La Gaceta Jurídica

Enrique Vescovi, genuino autor del Código Procesal Civil

El Señor Justicia

Carlos Conde Calle

00:00 / 08 de mayo de 2015

Hasta aquí escribimos un conjunto de artículos en los que intentamos mostrar que el actual CÓDIGO PROCESAL fue inspirado en el CÓDIGO PROCESAL CIVIL MODELO PARA IBEROAMERICA que, a su vez, sirvió para que en 1997 René Blattman, Ministro de Justicia de Gonzalo Sánchez de Lozada, presente el ANTEPROYECTO DE CÓDIGO PROCESAL CIVIL, como bien reconoce Mario Cordero Miranda, uno de los miembros que estudió el Código Procesal Civil.

Curiosamente, los miembros que produjeron un documento “original”, que luego desembocó en la promulgación del Código Procesal Civil por Ley Nº 439 de 19 de noviembre de 2013, los proyectistas que nunca escribieron un libro de su especialidad, produjeron, nada menos, que un Código Procesal Civil. Eso no es todo, sino que lo presentaron como un documento inédito, original, como sostuvo Héctor Arce.

Un deber intelectual nos dice que cuando se escribe se debe respetar y citar las fuentes; no presentar ideas de otros como si fueran las nuestras. Trascendiendo la ideología es que el actual sistema político, de corte socialista, comunitario, postliberal, postsocialista debe presentar un documento que responde a esta nueva realidad política.

Sin embargo, lo que hicieronfue todo lo contrario, terminaron, sino copiando, inspirándose en el Código Procesal Civil para Iberoamerica, que era un MODELO a seguir.

Que, como se demostró en escritos anterirores, muchos artículos son copia del Ante- proyecto De Código Procesal Civil de Goni, es decir del liberalismo. Tenemos en nuestro poder todos los documentos en originales.

En esta oportunidad presento a uno de los autores del Código Modelo de Proceso Civil para Iberoamérica, el uruguayo Enrique Vescovi.

Tenemos en nuestra biblioteca particular el libro La Reforma de la justicia civil en Latinoamérica, Editorial Temis, de Vescovi, publicado en 1996. Este profesional fue también proyectista del Código Uruguayo y, no obstante de ser coautor del Código Modelo Para Iberoamerica, con humildad sostiene que “el hecho de que el trabajo se escribe por el suscrito solamente, no excluye que sea compartido en primer lugar por los otros proyectistas y luego por todos los miembros del instituto”.

En la página 20 del libro, Vescovi dice que “el Instituto Iberoamericano de Derecho Procesal, modelo latinoamericano, en Montevideo 1958 en sus I Jornadas en Homenaje a Eduardo J. Coutoure. En sus IV Jornadas en Venezuela Carrasco (1968), por iniciativa de su presidente Niceto Alcalá Zamora y Castrillo acordó iniciar la tarea de preparar ‘códigos modelo’ de Derecho Procesal Civil y Penal (...).

Dichas bases fueron encomendadas en cuanto al proceso penal a los profesores argentinos Alfredo Veliz Mariconde y Clariá Olmedo y en lo relativo al proceso civil a los profesores uruguayos Adolfo Gelsi Bidart y Enrique Vescovi. De donde han salido sendos anteproyectos sometidos a la consideración de sus pares de Iberoamérica (...). Es así que el anteproyecto de Código Procesal Civil originó una reunión especial en Italia (Roma) (1987)”.

La pregunta es, ¿nuestros anteproyectistas no hubieran sido más precisos y correctos en citar todos estos hechos? No, no lo hicieron y la historia juzgará. Más adelante, Vescovi afirma que “el llamado” “Código Modelo” o “tipo” no es un texto uniforme, pues no pretende regir en ninguna región, país o Estado (...), sino solamente ser eso, un modelo para ir adecuando las legislaciones procesales a los países de Iberoamérica...”

