento de la recuperación de la democracia, mientras que la salida de Siles del poder marca el momento inicial de la democracia pactada” (Toranzo, 2000:77) (7).

Desde la recuperación de la democracia en Bolivia, existe la contingencia de que los sectores populares ya no jugaron un papel importante en el desarrollo de la democracia representativa, donde son desplazados por los partidos políticos, en donde las tomas de decisiones y acuerdos eran entre partidos para gobernar el país.

La nueva democracia pactada estaba desde el punto de vista político basada en coalición, de ese modo iniciaba la construcción de la gobernabilidad en Bolivia. Nuestra sociedad, con el tiempo, ha ido acostumbrándose a la misma idea, teniendo como percepción acuerdos de partidos.

Los pactos políticos entre partidos han generado cierto deterioro en la democracia boliviana, se ha manifestado en el progresivo descenso de actitudes políticas como la eficacia política y la confianza en las instituciones. Sin embargo, este proceso a veces ha dado lugar a consecuencias positivas: ha provocado la búsqueda por los ciudadanos contrarios que normalmente son los más informados y activos.

Jordi Matas Dalmases (8) dice: un partido político es una asociación de individuos que defienden unos intereses concretos, intereses que se enmarcarían dentro de una determinada ideología o concepción del mundo.

Pero hay que tomar en cuenta que los gobiernos democráticos con sus defectos y virtudes han venido siguiendo la línea de la construcción en el cual hoy somos herederos de la democracia, democracia con mayúscula y olvidar la historia es inaceptable, entonces podemos decir que es importante los partidos políticos, pero, ¿por qué? Los estudios realizados denotan:

Según el cuadro 3, se centra en tres categorías: los partidos son importante porque “expresan el pluralismo democrático” (40%), porque “representan y agregan mejor las demandas ciudadanas” (25.1%) y porque son la expresión política e institucional de la sociedad civil (16%).

Es claro que los partidos políticos fueron y es un puente en la sociedad y el Estado y que es evidente que se ha dado un desgaste del mismo, donde es posible que eran partidos como cebolla que miraban hacia dentro y no hacia afuera, pero hay que reconocer la importancia en la cual para la democracia de hoy es un reto construir partidos que generen transparencia, democracia interna, con alcance a nuevos sectores e integración con la sociedad.

Cultura política

Observando la cultura política como elemento importante para el desarrollo de la democracia y el Estado de derecho, tomamos en cuenta que en la democracia boliviana son manifestados los principios, los valores y las reglas.

Principios como componente o fundamentos naturales, universales y permanentes de las personas: igualdad, libertad, justicia pluralismo; todos dentro del respeto.

Valores como construcciones y guía para la convivencia pacífica de los ciudadanos: equidad, tolerancia, participación ciudadana, responsabilidad pública, diálogo, solidaridad; todos dentro de la dignidad humana.

Reglas o distintas normas como instrumento de seguridad para el desarrollo de las diferentes actividades: inversión, laboral, agrario y otros, todos dentro de las reglas claras.

Visto de esta manera nos damos cuenta que los valores son fundamentales en la democracia boliviana y que quizás es uno de los problemas más visibles que tenemos ahora; como sabemos, los valores son pautas y guía de comportamiento individual y social que la sociedad se plantea para lograr su perfeccionamiento, tanto los principios democráticos más los valores democráticos y reglas es posible llegar a una cultura política democrática, tomando en cuenta que por cultura política se entiende al conjunto de orientaciones y actitudes que los ciudadanos manifiestan hacia el sistema político.

Según, la cultura política de una nación consiste en la particular distribución de las pautas de orientación hacia objetos políticos entre los miembros de dicha nación (Almond y Verba, 1970:31) (9).

Desde esta perspectiva, considero que la democracia y el Estado de derecho más los elementos importantes como los partidos políticos y la cultura política forman parte para conseguir un estilo de vida, es más un modo de coexistir.

Conclusión

El Estado y la sociedad tiene que darse cuenta que la democracia y el Estado de derecho son bienes públicos que exigen ser construidos y preservados frente a las amenazas emergentes.

Hay que tomar en cuenta que la democracia es imprescindible tanto para los liberales como para los socialistas y que debe haber una personificación jurídica de la sociedad (Estado de derecho).

Actualmente, la significación de democracia, viendo las anteriores definiciones no se restringe al de una establecida o forma de gobierno, sino, además, a un conjunto de reglas de conducta para la convivencia social y política. Probablemente tengamos una sociedad civil superficial todavía, que en el ámbito democrático debemos tomarlo como una caída del ideal democrático.

Como dice Giovanni Sartori (10): “la democracia es un principio de legitimidad, un sistema político llamado a responder a problemas de ejercicio de poder y un ideal”.

Es evidente que Bolivia se ha trasformado, pero eso ha sido en el ámbito político (dando más participación a las mujeres, constitucionalizando el reconocimiento a las diversas culturas, y otros), pero en el tema económico no lo ha conseguido hasta ahora. Tal vez asignando competencia y libertades reales a las gobernaciones se pueda construir un mejor Estado que absorba todas las demandas para ser más gobernable.

Una de las razones que hace a la democracia diferente es la organización de la vida colectiva, exige un alto desarrollo de sinergia, esfuerzo y voluntad política para poder solucionar los problemas en el país, para hacer posible la convivencia pacífica.

Es necesario gobernar con la sociedad en su conjunto mediante un compromiso mutuo, esfuerzo que será de gran utilidad para el bienestar general y el fortalecimiento de la democracia.

Helena Argirakis en “BOLIVIA, la democracia hoy” menciona a Georges Bordeau cuando afirma que “la democracia es hoy una filosofía una manera de vivir y accesoriamente una forma de gobierno” (Argirakis, 2007; 3). Pienso que con plena democracia y Estado de derecho manejado con trasparencia e integración es posible construir un cambio que necesita nuestra Bolivia y generar un modelo propio de los bolivianos y no copias de otros países.

