La Gaceta Jurídica

Dialéctica en la interpretación del Estado Plurinacional

Aplicando el principio de doble negación al estudio y comprensión del proceso constituyente en Bolivia, se puede caer en la tentación de afirmar que “el nuevo Estado Plurinacional negó a la vieja República”. Esto, planteado en la lógica del derecho positivo (abrogación de una norma por otra) y un ámbito de reformas constitucionales, es digerible e irrebatible.

La CPE de 2004 es una reforma a la anterior constitución, pero la nueva no es su continuidad.

La CPE de 2004 es una reforma a la anterior constitución, pero la nueva no es su continuidad. Foto: mindef.gob.bo

La Gaceta Jurídica / Carlos Lara Ugarte

00:00 / 10 de septiembre de 2013

Negar un Estado a partir de otro va más allá de la reforma o abrogación de una norma constitucional. Tiene sentido, pero no por ello es cierto afirmar que la nueva Constitución Política del Estado (cpe) Plurinacional negó la vieja Constitución Política de la República, pero en sí misma no negó al viejo Estado Republicano. 

Negar un viejo Estado a partir de la puesta en vigencia de una nueva constitución no es sólo asunto de derecho positivo, sino, fundamentalmente, de hechos sociopolíticos e históricos de las comunidades, pueblos, naciones y sectores o movimientos sociales que transforman la realidad desde prácticas propias y antagónicas a lo que se quiere vencer o destruir.  Negar el viejo Estado Republicano para su mejor comprensión sólo es posible ejercitando la lucha de contrarios e impulsando saltos cualitativos manifestados en su andar, a partir de su origen, su proyección organizada hacia su futuro y la abolición o anulación de su contrario.

Por ello, es un absurdo teórico y una intencionalidad restauradora concebir a la cpe Plurinacional como una de las 20 reformas parciales a la vieja Constitución de 1826. La cpe de 2004 es resultado de una reforma a la constitución normada en la misma vieja constitución, pero concebir a la nueva como continuidad inmediata de la de 2004 es de una postura reaccionaria, conservadora y restauradora, un perdido anhelo de los viejos grupos de poder, sus ideólogos y sus historiadores.

Así, en el afán de encontrar luces restauradoras o revolucionarias en el tema constituyente en Bolivia, muchos historiadores y seguidores coinciden en afirmar que la nueva constitución, en comparación relativizada a la de 2004, amplía y profundiza la democracia y los derechos individuales, incorpora derechos colectivos, es más inclusiva y organiza de una mejor manera el Estado y sustancialmente revoluciona la institucionalidad estatal.

Esto es cierto ya que, además, no desconocen, tanto ideólogos como historiadores, que en la nueva cpe se incorporaron imaginarios revolucionarios antiimperialistas y anticolonialistas, lo que también es cierto; sin embargo, cometen el error de no afirmar plenamente el carácter originario de la cpe del Estado Plurinacional, aferrándose en cierta manera a considerarla producto de una profunda reforma constitucional forzada por la presión y movilización social y demandas indígenas.

Si se considera y explora al carácter originario de la cpe se podrá negar todo supuesto sobre su carácter de constitución derivada y construir bases sólidas para diferenciar el camino a la consolidación de una estructura social comunitaria del fortalecimiento o modernización del Estado liberal. Al respecto, es necesario opinar el carácter restaurador de todo análisis que se limite a los marcos de reformas constitucionales. 

Interpretación dialéctica

La doble negación que lleva a una nueva afirmación responde a la lógica dialéctica de la lucha de contrarios, de contradicciones antagónicas y no a procesos lineales de evolución o transformación. No se debe entender la negación del Estado republicano en la exclusividad de ajustes debido a las demandas y presiones de movimientos sociales y pueblos originarios aislándolos de la existencia de estructuras económicas, políticas y sociales antagónicas a la organización del modelo liberal, menos desde políticas de modernización o fortalecimiento enfocado en el constitucionalismo republicano o la competitividad mercantil y capitalista neoliberal.

