La Gaceta Jurídica

Génesis de la opresión social de la mujer

Antropología y economía

El término patriarcado distingue el sistema sexo-género de nuestra sociedad occidental.

El término patriarcado distingue el sistema sexo-género de nuestra sociedad occidental. Foto: modepdistrital.blogspot.com

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 31 de octubre de 2014

El título original en inglés del escrito que describiremos a continuación es “The Traffic in Women: Notes on the ‘Political Economy’ of Sex”, publicado en Toward an Anthropology of Women, ed. Rayana R. Reiter (New York: Monthly Review Press, 1975) y fue Traducido por Stella Mastrangelo.La antropóloga cultural Gayle Rubin se pregunta, tal vez como todos en algún momento nos hemos preguntado, ¿cuál es la génesis de la opresión y la subordinación social de las mujeres?

Así, de acuerdo a la respuesta a esta pregunta se determinará el futuro y la esperanza de una sociedad sexualmente igualitaria, sin jerarquía de géneros.

Si la raíz del problema es la agresividad innata de los hombres en contra de las mujeres, la única solución al problema social de la violencia contra las mujeres será  matar a los varones. Si, en cambio, la raíz de la opresión radica en el despiadado sistema capitalista, deberemos destruir el sistema, todo dependerá del descubrimiento a la pregunta que nos hicimos inicialmente, ¿cuál es la génesis de la opresión y la subordinación social de las mujeres?

¿Qué es una mujer?

¿Qué es una mujer domesticada?

Rubin cita a Carlos Marx, quien, en alguna ocasión, se preguntaba: ¿qué es un esclavo negro? Un hombre de raza negra y solo se convierte en esclavo en determinadas relaciones.

¿Qué es una devanadora de algodón? Es una máquina para devanar algodón y solo se convierte en capital en determinadas relaciones. Entonces, ¿qué es una mujer domesticada? Es una hembra de la especie humana, pero que se convierte en doméstica solo dentro de determinadas relaciones.

Fuera de estas relaciones no es objeto, no es mercancía, no es esposa, no es prostituta, solo es la hembra de la especie humana que en determinadas relaciones se convierte en todo lo anterior y más.

Fuera de esas determinadas relaciones una mujer es igual que el hombre, pero, dentro de ellas, el hombre la convierte en su presa, como lo describen Claude Lévi-Strauss y Sigmund Freud.

Sistema “sexo-género”

Existe un aparato social sistemático que emplea mujeres como materia prima y el resultado de ese modelaje son “mujeres domesticadas”. Freud y Lévi-Strauss no vieron claramente sus propios avances, por lo que hay que leerlos como Marx leyó en su momento a Ricardo y Smith.

Éstos autores nos brindan descripciones de la vida social que son la sede de la opresión de las mujeres, las minorías sexuales y la personalidad humana de los individuos que Gayle Rubin llama: “SISTEMA SEXO-GÉNERO”, que es un conjunto de disposiciones por los que la sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transformadas.

El marxismo clásico ha expresado y conceptualizado la opresión de la clase obrera, pero el tema de la opresión de la mujer, de la opresión sexual, no le ha interesado estudiar.

En el mapa del mundo social de Marx solo existen humanos trabajadores, campesinos y capitalistas, si son hombres o mujeres, no los ha diferenciado.

En cambio, en los mapas sociales de Freud o Lévi-Strauss la sexualidad ocupa un lugar importante y se brinda una profunda diferencia entre hombres y mujeres.

Teoría marxista aplicada

La teoría marxista explica de manera excelente la opresión de clase, pero no existe una teoría que explique la opresión de las mujeres, por eso es muy normal tratar de aplicar la teoría marxista a ésta última. Algunos dicen que las mujeres son una reserva de fuerza de trabajo para el capitalismo, que los sueldos generalmente más bajos de las mujeres representan una plusvalía extra para el patrón, que las mujeres generan consumismo dentro del sistema capitalista en su papel de administradoras familiares, etc.

Pero, ¿qué relación tiene el trabajo doméstico con la reproducción de la mano de obra? El objetivo del capitalismo es la creación y expansión del capital, cual es el papel de las mujeres en este proceso de producción de capital mediante la extracción de plusvalía a la mano de obra.

El capitalismo es un conjunto de relaciones sociales, formas de propiedad, etc., en que la producción adopta la forma de conversión del dinero, las cosas y las personas en capital y el capital es una cantidad de bienes o de dinero que, intercambiada por trabajo, se reproduce y se aumenta a sí misma, extrayendo trabajo no pagado o plusvalía de la mano de obra para sí misma.

El intercambio entre el capital y la mano de obra que produce plusvalía, es decir, capital, es específico. El trabajador recibe un salario, el capitalista recibe cosas que el trabajador ha hecho durante el tiempo que ha sido empleado. Si el valor de las cosas hechas por el obrero supera el valor del salario el capitalista ha logrado su propósito, es decir, la plusvalía.

El capital entregado a cambio de la fuerza de trabajo es convertido en cosas necesarias para que su consumo reponga la fuerza muscular, los nervios, huesos, cerebro de los trabajadores y también el engendramiento de nuevos trabajadores.

