La Gaceta Jurídica

Historia y desarrollo de la criminología como ciencia jurídica

(Parte I)

Foto: revolindustrial18.galeon.com

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Jhon Kenedy Maylle Blas

00:00 / 20 de marzo de 2015

La conducta del hombre, como todos sabemos, desde tiempos remotos, siempre ha preocupado a los estudiosos y siempre ha sido de estudio y críticas. De ahí es que intervienen las escuelas jurídico penales, según Luis Jiménez de Asúa. Los términos de causal-explicativas, normativas y aplicativas provienen del estudio de la naturaleza de la conducta humana.

El desenvolvimiento humano y el origen del hecho humano son objeto de estudio de la ciencia causal-explicativa y su única limitación radica en su propio radio de estudio.

Los comportamientos que basados o regulados en las normas legales son los que estudia la ciencia normativa; y su campo de estudio es menos amplio que el de la ciencia causal-explicativa, porque no pasa del marco normativo.

Por último, tenemos las ciencias aplicativas que son un conjunto de técnicas que utilizan el material científico que las otras ciencias aportan para ayudar al desenvolvimiento de las interrogantes que en ellas se podrían plantear.

Tenemos que la criminología nos ayuda a estudiar el delito, sin que esto signifique que éste sea de objeto exclusivo de estudio de la criminología. La ciencia causal-explicativa trataría de explicar al delito en sus orígenes y desarrollo dentro de la sociedad que lo produce; la ciencia normativa estudiaría los modelos de comportamiento humano que la ley describe como delito y todas las sanciones que se podrían aplicar para cada comportamiento establecido y la ciencia aplicativa se ocuparía en indagar las circunstancias tempo-espaciales, instrumentales y personales en que se hizo el hecho punible.

Así tenemos que la criminología es una ciencia causal-explicativa, el Derecho penal es una ciencia normativa y la criminalística es una ciencia aplicativa.

Historia de la criminología

La lucha del delito y la preocupación científica de éste fueron objetivos que las ciencias normativas trataron de alcanzar durante la antigüedad y la edad media. Tal fue la importancia que se dio a esos problemas que ilustres filósofos de la época dieron su opinión al respecto del problema de los delincuentes y el castigo que a éstos se le debiera de aplicar.

Para mencionar algunos de los filósofos tenemos por ejemplo a Hesiodo, Pitágoras, Heráclito, Protágoras, Sócrates, Platón y Aristóteles. Lo que sí falto en esta época fue el sentido científico realista que es un presupuesto para la investigación criminología, por falta de este sentido científico realista no se pudo coleccionar sistemáticamente las experiencias.

Tenemos que las bases de la filosofía del Derecho penal dadas por Tomás de Aquino en la escolástica le paso lo mismo que a la anterior, solo que ésta se dio en la época medieval. Damos comienzo en la edad moderna estimulada por la Ilustración, pero con una verdadera intensidad solo en el siglo XIX, es aquí que los fenómenos reales entran en investigación, estos fenómenos abarcaban el plano físico y psíquico que están en conexión con el delito.

En estas ilustraciones tuvo su mejor influencia la obra del jurista milanés Cesare Beccaria en su Trattato dei delitti e delle pene, 1764; en alemán: Uber Verbrechen und strafen, 1870; en español hay varias traducciones, la primera de 1774; otras en1820, 1821, 1822, 1851, 1879 (por Pascual Vicent, siguiendo la versión de 1862 de César Cantú: De los delitos y de las penas), 1945 (Buenos Aires).

La criminología, como podemos observar, no se exterioriza de una manera independiente, sistemáticamente cultivada, sino que se deriva de diversas ramas de la investigación humana, hasta que al final se reúne todas estas piezas dispersas y con ello se desarrolla una disciplina propia, llamada criminología.

Ahora como ramas más importantes de la criminología podemos mencionar las investigaciones médicas, con importancia en la medicina legal y la antropología, psiquiatría, biología hereditaria de la psicología médica y de la caracterología.

Ya en la antigüedad se ocuparon los médicos de cuestiones médico-legales aisladas y fueron llamados en algunos casos “expertos”. En 1249 se tomó juramento a H. v. Lucca en Bolonia para la redacción de dictámenes médico-legales y a B. de Varignana (muerto en 1318) quien practicó la primera autopsia para la comprobación de un envenenamiento.

