La Gaceta Jurídica

¿Qué es el Derecho como práctica?

…el Derecho no podría ser una cuestión de criterio, porque si lo fuera, habría tantos criterios como abogados hay, peor aún, habría tantos criterios como personas, ya que el Derecho no se limita a ese pequeño microcosmos en que creen reinar algunos juristas.

El Derecho es el modo de solucionar jurídicamente casos concretos, por eso necesita una labro creativa de los actores.

El Derecho es el modo de solucionar jurídicamente casos concretos, por eso necesita una labro creativa de los actores. FOTO: unilibrefamilia.blogspot.com

La Razón (Edición Impresa) / Ariel Flores*

00:00 / 16 de agosto de 2015

Hace unos días escuche de labios de un veterano y curtido abogado la frase “el Derecho es una cuestión de criterio”, en clara alusión a que, por mérito de la experiencia de más de 25 años acumulada en el ejercicio de la profesión y por haber obtenido de ésta cierto grado de conocimientos y perspicacia, habría llegado al punto máximo de la comprensión de lo que el Derecho es y, posiblemente también, de lo que no es.

Interpretadas así las palabras contundentes y autosuficientes del referido jurista, no cabría dudas al respecto: el Derecho es una cuestión de criterio y el que no lo posee, por virtud o por experiencia, no es apto para ejercerlo.

Peor aún, solo existiría un criterio “correcto”, aquel que se acerca o coincide con el de aquel abogado experimentado y, en apariencia, consumado. Los demás, todos aquellos que por estar alejados o ser “contrarios” al criterio forjado con los años, serían incorrectos y carecerían de valor.

Irónica y confusa conclusión a la que estamos predestinados quienes dedicamos tiempo y esfuerzo a la resolución de los problemas jurídicos (praxis) y a la dilucidación de cuestiones jurídicas (teoría), si tomamos, aunque sea con un mínimo de seriedad, dicho axioma.

La expresión “el Derecho es una cuestión de criterio” no fue formulada precisamente por un visionario doctrinal o por un filósofo interesado profesionalmente en contribuir al desarrollo de uno los más elementales aspectos pendientes del Derecho.

art se cuestionaba, cómo es que la pregunta ¿qué es Derecho? ha persistido y ha recibido respuestas tan diversas y extraordinarias. Pocas interrogaciones referentes a la sociedad humana han sido formuladas con tanta persistencia y respondidas por pensadores serios de maneras tan diversas, extrañas y aun paradójicas, como la interpelación “¿qué es Derecho?”.

El problema es lógicamente arduo. El mismo García Máynez reconocía que los autores que lo abordan no han conseguido ponerse de acuerdo en el género próximo ni en la diferencia específica del concepto, lo que explica el número increíble de definiciones y la confusión reinante en la materia. Esto no significa, empero, que no se pueda reflexionar/ensayar algunas explicaciones.

El Derecho es una ciencia social y, como tal, está (o debería estar) al servicio de la sociedad en su conjunto. El Derecho es “el instrumento producido por los hombres para servir a la justicia”, decía Luis Recanses Siches.

Por tanto, el Derecho no podría ser una cuestión de criterio, porque si lo fuera, habría tantos criterios como abogados hay, peor aún, habría tantos criterios como personas, ya que el Derecho no se limita a ese pequeño microcosmos en que creen reinar algunos juristas.

Desde el punto de vista que quisiéramos destacar, el Derecho es una cuestión de certeza. Y, para cumplir tal propósito, precisa de la labor “creativa” del abogado, del juez, del operador jurídico, del estudioso del derecho y de cualquier otra persona que busca justicia. El Profesor boliviano Jaime Moscoso, recordaba que todos tenemos una noción de Derecho, aunque rudimentaria, pero todos tenemos una forma peculiar de concebirla.

Por ejemplo, no se puede entender el significado de esta concepción si pensamos en las leyes, que son una manifestación específica del Derecho, tal y como las conocemos hoy: numerosas, mutables, fragmentarias, ocasionales, contradictorias. Por tanto, se esperará una actitud y personalidad sagaz, que sepa percibir adecuadamente los hechos y aportar soluciones imaginativas a los problemas o casos que se le plantean de forma cotidiana.

La certeza del Derecho reside en eso, en la posibilidad de encontrar una solución jurídica de los casos concretos a través de un procedimiento reflexivo, interpretativo y argumentativo que haga que la solución adoptada, aunque no sea, en realidad, la única posible, pueda ser reconocida como legítima y no como producto del criterio personalizado, autoritario y soberbio.

Agustín Gordillo aleccionaba: “todo eso es demasiado y nadie sin duda puede pretender aprenderlo o enseñarlo íntegramente, sea antes o después de la carrera, y ni siquiera durante toda una vida profesional”. Tan simple como eso.

*    Es abogado y profesor universitario.

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