La Gaceta Jurídica

Fundamentos políticos del nuevo CPC, según Couture

Se cercioraron que los que redacten tengan filosofía liberal. Entre los bolivianos, estaban Mario Cordero Miranda y Enrique Díaz Romero. Estos últimos tendrían que informar a la comunidad…

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Conde Calle*

00:00 / 13 de marzo de 2016

La investigación científica tiene como presupuesto la honestidad intelectual, conforme sostiene Mario Bunge en su obra Ética y Ciencia. En ese sentido, los consultores del Código Procesal Civil (cpc) vigente en Bolivia debían citar al procesalista uruguayo Eduardo J. Couture, quien, en 1945, presentó su Proyecto de cpc, que fue enriquecido por sus seguidores Enrique Vescovi y Adolfo Gelsi Bidart, lo que desembocó en el Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica.

Couture fue autor de varios ensayos, en particular de Fundamentos de De- recho Procesal Civil y Estudios de De- recho Procesal Civil en tres tomos.

El cpc vigente debía consultar desde el campo político, pues las bases que lo sustentan, es decir, el Socialismo Co- munitario o Capitalismo Andino y sus pilares constituyen dos ejes discursivos, la Interculturalidad y la descolonización.

En la exposición de motivos del cpc está ausente la caracterización política del nuevo sistema jurídico, porque se optó por el fácil expediente, copiar el Anteproyecto de cpc dejado por René Blattman, así el cpc tiene fuerte inspiración neoliberal.

Menester es citar al ilustre tratadista Couture y es recomendable leer el prólogo de 1958 de Santiago Sentís Me- lendo al libro Fundamentos de Derecho Procesal Civil. En la página 19 Sentís afirma que “los fundamentos”, además de cimiento y expresión de toda la obra couturiana, son el eje de ella.

Couture ha forjado otra obra importantísima, el Proyecto de Código de Procedimiento Civil; no debemos extrañarnos, sin embargo, si de alguna sus ideas, sus concepciones científicas no están reflejadas en su proyecto e, incluso, si algún precepto del mismo pugna contra ellas; porque la “redacción de un código no es una obra académica, SINO UNA OBRA POLÍTICA” (sic).

Pero donde desarrolla con amplitud su pensamiento político es en los Estudios de Derecho Procesal Civil. En el primer tomo aporta interesantes contribuciones políticas. En la página 306, Couture habla de “instituciones de origen germánico”. El Código de Proce- deres Santa Cruz establece la “conciliación obligatoria previa al ingreso al juicio realizado ante el juez de paz, esto no tenía sello romano, sino germánico”.

En la página 308, sostiene que “la condición procesal americana responde totalmente a esta orientación de sello individualista liberal (...), a partir de la segunda mitad de siglo XIX el apogeo de la libertad individual es absoluto (...), bastaría mirar las líneas generales de la codificación hispanoamericana el siglo XIX y principios del presente (siglo XX) para ver de qué manera la voluntad privada es omnipotente”.

No hay demanda promovida de oficio en materia civil, solo la voluntad pone en función a los órganos jurisdiccionales. En resumen, el interés individual es el motor del proceso, él lo empuja, lo detiene o lo liquida. Estamos hablando de un código que sigue la línea liberal o neoliberal.

Couture, en la página 313, afirma que “el principio dispositivo tiene un doble contenido: por un lado, la iniciativa de parte (el juicio funciona a petición de la parte interesada) y, por otro, la limitación del conocimiento (el juez no conoce más materiales que los que le suministren las partes) (...) El juez no se mueve sino a requerimiento de parte”.

Esta es la constatación de que la filosofía política liberal estaba presente en el ordenamiento procesal civil del pasado. El anteproyecto de CPC dejado por Blattman en 1997, que es la fuente del nuevo cpc, dice en el art. 1 num. 2: “Principio dispositivo. El estimulo de la función judicial compete a las partes, en cuya virtud el proceso se inicia a instancia de ellas” (sic). En el mismo artículo, el nuevo Código tiene una redacción cantinflesca. “(Dispo- sitivo) el proceso se constituye en función al poder de disposición de la pretensión de los sujetos implicados en la tutela jurisdiccional” (sic). 

