La Gaceta Jurídica

Guatemala en busca de los “desaparecidos”

Ciencia forense

En 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado guatemalteco de las desapariciones.

En 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos responsabilizó al Estado guatemalteco de las desapariciones. Foto: noticiascomunicarte.blogspot.com

Fredy Peccerelli

00:00 / 17 de julio de 2015

Durante el conflicto armado interno en Guatemala (1960-1996), se estima que cerca de 200.000 personas murieron o “desaparecieron” a manos de regímenes violentos y represivos. Esas vidas importan. Las demandas de sus familias son claras, quieren saber qué les sucedió a sus seres queridos y quieren sus restos de regreso. Necesitan verdad y justicia.

Empleando las ciencias forenses, la Fundación de Antropología Forense de Guatemala (fafg) asiste a las familias al devolverles los restos de sus seres queridos, promoviendo la justicia y estableciendo un registro histórico verdadero.

Proceso multidisciplinario

La fafg es una organización de la sociedad civil que trabaja para fortalecer el sistema judicial y el respeto a los derechos humanos al investigar, documentar y generalmente poner al descubierto la evidencia de violaciones a los derechos humanos –particularmente masacres y desapariciones forzadas– en los conflictos.

El equipo de fafg aplica técnicas derivadas de la criminología, antropología forense, arqueología forense, genética forense y antropología social en un sistema de identificación humana multidisciplinaria.

Nuestros investigadores explican el proceso a las familias y las organizaciones familiares a través de presentaciones. Les hablamos como a pares y les damos información para que puedan tomar decisiones acerca de su participación. Si ganamos su confianza, nos comparten información acerca de las víctimas, el evento y la genealogía familiar. También les pedimos que nos provean muestras de adn de referencia.

Después los arqueólogos localizan las tumbas empleando el testimonio de testigos o estudios de campo arqueológicos que muestren depresiones y otros signos de tumbas. Luego excavan, documentan y exhuman los restos. La tumba se trata como una escena de crimen, de modo que un arqueólogo forense debe registrar todos los detalles, como los artefactos asociados y otra evidencia para ayudar a determinar cómo las personas fueron sujetadas y asesinadas.

Esto puede incluir fragmentos de metal (usualmente balística), sogas, cuerdas que atan manos y/o pies y cuello, vendas y mordazas.

Luego, los antropólogos forenses analizan los restos esqueléticos para establecer el perfil biológico de la víctima. Determinan características tales como la edad, la altura y el sexo basándose en aspectos tales como el desarrollo de los dientes en niños y las diferencias entre hombres y mujeres por la cintura pélvica.

Este examen también revela otras características particulares tales como si la persona tenía previamente algún hueso roto o si se había recuperado de una enfermedad. Los antropólogos forenses también investigan las causas de muerte.

Como parte de este proceso, toman un pequeño fragmento del fémur izquierdo o de un diente, dado que los estudios han demostrado que el adn se conserva mejor en estas áreas densas del esqueleto humano. La muestra es llevada a nuestros laboratorios para su análisis.

En el laboratorio, los genetistas forenses comparan el perfil genético de la víctima, obtenido de la muestra del hueso, con el perfil genético de las familias. Ambos son conservados y continuamente son comparados en la Base de Datos Genética Nacional de Familiares y Víctimas de las Desapariciones Forzadas.

Utilizamos toda la información recopilada a lo largo del proceso entero para asegurar que la identidad de la víctima regresa con dignidad y certeza y, por lo tanto, reconectando a familiares.

Establecer un registro correcto

La evidencia de la fafg apoya los hallazgos de la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Guatemala, que indica que la mayoría de las víctimas de la guerra civil fueron indígenas maya que vivían en las zonas montañosas rurales, incluyendo a mujeres y niños.

En Ciudad de Guatemala los ideales y sueños de académicos, líderes religiosos, líderes estudiantiles, uniones y otros individuos políticamente motivados asustaron a los regímenes. El Estado respondió a este temor desproporcionadamente, matando y masacrando a 160.000 personas y “desapareciendo” a otras 40.000, rompiendo el tejido social guatemalteco y cambiando por siempre el futuro y la geografía del país.

Las investigaciones objetivas y rigurosas conducidas por la fafg clarifican la verdad de modo que la historia sea reconocida y registrada apropiadamente. La evidencia física prueba lo que sucedió, apoya los testimonios de las familias, y puede ser utilizada en un tribunal de justicia para ubicar a los autores intelectuales y perpetradores de los crímenes, más de tres décadas después de haber sido cometidos.

Justicia más allá de Guatemala

Aparte de empoderar a las familias en Guatemala, el trabajo forense también ha dado evidencia a los fiscales en otras regiones del mundo. Por ejemplo, en Bosnia, personal de la fafg ayudó con la exhumación y el proceso de investigación forense que proveyó evidencia en cuatro procesos de genocidio en La Haya.

El personal de la fafg investigó y contribuyó en estos juicios para obtener justicia para las familias, tal y como lo hacemos en Guatemala.

Como las prioridades de financiamiento cambian de acuerdo con las prioridades del desarrollo internacional que están de moda, la justicia transicional (proceso de llegar a un acuerdo con abusos a los derechos humanos) no debe ser eliminada de la mesa de financiamiento, aunque actualmente se está desplazando de la agenda de financiamiento de muchos donadores.

Organizaciones de la sociedad civil, tales como fafg, que conducen investigaciones forenses en el tema de violaciones a los derechos humanos, proveen evidencia concreta de la brutalidad del pasado y tienen un gran impacto en las familias afectadas.

Los métodos y enfoques multidisciplinarios de la fafg son transferibles a otros países en el postconflicto y situaciones con personas desaparecidas, tales como migraciones o desastres naturales. La capacidad local debe construirse de acuerdo con la legislación local y debe incluir a personas apasionadas y dedicadas, puesto que buscar a los desaparecidos es una labor de largo plazo. Una vez que se inicia, el proceso debe sostenerse. Las familias esperarán que esto suceda, lo merecen y pueden ser fortalecidas con ello.

Debemos seguir escuchando las demandas de los miembros de las familias porque sus vidas y las de quienes desaparecieron y fueron asesinados son importantes. No podemos seguir adelante mientras que los desaparecidos se mantengan sin dignificar ni identificar en tumbas clandestinas a lo largo de Guatemala y el resto del mundo.

Es antropólogo forense, director de la Fundación de Antropología Forense de Guatemala, en Ciudad de Guatemala.

Tomado de: SciDev.Net

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