La Gaceta Jurídica

Derecho al secreto profesional en el Derecho de la Información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 09 de noviembre de 2012

Es un derecho que el periodista puede invocar en todo momento y lugar. Tiene respaldo en el artículo 8 de la Ley de Imprenta y se encuentra en los Códigos de Ética.

Según las leyes, el periodista debe citar siempre la fuente, que no es lo mismo que REVELAR. Esta última goza de protección legal.

¿Por qué el periodista ha decidido mantener en secreto a su fuente? Si el periodista CITA a su fuente no tendría jamás problemas legales; la responsabilidad penal y civil es de la fuente (artículo 2 de la Ley de Imprenta); esta norma establece la RESPONSABILIDAD en cascada: “La responsabilidad de las personas señaladas no es conjunta ni mancomunada, sino sucesiva, y se establece en el orden determinado” (sic).

El primer responsable del hecho noticioso es la fuente, cuando fue citada; si el periodista decide guardar en secreto la fuente, asume la responsabilidad; si éste no comunicó a su jefe de prensa, el responsable es el periodista; si el editor o jefe de prensa decide no publicar el nombre del periodista que cubrió el hecho y no revela la fuente, el responsable es el editor o jefe de prensa. Si el periodista decide mantener en secreto a la fuente, es responsable penal y civilmente.

Así, el SECRETO PROFESIONAL es un derecho propio del periodista. Emmanuel Deriux, en su libro Cuestiones ético-jurídicas de la información, dice que “la consagración de un derecho al SECRETO PROFESIONAL de los periodistas presenta, sin duda, algunas ventajas. Pero también lleva aparejados, probablemente algunos riesgos o peligros. Cómo podría garantizarse que la invocación al secreto profesional del periodista no sirva a veces PARA OCULTAR LA AUSENCIA TOTAL DE FUENTES, EN UNA INFORMACIÓN INVENTADA o imaginaria... (sic). ¿Cuál fue el convenio entre fuente y periodista?”

¿Por qué la fuente, tratándose de hechos de corrupción, no presenta los documentos a los órganos llamados por Ley, v.gr, Contraloría? ¿El periodista puede ser instrumentado por la fuente? Es tarea difícil cuando el periodista decide mantener anónima a la fuente. Por otro lado, el periodista cumple una función social y tiene el deber de informar a los titulares de éste derecho, los ciudadanos. Si la vida de la fuente está en riesgo, es sensato mantener el secreto profesional que goza de protección de la Ley de Imprenta.

Conceptualmente, ¿qué es el secreto profesional? Niceto Blasquez dice que “es un compromiso moral (legal) de no manifestar a nadie las noticias recibidas por la vía de confidencialidad”. Lo que pretende es que la fuente eluda la responsabilidad civil o penal. Luis Escobar de la Serna, en su Derecho de la Información, sostiene que “es una relación de confianza que se establece entre un periodista con las fuentes que le proporcionan información. Esta relación crea la obligación que tiene el periodista de silenciar y, por lo tanto, proteger la fuente de la que proceden sus informaciones, se trate de personas, documentos, notas, fotografías o cualquier otro soporte”. Por tanto, el periodista, por imperio de la ley, no DEBE REVELAR LA FUENTE; si lo hace, la fuente puede iniciar una acción judicial por haberle ocasionado daño y haber violado la ley (en nuestro caso artículo 8 de la Ley de Imprenta).

El secreto es un derecho consagrado en los códigos de Ética desde 1910, v. gr. el Código de Ética de Kansas, Estados Unidos. Las primeras leyes de secreto profesional son de Suecia, Nº 956 de 1976, y Suiza, Ley Federal de 1966. En Maryland, eeuu, se instituyó el “reporter’s privilege” en 1896. En Alemania en 1975 se impulsó una Ley Federal.

El objeto o bien jurídicamente protegido es la fuente informativa y no su contenido. En consecuencia, el periodista debe informar sobre el hecho en un marco legal; el bien jurídico protegido es la intimidad de la fuente. Pero, la petición de revelar la fuente puede venir de los órganos jurisdiccionales, los jueces. El periodista no debe revelar la fuente.

