La Gaceta Jurídica

La Guerra del Atlántico Sur y la identidad nacional

Entre Estados e integración

El reflejo de la guerra cambió de acuerdo al paso de los días y según a la presión de la dictadura.

El reflejo de la guerra cambió de acuerdo al paso de los días y según a la presión de la dictadura. Foto: articulo.mercadolibre.com.ar

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 31 de marzo de 2015

Si algo tenemos que admirar de los argentinos es su amor propio, el amor por su bandera, por su equipo, su gastronomía, sus mates, su idioma, su música…, pero todo esto tiene un origen que, en opinión de muchos estudiosos, radica en la guerra.

Las Islas Malvinas eran territorio argentino, parte de su provincia de Tierra del Fuego en Antártida e Islas del Atlántico Sur, hasta el 2 de enero de 1833 cuando la fragata de guerra británica hms Clio intimó a retirarse a la goleta argentina Sarandí, al día siguiente las fuerzas británicas arriaron la bandera del país sudamericano e izaron su pabellón tomando posesión del archipiélago.

La guerra se originó 149 años después, cuando, desde el 2 de abril de 1982, Argentina intentó recuperar la soberanía de las islas que hasta hoy el Reino Unido ocupa, administra y explota. En ese momento, el gobierno británico respondió con el envío de una fuerza naval y provocó la rendición argentina el 14 de junio de 1982.

Gracias a ésta operación, el gobierno conservador liberal de Margaret Thatcher fue reelegido en las elecciones de 1983 en el Reino Unido. Al contrario, en Argentina, el fracaso de la campaña precipitó el fin de la Junta Militar, llamada Proceso de Reorganización Nacional, que gobernaba el país. Así, en diciembre de 1983 se realizaron las elecciones generales y se instaló un gobierno democrático.

Guerra para salir de la crisis

Para muchos países hegemónicos la guerra es una estrategia para salir de las crisis. En 1982 el Reino Unido se encontraba en graves problemas económicos, políticamente el Partido Conservador había perdido popularidad, se sentía el descontento popular y las huelgas se incrementaron, sobre todo en las minas de carbón.

Por otro lado, Argentina vivía una profunda recesión económica, falta de empleo, generalización del iva, empobre- cimiento de la clase media, 90% de inflación anual, endeudamiento del Estado con empresas extranjeras, etc.

La junta militar argentina, autodenominada “Proceso de Reorganización Nacional”, estaba en el poder desde el golpe de estado del 24 de marzo de 1976 y a fines de marzo de 1981 el general Leopoldo Galtieri reemplazó al general Roberto Viola (sucesor de Jorge Rafael Videla), integrando la junta con el brigadier Basilio Lami Dozo y el almirante Jorge Anaya.

Los historiadores Cardoso, Kirschbaum y Van Der Kooy, en su libro Malvinas, la trama secreta, publicado en 1983, afirman que fue Jorge Anaya quien propuso la recuperación de la soberanía de las Malvinas mediante la acción militar. La junta aprobó el plan como una estrategia para desviar la atención social de la crisis y la posibilidad de recuperar el crédito popular perdido.

Poco después, el 19 de marzo de 1982, durante su permanencia por trabajo acordada previamente por ambas naciones, un grupo de comerciantes argentinos de chatarra, con algunos marines encubiertos, izó la bandera de su país en la isla San Pedro (Georgia del Sur), la principal del archipiélago, hecho que más tarde fue interpretado como el primer acto de la guerra.

El pequeño desembarco fue efectuado por unos 100 argentinos y, como éstos no habían cumplido con las formalidades diplomáticas, el gobierno británico ordenó el envió de la nave hms Endurance desde puerto Stanley, el principal de la única ciudad de las islas, los argentinos arriaron el emblema y retiraron en parte.

Entre tanto, la junta militar comenzó a estudiar la posibilidad de ocupar las islas antes de que los británicos pudieran reforzarlas, por lo que adelantaron todos los planes previstos y el desembarco inicial sucedió en la isla Gran Malvina, al 2 de abril, acción que tomó por sorpresa al Reino Unido.

Con la réplica armada de Gran Bretaña el conflicto se extendió hasta mediados de junio, con el saldo de muchos argentinos muertos, a los que cada año en estas fechas se recuerda con dos días de feriado nacional en ese país; mientras tanto, el Reino Unido continúa usufructuando la zona, por ejemplo, después de casi arrasar con numerosas especies de ballenas en los mares australes, busca terminar con los yacimientos de crudo en la plataforma continental de las Malvinas.

