La Gaceta Jurídica

Esperanzas en La Haya

…persiste la necesidad de mantener la guardia para que el proceso, del que se tiene la esperanza que sea desarrollado con la participación de la Corte de La Haya, llegue a resultados beneficiosos para Bolivia, aunque queda el inconveniente de que el país vecino no atienda la resolución última de ese tribunal…

Editorial

00:00 / 08 de mayo de 2015

Después de los alegatos y contraalegatos presentados hasta esta madrugada por Chile y Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia (cij) con sede en La Haya, Holanda, la ciudadanía espera que ese tribunal, el más alto para la resolución de conflictos de la Organización de las Naciones Unidas (onu), termine su debate con una definición favorable en cuanto a su competencia para conocer la demanda boliviana acerca de que el país transandino negocie de buena fe y con carácter vinculante sobre una solución que ofrezca acceso soberano al océano Pacífico.

Desde el primer día de la semana, comenzando por Chile, los equipos jurídicos de ambos países se dieron a la tarea de argumentar las razones por las que cada uno cree en la competencia o no de esta corte en el diferendo que tiene estado inconcluso desde la invasión a los puertos del Litoral de 1879. Como ya se sabía que iba a ocurrir, en la primera intervención los delegados chilenos hicieron hincapié en que el tema ya estaría zanjado desde la firma del Tratado de 1904, en el que, por presiones, Bolivia cedió unos 120.000 km2 de territorio y más de 400 km lineales de costa.

Con este argumento, el Estado chileno busca poner como advertencia que la modificación de un tratado de esas características pondría en peligro los acuerdos logrados en todo el mundo para definir fronteras, sin embargo, en el turno de la explicación boliviana, el agente encargado de la demanda y los abogados que conforman el equipo ratificaron que no se trata de una demanda por diferendo territorial, lo que no afecta el mencionado acuerdo bilateral de hace más de 100 años, sino que se espera el cumplimiento de compromisos adoptados por altos representantes de esa nación, quienes en varias oportunidades, por más de ocho decenios, hablaron de solucionar el enclaustramiento. 

La representación boliviana aseveró que la demanda contra el vecino tiene que ver con el incumplimiento de los compromisos de Estado para resolver el diferendo marítimo, lo cual sucedió en varias oportunidades al margen del Tratado de 1904. Uno de los abogados que representa a Bolivia indicó que “el sistema jurisdiccional establecido por el Pacto de Bogotá concede la competencia importantísima a esta Corte (la cij). En virtud del artículo 31 de dicho Pacto, la Corte tiene competencia en todo lo que está relacionado con el derecho internacional, incluyendo aquellos asuntos que se opongan a contravención o al no respeto de una obligación internacional”, de este modo, según versiones de analistas y entendidos en el tema, la posición boliviana es clara, por lo que la cij fallaría reconociendo su competencia para atender la demanda que puede llevar varios años hasta su definición final.

Sin embargo, mientras en Chile esta semana hubo manifestaciones de apoyo a la causa boliviana, persiste la necesidad de mantener la guardia para que el proceso, del que se tiene la esperanza sea desarrollado con la participación de la Corte de La Haya, llegue a resultados beneficiosos para Bolivia, aunque queda el inconveniente de que el país vecino no atienda la resolución última de ese tribunal cuando en unos años pudiera ser a favor de nuestro país, pues no habrá modo de obligarle a hacerlo si no lo asume.

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