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Descolonización y comunicación en Bolivia 2013

El 2013 cerró con avances indiscutibles en los medios estatales, la inauguración de “Radio Jallalla Coca” en Chulumani el 31 de diciembre constituye evidencia plena de un proceso expansivo en cobertura provincial, hecho inédito hasta la llegada de Evo Morales al poder el 2006.

La radio Patria Nueva encabeza el “nuevo modelo” de comunicación que postula el gobierno.

La radio Patria Nueva encabeza el “nuevo modelo” de comunicación que postula el gobierno. FOTO: anbolivia.blogspot.com

La Razón (Edición Impresa) / Idón Chivi Vargas*

00:00 / 07 de enero de 2014

"El viejo modelo de información gubernamental (encargado de dorar píldoras e inflar los hechos sin base real) cede su paso a un modelo donde los medios estatales se ciñen estrictamente a los códigos de ética periodística y la legislación nacional e internacional en materia del derecho a la información, libertad de expresión y, fundamentalmente, de la libertad de prensa”.

El 2013 cerró con avances indiscutibles en los medios estatales, la inauguración de “Radio Jallalla Coca” en Chulumani el 31 de diciembre constituye evidencia plena de un proceso expansivo en cobertura provincial, hecho inédito hasta la llegada de Evo Morales al poder el 2006.

“Antes el Estado tenía medios de comunicación para humillarnos o los privados para defender sus negocios y para defender su industria o sus tenencias de tierra, para eso tenían medios de comunicación”, dijo el presidente Evo Morales Ayma.

Hasta antes del actual mandatario las provincias no existían para los medios estatales, salvo para tener repetidoras de los medios urbanos y su programación (radio y televisión). Y no es alarde, sino la constatación de que la institucionalidad estatal en materia de información gubernamental y gestión de medios se ha fortalecido sustancialmente a la vez que ha logrado romper el cerco mediático impuesto por la hegemonía semántica neoliberal.

Y la hegemonía semántica neoliberal no sólo fue un modo de pensar –neoliberalmente– sino también una estructura empresarial (de medios independientes) que se enriquecía con los recursos estatales en desmedro de los medios estatales.

Esta ecuación política no era una falla de política comunicacional, sino un cálculo empresarial acorde con la ideología neoliberal de que la empresa estatal es deficiente y corrupta por definición. De esa forma, los modelos de pensamiento y las estructuras empresariales constituían el eje de la semántica del desprecio.

Así, 2013 fue quizás el epílogo de una primera etapa en la construcción de un nuevo modelo de institucionalidad en los medios estatales, pero a la vez en la construcción de un “nuevo modelo semántico de emancipación”. Emancipación del racismo y la discriminación. Emancipación del individualismo y del auto-desprecio. Emancipación del consumismo y el extranjerismo. Emancipación del patriarcado y el machismo…

De este modo, los medios estatales están alentando a los medios privados un nuevo modelo de hacer comunicación y de realizar el ejercicio profesional.

Por ello, es importante puntualizar que la descolonización de los medios estatales ha adquirido consistencia teórica, por un lado, y desarrollo de políticas públicas, por el otro.

Consistencia teórica

La consistencia teórica descolonizadora tiene que ver con los desarrollos en la construcción conceptual de la actividad periodística y comunicacional y que se sustentan esencialmente en los valores indígenas del ama sua, ama llulla y ama quilla (no robar, no mentir ni ser flojo).

La defensa de la verdad, por sobre todas las cosas, puede abordarse desde el no robar, no mentir ni ser flojo… No malversar los hechos para convertirlos en manipulación, no mentirle al pueblo que tiene derecho a la información veraz y no ser flojos en la averiguación de la verdad.

Toda forma de distorsión de la verdad constituye un agravio a la dignidad humana, por ello, la gestión comunicacional ha estado dirigida a dosificar la verdad en todos sus componentes (formatos, contenidos y sujetos del hecho noticioso).

Por otro lado, no decir lo que se hace es como ocultar la verdad, por tanto, las políticas comunicacionales han estado dirigidas a mostrar los hechos gubernamentales tal como son y no como un marketinero electoral quisiera que sean. Dicho de otra forma, el viejo modelo de información gubernamental (encargado de dorar píldoras e inflar los hechos sin base real) cede su paso a un modelo donde los medios estatales se ciñen estrictamente a los códigos de ética periodística y la legislación nacional e internacional en materia del derecho a la información, libertad de expresión y, fundamentalmente, de la libertad de prensa.

Cerco mediático

El cerco mediático empresarial, que tenía casi todo el control de la circulación noticiosa y el control de los hechos a ser convertidos en noticia, hoy tiene que vérselas con una red de medios estatales que logran mayor cobertura y adhesión ciudadana.

La crisis de hegemonía semántica neoliberal no expresa debilidad de los medios independientes, sino la urgencia de cambiar los modelos estereotipados (formatos, contenidos, mensajes y sujetos de mediación que provenían principalmente de los programas comunicacionales foráneos).

Esta urgencia tiene que ver –muy principalmente– con la transformación cultural que está viviendo la sociedad boliviana en estos últimos casi ocho años.

Por todo lo señalado, Bolivia ha iniciado –y con éxito– la descolonización de la comunicación, es decir, ha enfrentado con éxito tres niveles de acción comunicacional que provienen del orden colonial: a) racismo mediático, b) desinformación; y c) manipulación.

Frente al racismo mediático, a la desinformación y a la manipulación el mandato es la verdad a toda costa, la verdad desde el ama sua, ama llulla, ama quilla.

* Es abogado y director general de Estudios y Proyectos del Viceministerio de Gestión Comunicacional.

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