Al afirmar al nuevo Estado Plurinacional desde la doble negación, se entiende que éste no es prolongación reformada del anterior, llanamente concebido desde ajustes, cambios modernización o fortalecimiento en el ámbito de la economía, política y visión social necesaria. Así, al no ser continuidad lineal, es resultado de una victoria de un modelo sobre otro, de una estructura estatal sobre otra, de la idea de una civilización antagónica a otra; por ello hay razones y argumentos dialécticos para interpretarla y analizarla como la síntesis de un proceso de enfrentamiento caracterizada desde la contradicción fundamental, es decir, de una lucha de dos contrarios dialécticos; una tesis y una antítesis.

Reformar o abolir el Estado liberal

La organización de un Estado liberal, atendiendo las demandas y reivindicaciones expresadas en las luchas y gestiones de sectores sociales de trabajadores, campesinos y del campo popular, se reforma o se adecúa para sobrevivir, sin embargo, el Estado liberal se niega o se destruye a partir de una sociedad organizada en el campo sociopolítico y económico y, en cierta manera, militar. Lo militar no debe entenderse sólo en la acepción occidental, romana, napoleónica o nazi, sino como una instancia de organización complementaria a la autogestión y gobierno reconocido o delegado.

En este entendido, pensar en la negación del Estado liberal desde el Estado Plurinacional comunitario es aceptar ineludiblemente la existencia de una estructura sociopolítica, económica y militar, que, sin ser o estar organizada como Estado en sí misma, existe de manera paralela a la organización y fuerza económica, política y militar del Estado liberal, y que estas dos fuerzas sociales, liberal y comunitaria, han estado interactuando de manera permanente y mientras una ganaba espacio la otra lo perdía, mientras una se recomponía la otra no.

Definitivamente, debemos concluir que el colonialismo español y la república colonial y liberal son formas de organización ajenas a la organización social comunitaria y que, pese a su aparato político, militar e ideológico, no lograron terminar o extinguir al Estado Inca y sus formas de organización; menos el espectro cultural de la sociedad tiwanacota y, en general, la de los pueblos y naciones de tierras bajas y tierras altas de nuestra Abya Yala (América).

Es así que, para entender la nueva cpe y el Estado Plurinacional se tiene que asumir el compromiso real y no hipotético del enfrentamiento antagónico (en el pasado, presente y futuro mediato) de dos formas de organización social, económica y política, la una liberal y la otra comunitaria.

Es un error esforzarse por entender el Estado Plurinacional comunitario desde la transformación del Estado liberal; hacerlo defendiendo y arrimándose al error va en contra de la necesidad de encaminar la victoria política, militar, económica, religiosa e institucional de la organización comunal frente a la liberal. Es imperante consolidar las bases y mecanismos teóricos y prácticos para abolir definitivamente al Estado Republicano, siempre desde la instrumentalización dialéctica de la lucha de contrarios y la negación de la negación.

Aclaración necesaria

La lucha de clases, como motor de la historia, desde el materialismo histórico marxista supone dos clases antagónicas y dos Estados, uno burgués capitalista y otro proletario socialista. El paso del Estado socialista a la sociedad comunista es la transformación del primero hacia el segundo; es la visión revolucionaria de un momento histórico  de triunfo y victoria del proletariado sobre la burguesía, que finalmente transforma su propia creación, es decir, su estado proletario en sociedad organizada sin Estado; cualificando y valorizando la organización de la sociedad en comunidad. El Estado Plurinacional debe ser el Estado de las comunidades y de los pueblos, que, desde la derrota al individualismo, al capitalismo, colonialismo, imperialismo, la abolición de clases sociales  y diferencias antagónicas, migre a las forma de organización esencialmente comunitaria, no estatal necesariamente.

La Paz, 16 de agosto de 2013

Es analista y ensayista.

Tomado de: carloslaraugarte.blogspot.com

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