La producción de fuerza de trabajo consiste en su reproducción o su mantenimiento, la fuerza de trabajo se pone en acción trabajando, lo que consume de manera definida una cantidad de energía de músculos, cerebro, nervios, etc.

La diferencia entre la reproducción de la fuerza de trabajo y la reproducción de productos depende de lo que hace falta para la reproducción de esa fuerza de trabajo; Marx la atribuye a la cantidad de mercancías, ropa, vivienda, combustible, alimentos y la fuerza del trabajador.

Pero esas mercancías no están disponibles de manera inmediata, primero tienen forma de dinero y, sobre ello, se debe hacer un trabajo adicional: hacer compras, que es intercambiar ese dinero por vegetales e ingredientes que luego deben ser sometidos a otro proceso de trabajo que los transforme en comida que se pueda consumir.

También, el descanso que debe tomar el obrero para reponer su energía corporal debe ser en una cama tendida, al día siguiente debe salir a trabajar con ropa limpia, lavada y planchada. El calor en el hogar necesita de una fogata generada con el trabajo incorporado en la leña cortada. Con todo esto, para reponer la fuerza de trabajo se necesita de trabajo doméstico que permita reproducir la fuerza de trabajo, un trabajo que no paga el obrero, tampoco paga el capitalista, una plusvalía enorme que, en general, es producida por las mujeres.

El trabajo doméstico no se paga, el trabajo de las mujeres contribuye a la cantidad final de plusvalía que absorbe el capitalista. ¿Será esa utilidad generada por las mujeres y no pagada por el capitalista la génesis de la opresión de las mujeres?

No, ya que las mujeres son oprimidas en sociedades que no son capitalistas, por ejemplo, las comunidades indígenas, las tribus nómadas y, si hablamos de otras épocas, también vemos sexismo en las sociedades feudales.

El antropólogo Murphy cuenta en un estudio que realizó en 1959 que, en el Valle del Amazonas y en las montañas de Nueva Guinea, los hombres utilizaban la violación colectiva a las mujeres de sus comunidades y tribus para mantenerlas intimidadas.

La sexualidad para Federico Engels

Federico Engels, en su libro “La Familia, la Propiedad Privada y el Estado”, ve al hombre como productor de medios de sobrevivencia y a la mujer como contraparte productora de seres humanos que propagan la especie.

Un grupo humano tiene que transformar la naturaleza para vestirse, alimentarse, calentarse, etc. y eso es lo que llamamos “economía” y esta economía es cultural; ese mismo grupo humano tiene que reproducirse a sí mismo, de generación en generación.

La forma de reproducirse como especie humana, que es la sexualidad y la procreación, también es cultural, es decir, un producto social; pero no podemos limitar la sexualidad a la reproducción, pues las personas no comen solo cuando tienen hambre, pasa algo similar con la sexualidad.

El sexo, tal como lo conocemos ahora, identidad de géneros, deseo, fantasías sexuales, conceptos de la infancia, etc., es un producto social.

Los antropólogos Ford y Beach proporcionan ejemplos de cómo en algunas sociedades el matrimonio es una sanción, entre los Banaro de Papúa Nueva Guinea, por ejemplo, la mujer inicia una relación con el amigo o pariente del padre del novio y después de tener un hijo de ese hombre tiene relaciones con su marido, también está obligada a tener una relación con el hermano o el amigo del marido.

Así el grupo familiar de un hombre incluye a su esposa, la esposa de su hermano o de su amigo y la esposa del hijo de su amigo o su hermano.

El antropólogo Thurnwald afirma que las relaciones sexuales múltiples son una costumbre entre los Marind anim de Nueva Guinea, donde una novia, al casarse, mantiene relaciones con todos los miembros del clan del novio, el último es el novio. En Nueva Guinea los varones tienen miedo de mantener relaciones con las mujeres, por lo que mantienen relaciones homosexuales, ya que consideran a la mujer un ser “contaminado”, lo que la mantiene bajo una lógica de subordinación.

El patriarcado

El término “patriarcado” es introducido para distinguir las fuerzas que mantienen el sexismo de otras fuerzas sociales, como el “capitalismo”, por ejemplo. Un sistema igualitario entre clases podría ser el socialismo, pero éste no garantiza un sistema igualitario entre géneros.

Por eso se utiliza el término patriarcado, para distinguir el sistema sexo-género de nuestra sociedad occidental, diferente a los sistemas sexo-género de otras sociedades no capitalistas, como las que mencionamos en el subtítulo anterior y que son opresivas para las mujeres, pero esos sistemas no se basan en papeles matrimoniales ni en la imposición de un padre patriarca o un marido patriarca, sino en su masculinidad adulta colectiva, encarnada en cultos, rituales, etc.

Gayle Rubin desarrolló de una manera impresionantemente acertada los conceptos que Engels abandona cuando ubica la subordinación de las mujeres dentro del modo de producción.

Engels pensaba que los hombres adquirieron poder por medio de la riqueza en forma de rebaños y al querer transmitir esa riqueza a sus hijos es que anularon el derecho materno a la herencia; en palabras del mismo Engels, “la derrota del derecho materno fue la derrota histórica mundial del sexo femenino”, el hombre tomó el mando de la familia y la mujer fue degradada a la servidumbre, se convirtió en esclava de su lujuria y un mero instrumento de reproducción de hijos.

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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