La Gaceta Jurídica

Desigualdad y mala calidad de datos

En 2015, instituciones e investigadores han compartido información para conocer mejor, y desde otras facetas, el fenómeno de la violencia y la desigualdad contra las mujeres. Por ejemplo, la gestión cerró con el Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

“La información sin calidad impide conocer el fenómeno de la violencia contra la mujer”, Virginia Ayllón.

“La información sin calidad impide conocer el fenómeno de la violencia contra la mujer”, Virginia Ayllón. FOTO: youtube.com

La Razón (Edición Impresa) / Periódico Digital Pieb

00:00 / 06 de enero de 2016

En este documento se enfatiza que las mujeres ejecutan tres de cada cuatro horas de trabajo no pagado en el mundo, un desequilibrio a nivel económico que tiene correspondencia con otros niveles de desigualdad entre géneros.

En el caso de Bolivia, los estudios y diagnósticos de centros de investigación e instituciones que hacen seguimiento a los sucesos de violencia contra las mujeres se han introducido en los escenarios de las inequidades económicas, el itinerario difícil en el sistema judicial, los medios de comunicación y la generación de información estadística para tener certeza de la dimensión del problema.

Las inequidades

La Encuesta Nacional de Discriminación y Exclusión Social desde la Percepción de las Mujeres (2013-2014) del Observatorio de la Coordinadora de la Mujer revela que las personas del género femenino dejan de lado su formación profesional o en algún oficio principalmente por falta de dinero, mientras que la aparición de un embarazo y la ocupación en labores del hogar son otros motivos de abandono de los estudios.

El 43,6% de mujeres no indígenas no terminó sus estudios por falta de recursos económicos y, entre mujeres indígenas, el 44,7%. La falta de recursos económicos es de lejos la causa para alejar a las mujeres del estudio en La Paz, Santa Cruz, Cochabamba, Oruro y Tarija y solo en el Beni representa un porcentaje menor (29,7%).

En correspondencia con este dato, el informe “Mujer, Empresa y el Derecho 2016” del Banco Mundial mostró que las mujeres en el país están alejadas de las oportunidades económicas cuando, por ejemplo, no pueden conseguir trabajo sin permiso de sus esposos. Sin embargo, las mujeres sí pueden conseguir un pasaporte, ser jefas de hogar, elegir donde vivir, conferir su nacionalidad a sus hijos, salir fuera de casa, viajar fuera del país, tramitar una cédula de identidad, tener un negocio, abrir una cuenta bancaria o firmar un contrato.

Esa situación de inequidad en la estructura económica se replica en los ámbitos social, cultural y político. Pre- cisamente, el Colectivo Rebeldía quiso saber qué ideología predomina detrás de la violencia de género y detectó valores simbólicos de control masculino.

El estudio “Violencia de género: entre avances y resistencias” detecta ideas sustentadas en el rol de proveedor y protector asignado a los hombres, con un correspondiente rol de sumisión y abnegación para las mujeres. La legitimación de la violencia contra las mujeres está enmarcada dentro del ejercicio de poder entre hombres y mujeres en la sociedad.

Eso implica que, a pesar de contar con educación, muchas mujeres podrían permanecer en desventaja. Así lo verificó Jackeline Garrido Cortés, miembro de Ciudadanía Comunidad de Estudios Sociales y Acción Pública, con la encuesta aplicada en Cochabamba donde se refleja que las mujeres con más educación dedican menos tiempo al trabajo de cuidado en el hogar, pero más tiempo que sus colegas hombres con similar nivel educativo y del mismo estrato social.

Mala calidad de datos

Un hecho constatado por los centros de investigación y seguimiento de hechos de violencia contra las mujeres es la falta de registros (o errores graves en ellos) en oficinas policiales, de la fiscalía o de las defensorías municipales.

La información sin calidad impide conocer el fenómeno de la violencia contra la mujer, dijo la investigadora y archivista Virginia Ayllón, basada en la sistematización estadística de datos colectados sobre el tema entre 2012 y 2013, a pedido del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem).

Oficialmente, hubo una disminución de hechos (de 111.727 a 88.244), pero esta reducción se debe a un “ineficiente registro de las denuncias que en la mayoría de los casos no desagrega la denuncia por sexo (de la víctima), por lo que la cifra de ‘sin especificar’ suele ser muy alta”. Junto a esto los servidores públicos de distintos niveles se niegan a registrar los hechos como feminicidio y lo hacen como homicidio o asesinato.

En el sistema judicial, la violencia contra las mujeres tiene otras deficiencias. El estudio coordinado por Manigeh Roosta indagó en la trayectoria o itinerario de las mujeres víctimas en el sistema judicial, sin resultados y obligadas a solventar actos procesales teóricamente garantizados por las instancias estatales.

Ese itinerario en el sistema judicial fue denominado por la investigadora Rosario Baptista “Un laberinto sin salida. Trayectoria e itinerario de las mujeres en la búsqueda de justicia” (2015) para describir la falta de presupuesto para el sistema judicial y la carencia de recursos humanos especializados que generan el terreno para un vía crucis de las víctimas sin perspectivas de conseguir resultados favorables.

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