El nuevo Código Procesal Civil está por entrar en vigencia plenamente. Al respecto, Vescovi, sostuvo en la página 24 del libro de marras que para la aplicación del mismo había que considerar la infraestructura acorde al modelo; la preparación de todo el personal; la modificación de los procedimientos y, finalmente, (esto lo importante) que la reforma no puede ser parcial, sino total. Al respecto, no sabemos que nu- estros proyectistas tomaron en cuenta a Enrique Vescovi.

Este jurista, que a su vez es proyectista del Código Procesal de Uruguay, reconoce que la fuente es el Código Modelo de Proceso Civil para Ibero-américa. No podía ser de otro modo, es coautor de este código.

En la página 41 del libro citado, el autor sostiene que “el Código se divide en dos: parte general (libro I) y parte especial (libro II). La primera contiene los princios generales, aplicación de las normas procesales, los sujetos (el tribunal, el Ministerio Público, las partes, la actividad procesal (actos, comunicaciones, nulidades, preposición donde es incluye demanda, contestación, etc., las pruebas la sentencia, los modos extraordinarios de concluir el proceso...)”.

¿No les parece estar leyendo el “Código Procesal Civil Evo”? Lo que pasa es que los proyectistas bolivianos nunca citaron la fuente. En la página 42 el autor afirma que en la parte especial, como veremos, se procuró diversos procedimientos de conocimiento en solo tres (ordinario, extraordinario y monitorio) (sic).

Todo exactamente igual que nuestro Código, dicho de otro modo, nuestros proyectistas “originales” no han creado, los procesos monitorios.

Es más, en la página 43 de volumen Vescovi dice que “el Código hace una primera enumeración de los principios en los cuales se establecen los ya conocidos de dispositivo, inmediación, concentración, celeridad, lealtad y buena fe y otros que se ajustan a lo que estableció el Código Italiano de 1942 y han ido reproduciendo los códigos posteriores”.

Entre las páginas 44 y 45 de la obra de Vescovi se sintetiza los poderes del juez; v. gr., el juez puede rechazar en limine la demanda manifiestamente improponible, rechazar en línea la intervención de terceros cuando la petición carezca de los requisitos exigidos. De esto resulta que el “Código Procesal Evo” tiene esta fuente que los proyectistas nunca citaron.

A partir de la página 47, Vescovi explica el proceso ordinario por audiencia. Dice que se organiza un proceso mixto en el cual son escritas la demanda y la contestación y eventual reconvención (...), pero los actos principales del proceso son orales. Luego sintetiza la naturaleza de este proceso, empieza por la presentación de la demanda, contestación escrita, celebración de audiencia preliminar.

Cada palabra me muestra lo parecidos que son el Código Procesal Civil en vigencia y la propuesta bibliográfica de Enrique Vescovi. El autor que glosamos, en la página 53, se refiere a los procesos extraordinarios, también previstos curiosamente por el “original” Código Procesal Civil vigente, cuando sostiene que “el proceso extraordinario” (plenario rápido se concentra en una audiencia, luego de las etapas de proposición idéntica. Es el que corresponde a ciertas proposiciones susceptibles de un tratamiento más breve y que necesitan una mayor rapidez (alimentos, acciones posesorias, etc. (sic).

Nuestros proyectistas “autóctonos” presentaron como suyo el PROCESO MONITORIO; es más, dicen que el grado de originalidad del nuevo Código Procesal Civil está, precisamente, en los procesos monitorios. ¿Les creemos? Por supuesto que no.

Enrique Vescovi, en la página 51 del libro que citamos en esta columna, dice: “El proceso monitorio para nuestro país (se refiere a los iberoamericanos), inclusive en el Código Modelo, ha sido resistido por muchos procesalistas, entendemos, sin perjuicio de respetar sus objeciones, que se funda más en una falta de experiencia”.

Hay mucho más, el libro en nuestro poder, de apenas 110 páginas, fue ignorado por nuestros proyectistas nacionales que nos quieren hacer creer que lo suyo es “original”. El mundo de la academia sigue esperando una respuesta científica de los doctores José Cesar Villarroel y Andrés Valdivia. Recomendable sería que escriban un libro, al igual que Enrique Vescovi.

Es experto en Derecho Privado.

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