La Gaceta Jurídica

Ética de la comunicación frente al Derecho de la Información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 15 de febrero de 2013

No cabe duda que uno de los debates de siempre está dado entre quienes postulan la autorregulación (que en el fondo significa deontología) y los reguladores (que expresan la idea de DERECHO). Nuestra hipótesis es que no son excluyentes; sino, más bien, complementarios. Desde la perspectiva del Derecho, el tratamiento de la información, es más o menos clara.

A lo largo de estos ensayos hemos intentado construir ese derecho emergente, llamado de la información. No obstante, hemos ejercido, también, la cátedra de ÉTICA DE LA COMUNICACIÓN. A pesar mío, no he podido encontrar, los contornos epistemológicos de la ÉTICA. Mi actividad gnoseológica desembocó, en el peor de los casos, en los DILEMAS ÉTICOS.

¿Por qué la ética, para mí, es tan inasible? Logré indagar que las conductas no son más o menos éticas, sino más o menos morales. Aprendí que la ética estudia la moral, y no al revés. Eso no es todo, me encontré con diferentes corrientes y escuelas. Así tenemos la escuela de Aristóteles que, ve en el humano una inclinación por lograr una mayor felicidad (eudaimonía), el fin último del ser humano sería la felicidad; para Platón, la moral estaba orientada a buscar la sabiduría.

En la época de los griegos no faltaron los hedonistas representados por los epicúreos. En el Medievo, la ética bañada de religión, una predeterminación de Dios, en los comportamientos humanos. Ulteriormente, hemos vislumbrado la ética kantiana, donde el hombre encuentra la perfección moral en el cumplimiento del deber. También descolló la ética del superhombre de Federico Nietzsche para que los actos humanos estén guiados por la “voluntad de poder”.

No faltaron la ética marxista o la de acción comunicativa de Habermas. No podemos dejar de lado las concepciones de ética de Stuart y Millis sobre el utilitarismo y el pragmatismo de Williams James. La pregunta es: ¿el periodista a que corriente ética debe adscribirse? La respuesta es muy difícil.

Por otro lado, me encuentro confundido cuando queremos pedir que se cumpla la ética. ¿Es lícito qué yo imponga a otros mi ética? O mejor aún ¿puedo pedirle al colega periodista que actúe de acuerdo a mi ética? La respuesta, es pues, compleja, cuando no difícil.

En los manuales de derecho en general, nos encontramos que ética y derecho son diferentes: entre varios elementos, probablemente el fundamental es que la moral o la ética es INCOERCIBLE; es decir que no hay órgano o persona que, por una falta de ética  llevé a la cárcel al inmoral. En cambio, el derecho es coercible, esto es que el que comete alguna falta debe ir a la cárcel o reparar el daño. Si no lo hace actúan los órganos de coerción del Estado, la Policía y los Tribunales.

Como profesor de ética tuve esas dificultades. En la base teórica logré reunir la mayor cantidad de libros en ética de la comunicación. Así, tenemos a Hugo Asnar, que compila Código de Ética de casi todo el orbe; Porfirio Barroso, un notable español que tiene la compilación de Códigos de Ética, más completa; como dejar de lado a José María Desantes o Carlos Soria, María Teresa Herran o Javier Dario Restrepo, tan citados por los colegas periodistas.

No pueden ser eludidos, pues, cuando hablan de ética, se refieren a la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, el Pacto de San José de Costa Rica (artículo 13 y 14) y otros convenios y tratados internacionales. Pero, ¿eso es ética? No, aun cuando son tratados internacionales, son normas positivas, es decir encajan en las normas jurídicas, son derecho.