En su mayoría tenemos que Lombroso es siempre o en la mayoría de los casos nombrado fundador de la criminología científica. Claro está que al hacerlo no es justo dejar en lo oculto el que antes de él ya había sido elaborada la materia por muchos investigadores de numerosas ramas. Tenemos, por ejemplo, a Morel, quien con investigaciones propias hizo reflexiones como las de Lombroso pero con la diferencia que se permaneció en la oscuridad.

También, llevado por la fuerte intensión político-criminal, Jeremias Benthan propuso reformas al sistema legal y penal inglés mientras su compañero de ciencia, Howard, con su obra States of Prisons in England and Wales (Estados de prisiones en Inglaterra y Gales) de 1777 impulso a los movimientos de reformas. Los intentos de implicar al hombre en la criminología científica era la primordial importancia de ésta.

Como ejemplo de estos intentos tenemos a Lavater con sus primeras publicaciones en 1775 de fisonomía y los trabajos de Gall cuya obra principal apareció en 1882, llamada Les fonctions du cerveau (Las funciones del cerebro). Gall es señalado como el verdadero fundador de la antropología criminal, el cual anteriormente se ocupó de la frenología, a la cual se le aplicó el medio de prisiones Lauvergne en 1841. El crimen era una determinada forma de degeneración hereditaria en el individuo o incluso en su familia, esta teoría está apoyada por Morel.

Se suponía que los cráneos de los criminales tenían particularidades y éstas fueron halladas por el neurólogo y patólogo Broca. En 1869 Wilson hizo investigaciones sobre 464 cráneos de criminales y el médico de prisión escocés Thomson en 1870 publicó en el Journal of Mental Science (Diario de la Ciencia Mental) el resultado de sus observaciones sobre más de 5.000 presos.

La tesis de la locura moral (Schwachsinn) fue publicada por Prichard en 1835. Nicolson, entre 1873 y 1875, publicó sus trabajos sobre la vida psíquica del criminal y su tendencia a la locura, imbecilidad y ausencia de sensibilidad. Otros que proporcionaron fundamento para la doctrina de Lombroso fueron obras como las de P. J. Cabanis, Ph. Pinel, Esquirol, Griesinger, J. J. Moreau de Tour y, sobre todo, Morel, quienes, entre otros, se ocuparon de los problemas de la psiquiatría forense.

Guerry para el estudio de la criminalista partió de unos principios completamente distintos a los conocidos. Fue en 1833 en su obra Essai sur la statistique morale de la france (Prueba de estadística moral de Francia) y en la principal de Quetelet, Sur l'homme et le de veloppement de la facultes ou essai de phaysique sociale (El hombre y el desarrollo de las facultades o prueba psíquica-social) 1836.

Por parte, de Alemania, Von Mayr fue conocido particularmente con su obra Estadística de la Policía Judicial en el Reino de Baviera, dada esta en 1867 y su posterior llamada la regularidad en la vida social, de 1877.

Tenemos que las ciencias del espíritu eran las que dominaban las tomas de posición ante hechos criminológicos, aunque también se dio el caso que en los cien años anteriores a Lombroso también se daba una importancia, aunque de una manera menos expresiva, de la toma de posición de los hechos criminologicos, pero con aspiraciones por un camino Empírico.

Gracias a los investigadores de antropología médica, psiquiatría, psicología temprana y sociología se ocuparon de los planteamientos criminológicos.

En la sociedad siempre se busca el estudio del crimen y de los criminales y esto le concierne a la criminología, buscando la delincuencia juvenil y las causas del delito. Hasta llegar a la teoría de que la interrelaciones de las personas, grupos y la sociedad en la cual viven y funcionan son las principales causas de que se cometa un delito.

Como decíamos anteriormente, en la antigüedad se pensaba que el delito se debía a los defectos físicos y mentales y que era producto de los rasgos hereditarios. Pero no hay de qué preocuparse puesto que tales afirmaciones hoy en día no son tomadas como positivas, sino más bien son rechazadas, llegando a la conclusión de que el delito se aprende y no se hereda. Las explicaciones sociológicas son las que se oponen a la creencia del delito hereditario.

La criminología es una ciencia muy nueva y que está basada en dos áreas de búsquedas que son distintas pero están relacionadas entre sí, la primera es el estudio de la naturaleza del delito dentro de la sociedad y la segunda el estudio de los delincuentes desde un punto de vista psicológico. Ambas de estas teorías son más descriptivas que analíticas.

Los eruditos de la materia estudian el comportamiento humano desde una perspectiva clínica o desde una perspectiva legalista, por esa razón es una ciencia que no es exacta. La ley, utilizando estas perspectiva, llega a las conclusiones de qué conductas son criminales y cuáles no, de allí es que los científicos tratan de formular sus razones de por qué ciertas personas violan la ley.

