La Gaceta Jurídica

Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Una fecha no festiva

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 07 de marzo de 2014

Muchas personas consideran a este día festivo, se vende rosas rojas en las calles, algunos varones las compran por cortesía y otros se quejan porque no hay un “día del hombre” y no abrazan si a su propia madre.

En realidad muchos hombres, incluso muchas mujeres, no saben que este día no es festivo, no se recuerda algo hermoso, no se celebra nada, sino todo lo contrario, se conmemora el sufrimiento, el enfrentamiento, la valentía, la lucha de miles de mujeres que con su voz, su sangre, sus vidas cambiaron éste mundo enfrentándose a monstruos capitalistas para obtener una jornada laboral justa, un salario justo, un trato justo.

¿De dónde sacaron éstas mujeres el coraje para enfrentar a estos monstruos? Sólo una madre es capaz de hacer lo que fuera por brindar un futuro mejor a sus hijos, por mantener a su esposo desempleado, sólo una madre es capaz de sacarse el corazón para darles de comer. Eso es lo que hicieron unas obreras textiles de Nueva York el 8 de marzo de 1857, cuando, cansadas del maltrato, la discriminación, la explotación, realizaron una gran huelga por el derecho al trabajo y condiciones más dignas.

1908

Aunque existen muchas versiones, en esencia no cambia el hecho de que 40 años más tarde, inspiradas por sus antecesoras, el 8 de marzo de 1908 algunas trabajadoras de Cotton salieron a la calle a reclamar una jornada laboral de 8 horas, la abolición del trabajo infantil y la igualdad del voto para la mujer.

Este día, para escarmentar a estas revoltosas, los propietarios de Cotton, en complicidad con la policía, incendiaron su propia fábrica, masacrando a 129 obreras encerradas. Incluso, se sostiene que de la fábrica lanzaron trozos de tela violeta en señal de auxilio y que por este motivo el feminismo tomó este color como distintivo.

El 8 de marzo le pertenece a la clase obrera, a las mujeres explotadas. Es el Día de la Mujer Trabajadora. El día en que se rinde homenaje a las proletarias en su lucha contra el capital y, por tanto, no es el día de todas las mujeres, porque hay mujeres capitalistas, mujeres discriminadoras, mujeres explotadoras. El ocho de marzo es un día anticapitalista, no es festivo como lo han transformado con tanto éxito el mercado y la burguesía. Antes de ser una reivindicación de género, es reivindicación de clase.

El 8 de marzo de 1910 se celebró en Dinamarca la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, donde Clara Zetkin propuso para cada año una manifestación internacional por los derechos y la libertad de la mujer, la resolución se aprobó firmada por más de cien delegadas de 17 países.

En 1952 la onu instituyó el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer y 1975 fue declarado “Año internacional de la mujer”.

Estructura-capitalismo, superestructura-patriarcado

Millones de mujeres en el mundo sufren condiciones laborales infrahumanas, que es sólo una de las muchas formas de opresión.

El sistema capitalista explota a hombres, mujeres y niños; pero no los explota por igual, estratifica, así explota más a las mujeres que a los varones y más a niños, pero explota más a las niñas que a los niños; por eso, además del capitalismo que es la estructura económico-social, existe la superestructura denominada “patriarcado”, que es la ideología que rige la transmisión cultural de generación en generación, de escalas de valores y mandatos sociales, así como la normativa legal en cada país y época que admite y hace que sea de este modo. El patriarcado ejerce control social sobre mujeres y hombres, dentro y fuera del hogar, del ámbito laboral y en cada lugar donde interactuamos.

En las mujeres la opresión se profundiza por su especificidad. Son discriminadas por su condición de embarazo o de maternidad, por su estado civil, por su edad e, incluso, por su falta o exceso de belleza física, es muy difícil creer que a una mujer se la evalúe por su capacidad y se la trate de igual a igual con un varón donde ésta se desenvuelva.

En el Día Internacional de la Mujer Trabajadora solemos dar una rosa a la novia universitaria, pero no a la madre que reproduce la mano de obra de la familia con su trabajo doméstico, manteniendo condiciones de vida como la limpieza del hogar y la ropa, la transformación de alimentos, etc.

¿Qué hacer en un 8 de marzo?

Debemos reflexionar sobre las luchas que han permitido la evolución de las condiciones de vida y trabajo de las mujeres en el mundo y han logrado avances para revertir las situaciones de indignidad e injusticia.

Los varones subocupados o desocupados, ¿por qué no se hacen cargo del trabajo doméstico? Les toca cobrar conciencia de que la democratización del trabajo productivo es necesaria. La lucha contra el patriarcado no sólo es de las mujeres, sino también de los varones que desean un mundo más justo, equitativo y mejor.

Fuentes: Smith, Winston. La verdad obrera y la falsificación burguesa. Munch, Elda. Tierra y Libertad.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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