Sin embargo, tampoco es un derecho absoluto. Por ejemplo, si un periodista recibe de su fuente la información de que colocarán una bomba, debe comunicarlo a las autoridades, incluida la fuente. Ahí no hay falta, pero ¿qué pasa si en un delito de asesinato el periodista conoce la identidad del culpable y para lograr la información asumió el compromiso de secreto profesional?, ¿debe abstenerse de revelar su fuente?

El artículo 8 de la Ley de Imprenta, dice: “el secreto en materia de imprenta es inviolable”. La norma no es absoluta e indiscutible. El artículo 11 del DS 20225 de 9 de mayo de 1984, ESTATUTO ORGÁNICO DEL PERIODISMO BOLIVIANO, manda: “las fuentes u orígenes de las informaciones deben ser guardadas en RESERVA, dentro de un estricto SECRETO PROFESIONAL, el cual no puede ser REVELADO, SALVO ORDEN DE TRIBUNAL COMPETENTE Y LA APLICACIÓN DEL ART. 1º de la Ley de Imprenta de 19 de enero de 1925”. Así, el secreto profesional no es un derecho absoluto. En los ejemplos, el periodista puede ser citado como testigo en un proceso penal y revelar la fuente, siempre que se den las condiciones del artículo 11 del Estado Orgánico.

Por otro lado, es bueno que, el periodista sepa el grado de responsabilidad que tiene. Artículo 2 de la Ley de Imprenta: “Son responsables de los delitos cometidos por la prensa o por cualquier otro modo de exteriorizar y difundir el pensamiento: 1. Los que firmen como autores una publicación; 2. Los directores de diarios, revistas y publicaciones periodísticas; 3. Los editores. Si los que aparecieran firmando una publicación como autores de ella no fuesen personas jurídicamente responsables, o no tuviesen la solvencia necesaria para responder por los delitos denunciados, será el director, y en su defecto, el editor, el responsable. A falta de éstos, y en todos los casos, las responsabilidades, penales o pecuniarias recaerán sobre las personas enumeradas en el Art. 1, siempre que sean distintas de aquéllos. La responsabilidad de las personas señaladas no es conjunta ni mancomunada, sino sucesiva, y se establece en el orden determinado”.

Entonces, si el periodista cita la fuente, ésta es responsable, pero si decide no revelar la fuente el periodista asume la responsabilidad. En estos delitos no hay coautores ni cómplices, por eso el periodista no puede ser enjuiciado como coautor ni cómplice. Si decide hacer respetar el artículo 8 de la Ley de Imprenta, el periodista es responsable penal y civilmente ante la fuente por haber revelado su nombre.

Si el periodista revela la fuente y ésta es condenada, ¿puede demandarlo por haber violado el artículo 8 de la Ley de Imprenta? Y si la fuente es absuelta, ¿podrá demandar al periodista, por daños civiles? La valoración tiene que ver con la actuación instaurada por la fuente contra el periodista.

Propositivamente, para el funcionamiento del secreto profesional el Estado debe emitir una Ley para que el periodista no sea citado en un proceso penal, ni como testigo. De esa manera se garantizaría el secreto profesional. El periodista debe ser citado por delitos propios, NUNCA POR DELITOS AJENOS.

En nuestro libro Periodismo judicial abordamos el tema, pues, no es lo mismo CITAR y REVELAR LA FUENTE. Lo ideal es que el periodista la CITE en todas sus notas, esto evitaría al periodista y al medio de comunicación ser citados en procesos penales, porque en estos delitos de imprenta la responsabilidad es en cascada y no hay complicidad o coautoría. El medio, en caso de que la fuente citada haya cometido algún delito, se limitará a remitir a la autoridad judicial o al fiscal videos, grabaciones o la misma nota informativa.

Espere…

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
20 21 22 23 24 25 26
27 28

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia