La Gaceta Jurídica

Día de la Madre Tierra, su desarrollo normativo y jurisprudencial

Apunte legal

Alan Vargas Lima

00:00 / 22 de abril de 2014

Algunos dicen que la Pachamama es la máxima divinidad de los pueblos andinos, ya que, además de brindar protección, alude a la fertilidad, la abundancia, lo femenino, la generosidad, la madurez de los cultivos, etc. El término “Pachamama” se traduce al castellano como “Madre Tierra”, porque “pacha” es una palabra quechua y aimara que en español significa “tierra, cosmos, universo, tiempo, espacio” y “mama” que quiere decir madre. En otras palabras, el concepto de Pachamama (1) guarda estrecha relación con la riqueza agraria, ya que la economía de los pueblos originarios está basada en la producción agrícola.

En el caso de Bolivia, tal ha sido la importancia que el constituyente le ha brindado a esta divinidad que ha visto por conveniente incluirla en la primera página del texto constitucional. Así, nuestra Constitución, en su Preámbulo, establece que “Poblamos esta sagrada Madre Tierra con rostros diferentes, y comprendimos desde entonces la pluralidad vigente de todas las cosas y nuestra diversidad como seres y culturas”; como se puede ver aquí, la Madre Tierra aparece como principio y fundamento de la pluralidad y la diversidad de las y los bolivianos y sus culturas.

Asimismo, el Preámbulo concluye señalando que “cumpliendo el mandato de nuestros pueblos, con la fortaleza de nuestra Pachamama y gracias a Dios, refundamos Bolivia” y nuevamente aparece la Madre Tierra como la condición indispensable para llevar adelante la tarea principal que el soberano le había impuesto la Asamblea Constituyente: refundar el país y sus instituciones después de atravesar su etapa más crítica.

Aunque esas dos son las únicas referencias que sobre la Madre Tierra (Pachamama) aparecen en el texto constitucional, su importancia no es menor, dado que se pone de relieve su papel esencial en el proceso constituyente desde la cosmovisión andina.

Por otra parte, también se ha visto por conveniente brindar un tratamiento legal al tema a través de la regulación de los derechos de la Madre Tierra, lo cual probablemente tiene su punto de partida en la Ley Nº 071 de 21 de diciembre de 2010, que por primera vez –aunque de manera breve y resumida– reconoció los Derechos de la Madre Tierra, así como las obligaciones y deberes del Estado Plurinacional y de la sociedad para garantizar el respeto de estos derechos.

Años más tarde se puso en vigencia la Ley Nº 300 Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien, de 15 de octubre de 2012, que básicamente tiene por objeto establecer la visión y los fundamentos del desarrollo integral, en armonía y equilibrio con la Madre Tierra para Vivir Bien, garantizando la continuidad de la capacidad de regeneración de los componentes y sistemas de vida de la Madre Tierra, recuperando y fortaleciendo los saberes locales y conocimientos ancestrales en el marco de la complementariedad de derechos, obligaciones y deberes; así como los objetivos del desarrollo integral como medio para lograr el Vivir Bien, las bases para la planificación, gestión pública e inversiones y el marco institucional estratégico para su implementación.

Como se puede ver, a través de esta ley se pretende garantizar que los derechos de la Madre Tierra sean transversales a toda la gestión pública gubernamental, así como a la planificación de políticas públicas en el Estado Plurinacional, a cuyo efecto establece un marco institucional mínimo para su materialización.

Asimismo, cabe hacer notar que esta Ley Marco se constituye expresamente en una norma de preferente aplicación para el posterior desarrollo de leyes específicas, políticas, normas, estrategias, planes, programas y proyectos.

La citada ley está diseñada para contribuir al desarrollo integral del Estado Plurinacional en armonía y equilibrio con la Madre Tierra para Vivir Bien; así, de la siguiente forma, define (artículo 5) lo que se debe entender por “Vivir Bien”:

“…El Vivir Bien (Sumaj Kamaña, Sumaj Kawsay, Yaiko Kavi Päve). Es el horizonte civilizatorio y cultural alternativo al capitalismo y a la modernidad que nace en las cosmovisiones de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas, y es concebido en el contexto de la interculturalidad. Se alcanza de forma colectiva, complementaria y solidaria integrando en su realización práctica, entre otras dimensiones, las sociales, las culturales, las políticas, las económicas, las ecológicas, y las afectivas, para permitir el encuentro armonioso entre el conjunto de seres, componentes y recursos de la Madre Tierra. Significa vivir en complementariedad, en armonía y equilibrio con la Madre Tierra y las sociedades, en equidad y solidaridad y eliminando las desigualdades y los mecanismos de dominación. Es Vivir Bien entre nosotros, Vivir Bien con lo que nos rodea y Vivir Bien consigo mismo”.

De acuerdo a lo señalado, el horizonte del vivir bien es la propuesta más contundente del Estado Plurinacional, opuesto a las lógicas del “desarrollo” propio del Estado nación moderno capitalista que ha subsumido al Estado al “subdesarrollo”; en consecuencia, el vivir bien como un horizonte propio de la cosmovisión de las naciones y pueblos indígena originario campesinos, comunidades interculturales y afrobolivianas, se orienta a la reconstitución y continuidad de las prácticas propias de la diversidad de “naciones” con alcance general, es decir en la políticas, normas y decisiones del Estado Plurinacional (2).

Finalmente, en el desarrollo jurisprudencial del derecho a la vida, la libertad personal y su protección constitucional, la Sentencia Constitucional Plurinacional Nº 0281/2012 de 4 de junio entendió que “El paradigma del Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario que formula el preámbulo de la Ley Suprema del ordenamiento jurídico incide en la búsqueda del vivir bien; enunciando ya, en su contenido, que el Estado se funda en valores diversos para vivir bien, lo cual no sólo que es reiterado cuando se refiere a la educación o al modelo económico, sino, y fundamentalmente, cuando enuncia que el Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural el suma qamaña (vivir bien), ñandereko (vida armoniosa), tekokavi (vida buena), ivimaraei (tierra sin mal) y qhapajñan (camino o vida noble).

En este último contexto, y desde una visión holística, la vida se entiende como una integralidad que explica la convivencia armónica entre el ser humano y la naturaleza, mediada por la espiritualidad; naturaleza significada por la Madre Tierra, fuente y última morada de la vida. Así pues, si bien “la vida” no puede limitarse a una visión dogmática del derecho, o desde otra perspectiva, es posible ser entendida desde diferentes perspectivas; a la hora de impartir justicia, el “derecho a la vida” exigirá, según se presenten las diversas circunstancias de vulneración a este derecho; partir de una noción del derecho, mirar en clave de las diversas cosmovisiones de los distintos pueblos y naciones indígena originario campesinos, así como en razón de las distintas perspectivas y criterios, sabiendo que el derecho a la vida amparado por la acción de libertad, se funda en la naturaleza y en la dignidad de la persona humana”.

Notas

1. Se puede averiguar el concepto y significado de Pachamama en: http://info.caserita.com/Pachamama-Madre-Tierra-a346-sm116

2. Así se ha expuesto en un informe técnico utilizado en la Sentencia Constitucional Plurinacional Nº 0698/2013 de 3 de junio.

Es abogado maestrante en Derecho Constitucional (UMSA) y responsable del blog jurídico Tren Fugitivo Boliviano: http://alanvargas4784.blogspot.com

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