En el marco del Estado de derecho, es probable que mediante la aplicación de la justicia adecuada a la legalidad, los órganos encargados de impartirla adquieran la legitimidad que les confiere autoridad, lo que les distingue del elemental ejercicio del poder amparado por el uso de la fuerza.

Para que se dé las garantías a los derechos individuales, está también el respeto a los derechos colectivos, pues los derechos colectivos permitirán la vigencia de los derechos individuales.

Construir partidos políticos es un reto para los bolivianos, reconociendo la importancia y el rol que juegan, es imprescindible para la democracia de hoy, ya que expresan el pluralismo democrático; esta construcción de partidos debe hacerse transparencia, democracia interna, con alcance a nuevos sectores e integración con la sociedad.

En esta coyuntura política actual, la sociedad democracia boliviana se encuentra interrumpida, donde los valores y las prácticas democráticas no están prevaleciendo, existe la tendencia a estigmatizar sin razón, infantilizar por hechos (momentos) por nuestro tipo de cultura y por la política como un tema dramático, es más probable por la falta de voluntad política y de crear coherencia social tanto oficialismo y oposición.

Considero que es necesaria la compresión ilustrada de la vida política en general por parte de los ciudadanos y los actores políticos, siendo que la política de un país refleja el sentido de su cultura.

Es necesario para la viabilidad de Bolivia, cambiar el escenario de relaciones de fuerza por un escenario de diálogo, tolerancia y verdad, para construir el cambio y la paz que necesitamos los bolivianos y bolivianas.

Es necesario tener la mentalidad de un país donde todos los bolivianos y bolivianas tengamos oportunidades, puesto que es importante transformar el problema en oportunidades.

Bibliografía

ARGIRAKIS, Helena. BOLIVIA: La Democracia Hoy. Revista: ICOBA (1): 3. 2007.BOTELLA, Juan. CAÑEQUE, Carlos. GONZALO, Eduardo. El Pensamiento Político en sus Textos de Platón a Marx. España. Edit. Tecnos, SA 1994.CONSTITUCIÓN POLÍTICA DEL ESTADO, comentada por: LECOÑA, Claudia Rosario. QUIROZ, Jorge Wilder. 2009.CAMINAL, Miquel. Manual de Ciencia Política. España. Edit. Tecnos S.A. 1996.DERMIZAKY, Pablo. Derecho Constitucional. 8va. edicion. Cochabamba-Bolivia, Edit. Kipus 2008.EBERT, Friedrich. Bolivia: Visiones de Futuro. La Paz-Bolivia, Edit. Offset boliviana Ltda. 2002.GÓMEZ, Carina. Introducción a la Teoría Política. México. Edit. Mexicana. 2000.LA CALIDAD DE LA DEMOCRACIA EN BOLIVIA, 2010: Percepción y Evaluación de los Actores, La Paz-Bolivia (1). Marzo 2011.MÁIZ, Ramón (compilador). Teorías Políticas Contemporáneas. Valencia-España. Edit. Tirant Lo Blanch. 2001.SUÁREZ, Enrique. De los Clásicos Políticos. México. Edit. Miguel Ángel Porrúa SA 1993.TAPIA, Luis. TORANZO, Carlos. Retos y Dilemas de la Representación Política. La Paz-Bolivia. Edit. Offset boliviana Ltda. 2000.http://es.wikipedia.org/wiki/Democraciawww.evoluciondemocratica.net

Notas

1. FIGURES DE L¨ETAT…, ob.cit.p.211. Citado en DERMIZAKI, Pablo. Derecho Constitucional. 8va. edicion. Cochabamba-Bolivia, Edit. Kipus 2008. Pág. 78.

2. DIÁZ, Elías. “Estado de Derecho y Sociedad Democrática”. Altea Taurus. Edit. Madrid, 1986. Citado en DERMIZAKI, Pablo. Derecho Constitucional. 8va. edicion. Cochabamba-Bolivia, Edit. Kipus 2008. Pág. 78.

3. ZAGREBELSKY, Gustavo. “El Derecho Dúctil”. Edit. TROTTA. 3ª. Ed. Madrid, España, 1999. Citado en DERMIZAKI, Pablo. Derecho Constitucional. 8va. edicion. Cochabamba-Bolivia, Edit. Kipus 2008. Pág. 80.

4. FERRAJOLI, Luigi. “Derechos y Garantías”. Edit. TROTTA. Madrid, España, 1999. Citado en DERMIZAKI, Pablo. Derecho Constitucional. 8va. edicion. Cochabamba-Bolivia, Edit. Kipus 2008. Pág. 80.

5. Ob. Cit. pág. 76.

6. DERMIZAKI, Pablo. Estado de Derecho. En Derecho Constitucional. 8va. edicion. Cochabamba-Bolivia. Edit. Kipus. 2008; pág. 80.

7. TAPIA, Luis, TORANZO, Carlos. Retos y Dilemas de la Representación Política. Edit. Offset Boliviana Ltda. “Edobol”. La paz-Bolivia 2000. Pág. 77.

8. CAMINAL, Miquel. Los Partidos Políticos y los Sistemas de Partidos. En Manual de ciencia política. España. Edit. Tecnos SA, 1996; pág. 316.

9. CAMINAL, Miquel. La Cultura Política. En Manual de ciencia política. España. Edit. Tecnos SA, 1996; pág. 267.

10. Giovanni SARTORI, Teoría de la Democracia, Alianza, Madrid, 1991, p. 59. Citado en GÓMEZ, Carina. Introducción a la teoría política. México, Edit. Mexicana 2000. Pág. 119.

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