Couture explica que el concepto del principio dispositivo se trata de un presupuesto liberal, porque el Estado no debe intervenir, el proceso depende de las partes, por eso se dice que es privado. Los “proyectistas” César Villarroel y Andrés Valdivia no tienen formación política ni capacidad intelectual de explicar la filosofía liberal de la que se nutre el nuevo cpc, porque el resto del Código es copia del anteproyecto de Blattman.

Aunque, en el libro colectivo Curso sobre el Código Procesal Civil, Villa- rroel sostiene que “en el proceso civil, donde esencialmente se discute intereses de carácter privado, la iniciativa corresponde a las partes”, al parecer, no entiende que este principio es el núcleo de la filosofía política liberal, a esto le yapamos que el nuevo cpc está inspirado en el Análisis  Económico del Derecho, uno de los elementos fundamentales del liberalismo.

Sigamos con Couture. Este autor no desconocía de ciencia política. Como pocos, en el mismo libro explica la filosofía política del fascismo. Dice: el proceso civil no sirve a la satisfacción de intereses particulares, sino del aseguramiento de fines políticos. Enseguida, una cita generará un sismo.

Couture sostiene que una tendencia a la conciliación, en lugar de la solución rigurosamente jurídica de cuño romano, se elige, en este momento, la justicia de conciliación, característica del proceso germánico (???). De aquí podemos colegir que la conciliación fue promovida por el fascismo italiano de Benito Mussolini.

Después, Couture disecciona al nazismo alemán, dice: “en esa lucha había la abolición del derecho subjetivo, sucumbe hasta el Estado (...) la base, el receptáculo mismo del derecho no es el Estado, sino del pueblo. El derecho nacional socialista es, según sus propios definidores, un Estado de Conciencia Popular (...) el derecho es el reflejo de la conciencia popular, tal cual es interpretado por el führer. Finalmente, en los Estudios de Derecho Procesal Civil se refiere a la filosofía política comunista. El depositario último del derecho no son el Estado ni el pueblo, sino una parte de este último, la masa trabajadora.

Queda abolida o reducida al mínimo la iniciativa privada cuando en el conflicto estén en juego los intereses de la masa trabajadora. Posteriormente, ar- guye que “uno de los doctrinarios (...) ha llegado a sentar que, siendo el derecho una sustancia depositada en la clase re- volucionara, no era necesario para ex- presar la ninguna preparación especial los jueces, concluye, ofrecen más garantías cuando más analfabetos (...)”.

Couture no lo dice explícitamente, pero de sus textos colegimos que abreva políticamente del liberalismo y, por supuesto, Vescovi y Gelsi Bidart se alinearon a la filosofía política liberal. Por eso decimos que el Proyecto de Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica tiene una fuerte inspiración liberal.

No podía ser de otro modo que el Gobierno de Goni trajo, por intermedio de su ministro de Justicia, Blattman, a Luis Torrelio Giordano para que redacte el anteproyecto. Se cercioraron que los que redacten tengan filosofía liberal. Entre los bolivianos, estaban Mario Cordero Miranda y Enrique Díaz Ro- mero.

Estos últimos tendrían que informar a la comunidad si asumieron la filosofía liberal.

En las facultades de Derecho, públicas y privadas, nos olvidamos de formar a nuestros estudiantes en el campo político. La formación se reduce al manejo técnico de las leyes. Estos abogados pueden servir a cualquier régimen político, les da igual servir a autoritarios o demócratas, izquierdistas o derechistas, conservadores o revolucionarios.

Un ejemplo de esta desubicación ideológica es Raúl Romero Linares, quien fue  funcional al fascismo boliviano. Creemos que el sistema jurídico debe responder a los sistemas políticos.

*    Es experto en Derecho Privado.

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