De acuerdo con las creencias y sus necesidades, hablando de la sociedad, podríamos decir qué es legal o ilegal. Aunque tenemos que el código penal posee nociones firmes del mal y del bien, observando que no todo lo malo en sentido moral es criminal y algunos actos que, por lo general, no son considerados malos pueden ser penalizados.

Se ha llegado a comparar el estudio de un delito con el de la moda o hasta con algo mucho más siniestro como, por ejemplo, el poder económico. Pero hay que tener en cuenta que, dependiendo de los diferentes comportamientos, así serán las diferentes causas del delito.

En Hispanoamérica podemos mencionar como un gran criminólogo a Jose Ingenieros, puesto que fue el primero en la región. También en Cuba se ha imprimido libros de criminología, aunque su valor científico sea escaso, podemos mencionar a Ricardo A. Oxamendi y el de J. Morales Coello.

Bueno, después del congreso de criminología celebrado en París en 1950 proliferan libros de criminología en estos países con características apuntadas, teniendo en cuenta que son, en realidad, la transcripción de los libros de otros autores.

Pero aún falta para que la verdadera criminología del hombre hispanoamericano se haga, pero tenemos que anunciar a Luis Carlos Pérez, quien utiliza datos sobre la criminalidad de menores y mujeres en Colombia; de los bolivianos, Huáscar Cajías, quien dividió su obra en una sección de biología criminal y sociología criminal, y Hugo César Cadima, quien hasta ahora solo tiene en su primer tomo la introducción y la antropología criminal; y del muy conocido profesor venezolano José Rafael Mendosa, quien presentó un libro con gran mérito expositivo.

Para una mejor comprensión de la criminología, entraremos al estudio de las escuelas jurídico penales, puesto que los conceptos puramente jurídicos van entrelazados con los criminológicos y de allí se parte del análisis de los problemas normativos.

Para Jiménez de Asúa, las escuelas jurídico penales son “el cuerpo orgánico de concepciones contrapuestas sobre la legitimidad del derecho de pensar sobre la naturaleza del delito y sobre el fin de las sanciones”.

El rápido desarrollo de las escuelas jurídico penales en el siglo XX se debió a las continuas confrontaciones, algunas de violencia, de las diversas escuelas jurídico penales. Unos de los avances más importantes que se obtuvo de la lucha de las escuelas jurídico-penales consisten en la delimitación de los campos, en la precisión de métodos y en la colaboración entre profesionales, puesto que anteriormente trabajaban dispersos.

Sainz Cantero define a las escuelas jurídico-penales en un sentido más amplio, “la dirección de pensamiento que tiene una determinada dirección trabaja con un método peculiar y responde a unos determinados presupuestos filosófico-penales”.

Una de las corrientes que están actualmente en desprestigio son las “jurídico-criminológicas”, que pretenden hacer de la criminología una ciencia auxiliar que se dedique a estudiar dogmas y códigos penales.

La escuela clásica

En los siglos XVII y XVIII surgieron nuevas clases sociales, por ejemplo, los mercaderes, banqueros y los hombres de negocio (los burgueses). Época llamada la Era de las Luces. El esfuerzo de mucho trabajo y el pensamiento racional fueron causas que hicieron que la “ética protestante” despertara para que las personas alcanzaran su éxito personal.

Comenzaron a surgir nuevos cambios en la manera de pensar alcanzando un auge las ciencias en la búsqueda de las normas legales y desplazando los erróneos caminos de Dios. Gracias a esto se dieron cuenta que el hombre, a través de la razón, experimentó los dolores y placeres, por tal motivo el Estado dejó de ser observado como una entidad divina que imponía castigos y reglas para todos los ciudadanos, sino que se exigió que siguiera los dictados de la razón.

La reforma clásica tuvo sus inicios en la última mitad del siglo XVIII en Inglaterra e Italia y se extendió a Europa Occidental y a Estados Unidos de allí en adelante.

Teniendo en cuenta que lo más importante es que la Escuela Clásica no existió como tal desde el punto de vista histórico, sino gracias a Enrrico Ferri, quien comenzó a llamar “clásicos” a los juristas prepositivistas y posteriores a Beccaria.

Éste, en 1764, presentóe De Delitos y Castigos, obra que fue escrita cuando él tenía solo 26 años de edad. Él trataba de encontrar la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley, escribir las leyes para que sean comprendidas por todos los individuos y no solo por máximos juristas, además, sobre todo, que la interpretación de estas no se pudiera dar de una forma desviada a la moral de los juristas o jueces y, por último, limitar el ámbito de las leyes penales al mínimo necesario para minimizar el delito.

