La Gaceta Jurídica

La Detención Preventiva en el Derecho Penal Internacional

El magistrado Daniel Gonzales Álvarez, de la Corte Suprema de Costa Rica, dice que en la figura de la “detención preventiva” están en juego dos intereses divergentes, uno de ellos es la demanda pública de seguridad frente a la delincuencia y el deber correspondiente del Estado de proporcionarla.

El juicio debe ser pronto y se puede recurrir ante otro tribunal que defina la ilegalidad de un arresto.

El juicio debe ser pronto y se puede recurrir ante otro tribunal que defina la ilegalidad de un arresto. Foto: 6topoderweb.com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 28 de marzo de 2014

El otro de los intereses para Gonzales son las libertades fundamentales de cada persona acu- sada, las cuales son destinadas a minimizar el riesgo de que un inocente sea condenado o castigado y a garantizar un nivel mínimo de humanidad en el trato de todo imputado, sea o no culpable.

Si se logra castigar sin respetar los Derechos Humanos, el sistema viola no sólo los requisitos procesales técnicos, sino los valores humanos que son fundamentales.

En materia de proceso penal, Douglass Cassel dice que el Estado debe investigar debida y previamente, luego procesar y, posteriormente, sancionar los delitos.

Ese es un paradigma que está muy lejos de la realidad, ya que el Estado generalmente no tiene recursos o voluntad política para administrar justicia de acuerdo al modelo paradigmático, entonces se utiliza un modelo alternativo, “detener a alguien, no importa si es culpable o no”, encarcelarlo durante meses o años sin juicio previo y, efectivamente, sin ningún derecho, siempre en condiciones donde el Estado pague menos de lo mínimo necesario para mantener sus condiciones humanas; finalmente, en la mayoría de los casos dejarlo en libertad o absuelto o condenarlo pero ya suficientemente castigado antes del juicio.

Este modelo alternativo es el que constituye la realidad en nuestros países, donde se evade los derechos humanos en materia penal. No hay un real debido proceso legal, no hay derecho a la defensa ni mucho menos presunción de inocencia y no hay respeto por el principio de la legalidad. Este modelo sustitutivo sirve para castigar pero le quita toda dignidad a la humanidad.

El Pacto de la onu dispone que cuando una persona es detenida las causas deben ser fijadas por las leyes y las constituciones, las condiciones y procedimientos deben estar establecidos en las mismas. Por otro lado, nadie puede ser detenido arbitrariamente. Sobre éste punto, la Corte Interamericana explicó que este criterio prohíbe detenciones por causas y métodos que aun calificados de legales puedan refutarse como incompatibles con respecto a los derechos fundamentales por ser, entre otras cosas, irrazonables, imprevisibles o faltos de proporcionalidad.

El Comité de la onu ha incorporado lo injusto y las violaciones del debido proceso de ley. La persona detenida debe se informada de las razones en el momento de hacerlo, además, debe ser notificada del cargo en su contra y tiene derecho a ser llevada ante un juez u otra autoridad que ejerza funciones judiciales, sin demora.

El juicio debe ser pronto y puede recurrir adicionalmente ante otro tribunal que defina la ilegalidad de su arresto. Si esta persona fue detenida ilegalmente, tiene derecho a obtener una reparación.

El enemigo en el Derecho Penal

Raúl Eugenio Zaffaroni, en su libro El enemigo en el Derecho penal, muestra de manera convincente que en todo espacio, tiempo y lugar ha existido un enemigo.

El enemigo del que hablamos no es siempre el mismo, ya que depende de quién esté en el poder para que lo elija, el enemigo cumple requisitos específicos de acuerdo a los criterios de quién o quiénes están en el poder. También cambian las maneras de reprimir y controlar a los enemigos, no se los trata como iguales, se los discrimina, cuando se está en ejercicio del poder político y del poder punitivo que es su derivado.

En Latinoamérica la selectividad punitiva es muy diferente a otras regiones del globo, cuanto más abierta, igualitaria y tolerante es una sociedad, las diferencias de trato represivo entre iguales y extraños o enemigos se atenúan, cosa que no sucede en nuestros países.

Para Zaffaroni son los que ejercen el poder quienes individualizan al enemigo, le ponen nombres, apellidos, cargos o domicilios de acuerdo a lo que convenga o crean que va de acuerdo a sus intereses en cada caso. La etiqueta “enemigo” la colocan a quien se enfrente al poder, a quien moleste de manera real, imaginaria o potencial.

Autoritarismo ideológico y autoritarismo cool

Zaffaroni llama “autoritarismo ideológico” al que tiene bases o fundamentos ideológicos bien “expuestos”. El “autoritarismo cool” es un autoritarismo populachero que funciona en el “mercado de medios”, con ideas infundadas,  caracterizadas por la mediocridad, falta de creatividad, superficialidad y falta de respeto al ciudadano, es simplemente la decadencia.

En América Latina se opera con una generalizada medida de seguridad por peligrosidad presunta bajo la forma de “prisión preventiva”, lo cual hace que toda propuesta de destinar penas o medidas de mera contención para los enemigos pierde su sentido, ya que éstas se emplean desde el comienzo mismo del proceso de criminalización.

El enemigo es histórico y político

Hostis alienigena y hostis judicatus es el título que se les ha otorgado desde los tiempos de Roma a quienes reciben un trato diferenciado porque son “indeseables” o “peligrosos”, ésta caracterización dependió siempre de circunstancias políticas y económicas concretas.

Carl Schmitt dice que un “enemigo” es simplemente “el otro que está en contra de mi posición”, él fue uno de los principales ideólogos del Movimiento Revolucionario Conservador de Alemania. Su teorización se basa sobre la necesidad de instaurar un poder de “decisión” adecuado que termine con la guerra interna, cosa que no es posible en un Estado liberal, en el cual no se puede justificar la exigencia del sacrificio de la vida a favor de la unidad política. 

Los enemigos son históricos, los delitos son históricos y son políticos; un ejemplo es Feuerbach, quien fue el creador de la famosa máxima que consagra el Principio de Legalidad en lo Penal, “nullum crimen, nulla pœna sine lege praevia” (ningún delito, ninguna pena sin ley previa), que años después creó muchas normas que justificaban las atrocidades de Adolfo Hitler, yendo totalmente en contra del mismo principio que había creado.

Fuentes

Cassel, Douglas. El Derecho Internacional de los Derechos Humanos y la Detención Preventiva.

Delgado Parra, María Concepción. El criterio amigo-enemigo en Carl Schmitt.

Zaffaroni, Eugenio Raúl. El Enemigo en el Derecho Penal.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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