Sobre esta conflagración, el actor argentino Gustavo Boggiano, al evocar a los veteranos que conoció en su infancia, recuerda con tristeza que ellos pensaban que se tomó malas decisiones y que se actuó con mal juicio, además, de que existían intereses maliciosos que impulsaron una guerra que Argentina no podía ganar por su incapacidad bélica y su falta de medios.

“Para los militares fue una excelente idea declarar la guerra para oscurecer las atrocidades que ellos estaban cometiendo”, declaró, “los veteranos aún recuerdan con lágrimas cómo vieron morir a sus amigos, enviaron a muchas personas sin formación militar y que, a pesar de ello, lucharon con mucho coraje y valor”.

El suboficial máster Alfonso Aguilar de la Fuerza Aérea Boliviana comentó que, en ese tiempo, Bolivia, respetando el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, colaboró con Argentina así como lo hicieron otros países de Centro y Sudamérica y que, en un momento, la nación austral tuvo la posibilidad de ganar la guerra.

En esto influyó que Uruguay permitió que el Reino Unido se provea de combustible y municiones en su territorio, asimismo, la potencia también contó con apoyo logístico de Chile a cambio de docenas de aviones de combate de despegue vertical, con los que este último cuenta en la actualidad con fines expansivos.“Chile no tiene moral para pedir se respeten tratados, puesto que ellos son los primeros en violar los mismos”, indicó.

Surgimiento de una identidad nacional

Por otra parte, la guerra también sirve a los pueblos, para que nos demos cuenta de que vivimos en un mundo hostil, nos hace pensarnos, mirarnos hacia adentro y tratar de entendernos.

La Guerra de las Malvinas fue el fin de la dictadura argentina y dio paso a la democracia. León Gieco fue uno de los últimos músicos censurados durante ese gobierno de facto.

Cuando se desarrollaba la conflagración con el Reino Unido, la música en inglés fue prohibida, lo que dio un gran impulso a esta expresión en castellano.

En este sentido, uno de los más curiosos eventos culturales en el mundo fue el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, que se realizó el 16 de mayo de 1982  y juntó a todas las grandes bandas del rock argentino con el objetivo de apoyar a las tropas que luchaban en las islas, aunque era también una forma encubierta de protesta contra la guerra y un llamado a la paz.

El género rock en inglés fue censurado en los medios de comunicación y ganaron popularidad bandas musicales como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, por sus particulares letras. Es decir que la guerra sirvió a Argentina para reafirmarse como país con una lengua y una identidad y negarse como colonia de idioma extranjero.

En este sentido y en aplicación para nuestro país, Bolivia nunca tuvo políticas claras que eduquen o presionen a nuestra población a valorar la producción nacional, ya sea en productos como en cultura.

Bolivia necesita normas que obliguen a los ciudadanos nacionales a consumir productos y cultura bolivianos –música, poesía, pintura, arte boliviano– y que, en lugar de escuchar producción extranjera, se escuche música boliviana que, además, tenga un contenido que reafirme el sentimiento nacional.

Malvinas para Argentina, mar para Bolivia

Así como Argentina sufrió la traición de Chile, Bolivia soportó no en una, sino en reiteradas ocasiones la hostilidad de este país; por ejemplo, para que Bolivia se vea desguarnecida y desarmada, en la Guerra del Chaco (1932-1935) el Estado vecino impidió que las municiones que el Gobierno boliviano compró pasen por su frontera hacia nuestro territorio.

Por si no fuera poco, el daño que nos ha hecho y nos sigue haciendo con la invasión a nuestro territorio y habiendo arrebatado el acceso al mar tiene el fin de convertirnos en un país pobre y dependiente.

En el tema de la reivindicación marítima, la estrategia diplomática por parte de Bolivia es correcta, ya que ahora podemos ver después de tanto tiempo un gran avance en nuestra causa, la de recuperar la soberanía sobre el Pacífico, que es nuestro por derecho.

Sin embargo, no nos damos cuenta que a Chile no le interesa la diplomacia, no le interesa la integración; a Chile le interesa expandirse en territorios, peruanos, argentinos y bolivianos.

Por eso, consideramos importante asumir la lucha de nuestros hermanos argentinos como propia, ellos, como nosotros, han sufrido invasiones injustas y abominables traiciones.

La integración, tal vez siga siendo una utopía, mientras los intereses de los países hegemónicos sigan generando guerras, pero es nuestro deber hacer algo.

Fuente

Cardoso, Oscar Raúl; Kirschbaum, Ricardo; Vaan Der Kooy, Eduardo. Malvinas, la trama secreta, Buenos Aires, Sudamericana/Planeta, 1983.

Es economista, egresada de Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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