Podemos decir que gracias a la Escuela Clásica se dio la terminación de la barbarie y la injusticia que el Derecho penal representaba, él procuró la humanizaron por medio del respeto a la ley, del reconocimiento a las garantías individuales y de la limitación al poder absoluto del Estado.

Al hablar de los representantes de la Escuela Clásica todos estamos de acuerdo que fue gracias a Beccaria, quine sentó los principios de esta gran corriente, el “Divino Marqués”. Por otra parte, Betham aportó con su obra Teoría de las penas y de las recompensas, escrita en 1840, y Romagnosi con Genesis del diritto penale (Génesis del Derecho Penal) en 1837.

El profesor de Bolonia, Ginebra y París, Pellegrino Rossi (1787-1848), que fue asesinado por sus pensamientos políticos, fue quien escribió el primer gran clásico reconocido por todos. Él consideraba que existía un orden moral que todos los seres libres e inteligentes debíamos de seguir, pensando así que estos órdenes debían aplicarse en la sociedad, puesto que todos los individuos estamos hechos para vivir en sociedad.

Señalando así que gracias a esto surgió un orden obligatorio para toda una sociedad y del cual se derivaron todos los derechos y obligaciones.

Otro ilustre representante es Giovanni Carmignani, quien explica que el castigo que se le impone a un criminal por el delito que cometió no se hace con el ánimo de tomar una venganza, sino la de prevenir a que en un futuro se perpetre otros delitos semejantes, este ilustre representante fue profesor de Pisa y en su Elementa iuris criminalis (Elementos de Derecho Penal) hace la necesidad del orden social como la fuente y de la ley moral como el límite.

Hay otro autor que piensa que la capacidad de juzgar pertenece al superior pero no niega que todo hombre, al ser tal, es inteligente y puede juzgar por igual; para Antonio Rosini el fundamento del derecho de castigar es el eterno principio de la justicia. Este autor sienta bases para la Escuela Clásica con su obra Filosofía del Diritto (Filosofía del Derecho), escrita en 1839.

Dentro de los escritores clásicos más destacados tenemos a Francisco Carrara (1805-1888), quien en 1859 escribió Programa di Diritto Criminale (Programa de Derecho Criminal), lo cual llevó a su verdadera esencia jurídica al Derecho Penal y es importante porque, cuando se hace referencia a la Escuela Clásica, son las doctrinas de Carrara las que se someten a exámenes.

Carrara confiesa que “no me ocupo de cuestiones filosóficas: presupongo aceptada la doctrina del libre arbitrio y de la imputabilidad moral del hombre y, sobre esta base, edificada la ciencia criminal, que mal se construiría sin aquella”.

Según Carrara, delito es “la infracción de la ley del Estado, promulgada para proteger la seguridad de los ciudadanos, resultante de un acto externo del hombre, positivo o negativo, moralmente imputable o políticamente engañoso”.

No tenemos que olvidar a otros autores que dieron luz y brillo a la Escuela Clásica, Brusa, Tolomei, Pessina, Mittermainer, Berner, Halschner, Birkmeyer, Ortolan y Tyssot.

Esta Escuela Clásica tiene por postulados:

1. Encontrar sus bases filosóficas en el Derecho Natural.

2. Respeto absoluto al principio de legalidad.

3. Ver al delito como un ente jurídico y no como un ente filosófico.

4. Libre albedrío.

5. Aplicación de las penas a los individuos moralmente responsables.

6. Los que carezcan de libre albedrío, por ejemplo, los locos y los niños, quedan excluidos del Derecho.

7. Pena es la retribución que se hace al criminal por el mal que hizo en la sociedad.

8. La retribución debe ser exacta.

9. Las penas son sanciones aflictivas determinadas, ciertas, ejemplares, proporcionales, deben reunir los requisitos de publicidad, certeza, prontitud, fraccionabilidad y reparabilidad, y, en su ejecución, deben ser correctivas, inmutable e improrrogables.

10. La finalidad de la pena es restablecer el orden social externo que ha sido roto por el delincuente.

11. El Derecho de castigar pertenece al Estado, título de tutela jurídica.

12. El Derecho Penal es garantía de libertad, ya que asegura la seguridad jurídica ante la autoridad.

13. Se considera que el método debe ser lógico-abstracto, silogístico y deductivo.

Continuará

Estudio en la Universidad de Huánuco (UDH), Perú.

Tomado de: avizora.com

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