Eso no es todo, Erick Torrico, Carlos Camacho, Andrés Gómez Vela y otros, cuando escriben sobre ética, se refieren a normas positivas que acabamos de citar. Se me contestara que todo derecho, implícitamente, supone ética. Sí, tienen razón. Pero, no toda ética implica derecho. No, definitivamente no. ¿Por qué? Si la norma ética implicara derecho, dejaría de ser ética porqué se POSITAVARÍA, es decir, se convertiría en NORMA JURÍDICA, en consecuencia, su infracción será sancionada por órganos externos al ser humano.

La ética es ética, porque NO ES COERCITIVA (nace, se desarrolla y muere en sí misma) la sanción mayor por una falta ética es el remordimiento. Si me pongo a enseñar moral (o ética), ¿enseñaría todas las corrientes? Si. En el fondo, la ética estudia la moral sobre la base de la interrogante: qué es bueno y qué es malo.

En ese contexto, nos encontramos con autores notables como Eugenie Godwin y su libro Por un periodismo independiente (como defender la Ética); Bruce Swain, en su Ética periodística, William Rivers con su libro La ética en los medios de comunicación, que influyeron en el autor de ésta nota. En lo sustancial, esos autores razonan éticamente sobre casos, en concreto, bajo el rótulo de dilemas éticos. Por ejemplo, plantean los conflictos de intereses.

¿Es ético que un periodista amanece y use del chantaje a la fuente? ¿Es ético lograr más publicidad chantajeando a la fuente? ¿Será ético que el periodista reciba regalos de sus fuentes? ¿Será ético que el periodista en la cobertura engañe a su fuente haciéndose pasar, v. gr, por enfermera? Bueno, las respuestas no parecen difíciles de responder. Pero, si se produce la infracción, ¿cuál es la sanción? No puede haber ninguna sanción externa porque la ética muere en uno mismo. Si desearan sancionarlo deja de ser ética para entrar en el campo del Derecho.

Los dilemas éticos son variados. A manera de ejemplos vemos algunos casos de las últimas décadas. Muchos periodistas decidieron entrar a la acción política. Eso no es malo, pero una vez que se eligió la política no se puede retornar a los medios de comunicación social. Me dirán entonces, “¿hay norma que lo prohíba? No. no hay ninguna norma, es simplemente ética.

El periodista debe saber que el mayor patrimonio que tiene es su credibilidad, al entrar en la acción política ésta se hipoteca, si no se enajena. Algún periodista le daba “asco” la política, el set de televisión “apestaba” cuando era visitado por políticos. A pesar suyo, entró en la acción política (y no tuvo vergüenza). Pasaron los años y hoy vuelve a la Radio y mañana, quién sabe, hasta a la Televisión. ¿Es ético?

Existen periodistas que se casan con gente política.  Indirectamente, también están en el campo político. Pero no dejan los medios de comunicación. ¿Hay ley que lo prohíba? Ninguna. Es pura ética. Debe ser resuelto por ella misma. La mayor sanción debe ser, seguramente, que le remuerda la conciencia. Pero sanción legal no hay.

Para nosotros, la Ética, aunque –aclaro– más preciso sería decir moral, porque la Ética estudia y tiene por objeto a La Moral, es muy importante y más que enseñar conductas morales debemos practicarlas. En todo caso, la ética, que estudia la moral, deviene en un excelente complemento del Derecho.

Ante un dilema ético, la condición es que lo resolvamos por el camino correcto; aunque, ciertamente, ésta es una decisión personal. Nadie puede influir en la decisión personalísima. La autorregulación será positiva si los periodistas actúan dentro de los marcos que les mandan sus conciencias. Estamos conscientes de que la regulación puede ser una excelente respuesta sólo en la medida en que haya gobiernos auténticamente democráticos, es decir, no totalitarios ni con tentaciones totalitarias.

Hace 20 años que ejerzo el periodismo y no cambié de opinión; el día que entré en la acción político-partidaria o se me ocurra ejercer algún cargo judicial, dejaré la televisión, la radio y, por supuesto, dejaré de escribir en los periódicos y mi partida será para no retornar más a los medios.

*    Es experto en Derecho de la Información.

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