La Gaceta Jurídica

Derecho de autor dentro del Derecho de la Información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 07 de junio de 2013

Partamos de la hipótesis de que algunas tareas del quehacer informativo gozan de tutela estatal, particularmente el ámbito de los derechos de autor. Nos estamos remitiendo a la idea de lo que se conoce como propiedad intelectual, que es un derecho humano universal que corresponde a las personas naturales y colectivas, es inclusive sucesible.

Luis Escobar de la Serna, cita a uno de los notables estudiosos del Derecho de la Información, y afirma que “los derechos de autor constituyen la facultad de difusión (…) es genéricamente derecho a la información, que se manifiesta específicamente por constituir el ejercicio de la facultad de difusión por el mismo creador del mensaje y conforme a la facultad de difusión por el mismo creador o por sus derecho habientes”. Existen varios tópicos que realiza el periodista que son precautelados la Ley de Derecho de Autor 1322.

Los derechos de autor tienen doble manifestación: a) derechos morales, traducidos en la paternidad e integridad de la obra, es un atributo de la persona y perenne. b) derechos patrimoniales, que facultan a la persona natural y sus herederos de explotar económicamente.

El periodista es también autor de obras. Congruente con la Ley 1322, el periodista produce ensayos, artículos, crónicas, columnas, reportajes. Puede participar como expositor en actos públicos con fotografías de fotoperiodismo, ilustraciones, dibujos, bocetos, etc., sea de colaboradores a título oneroso o gratuito.

Pues bien, en aplicación del artículo 14 de la Ley 1322, el autor tiene un derecho perpetuo, inalienable e imprescriptible e irrenunciable para reivindicar la paternidad del mismo y tiene el derecho de oponerse a la deformación o mutilación de su obra. Simultáneamente, el artículo 16 hace referencia a los derechos patrimoniales, entendidos como la facultad que tiene la persona natural y sus herederos, como legatarios, en caso de muerte, de explotar económicamente estos derechos patrimoniales por 50 años.

En consecuencia, como derecho humano y derecho moral es INALIENABLE, es decir que no se puede enajenar (vender); tampoco se puede dejar de ejercerlo porque es un atributo de la personalidad; por eso, es un derecho imprescriptible y, por tanto, no susceptible de usucapión. Es irrenunciable, esto quiere decir que el titular de este derecho MORAL no puede renunciar y si lo hace es ilegal.

En cambio, cuando este derecho es visto PATRIMONIALMENTE su ejercicio es sólo por 50 años y otorga a la persona natural y, en caso de muerte, a los herederos y legatarios la posibilidad de EXPLOTAR económicamente ese derecho, v. gr, si hablamos de un periodista colaborador de un medio escrito o, con más propiedad, prensa plana, tiene los derechos de autor en sus dos facetas.

Los derechos de autor que dan DERECHO A LA PROPIEDAD INTELECTUAL son muy densos: podemos referirnos a la industria cinematográfica, fonográfica, pintura, artesanía y otros. Aquí queremos referirnos únicamente a la tarea de periodistas que trabajan para un medio de comunicación, prensa plana, radio o televisión (sin descartar sistemas como canales por cable).

Antes bien, la realidad muestra tres tipos contractuales, verbales o escritos de relación laboral de periodistas con medios de comunicación. Inicialmente tenemos a los periodistas que trabajan bajo relación de dependencia obrero patronal, es decir en el marco de la Ley General del Trabajo (lgt). Otros, en cambio laboran en calidad de colaboradores, con más frecuencia prensa plana, sin descartar radio o televisión, en otros términos perciben un salario. La otra modalidad está representada por periodistas que, individual o colectivamente, se agrupan para alquilar espacios, predominantemente en radio y televisión.

Empecemos con el periodista que trabaja en el marco de la lgt. Debe aplicarse lo que manda el artículo 20 de la Ley de Derecho de Autor, según esta norma se consideran cedidos a las empresas de radio o televisión y prensa plana los derechos de autor sobre, notas periodísticas, artículos, guiones, libretos, dibujos, fotografías.  Podría- mos acotar que, legítimamente, los derechos PATRONALES son del titular y se produce su trasmisión; pero no ASÍ LOS DERECHOS MORALES, que son inescindibles de la persona.

En un grueso sector, particularmente en la prensa plana, existen colaboradores, y los más a título gratuito, que sostienen columnas, semanales, quincenales, escriben artículos dominicales; son dibujantes o fotógrafos. No son muchos, pero hay locutores o presentadores o periodistas en la televisión. En estos casos mantienen para sí los derechos morales; en cambio, en los derechos de contenido patrimoniales sólo se cede el DERECHO A LA PUBLICACIÓN.

Esta publicación puede ser pagada por el medio o, como se ve en la práctica, puede ser título gratuito. Aquí, es bueno hacer referencia a la adquisición de noticias de AGENCIAS. El medio (radio, televisión, particularmente prensa plana) debe respetar el contenido de las noticias. Esto es que el adquiriente no puede MUTILAR NI MODIFICAR la noticia; se debe respetar el titular, el lead y el cuerpo de la noticia, que no siempre ocurre. Esto constituye una franca, violación a los derechos de autor.

Si el columnista, ensayista, fotográfico, etc., decide percibir compensación patrimonial por sus trabajos debe celebrar un contrato, conforme a los artículos 30, 31, 32 de la Ley de Derecho de Autor. El medio que contrata estos servicios sabe que debe respetar los derechos de autor desde el ángulo moral y patrimonial. Debe pagar lo que haya pactado con la persona NATURAL que presta servicios, que no están en el marco de la lgt.

Informamos que este derecho es de carácter sucesible, esto es que al fallecimiento del autor el cónyuge, hijos o legatarios suceden el causante. Tenemos también a periodistas que trabajan independientemente. Arriendan espacios en radio o televisión. El propietario del medio debe respetar el contrato. Este periodista tiene derecho al nombre de sus programas, a las noticias que produce. A manera de ejemplo, el titular de esta columna ejerce la propiedad intelectual de los siguientes programas “Sr. Justicia”, “Lo Cotidiano”, “El Prof. Zito”, “Aportes” y “El Príncipe”, lo recomendable para el ejercicio de este derecho es el registro correspondiente, aunque, al sentir del artículo 2 de la Ley 1322, no es imprescindible: “el derecho de autor nace con la creación de la obra SIN QUE SEA NECESARIO SU REGISTRO, DEPÓSITO, NI NINGUNA OTRA  FORMALIDAD PARA OBTENER LA PROTECCIÓN RECONOCIDA POR LA PRESENTE LEY” 

En todo caso, si el periodista, fundamentalmente el colaborador o el independiente, desea registrar su propiedad, le informo que debe cumplir con el DS 27938 de 20 de diciembre de 2004. La norma creó el Servicio Nacional de Propiedad Intelectual (Senapi). Eso no es todo, la Ley de Derecho de Autor, en los artículos 65 a 70, regula los delitos en los que pueden incurrir los particulares.

Finalmente, no necesitamos acudir a la jurisdicción penal, pues, en el marco del artículo 75 de esa norma se puede solicitar tutela estatal en el Senapi, para conciliar con terceros. Concluimos que tenemos un ordenamiento legal que precautela los derechos autorales del periodista y es obligación de todos respetar este derecho humano.

Es experto en Derecho de la Información.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia