La Gaceta Jurídica

Historia socioeconómica de Bolivia. Las aldeas Wankarani

Sin embargo esta última década, en la que los ideólogos del Vivir Bien han tomado la batuta del cambio socioeconómico de nuestro país, es necesario reformular el estudio de la misma historia, no porque sea un retroceso, sino mas bien porque hemos cerrado un ciclo y está comenzando otro en ascenso y esto nos obliga a estudiar la historia socioeconómica de Bolivia desde antes de los aymaras, nos referimos al Periodo Formativo.

Montículo de Chuquiña en predios de la empresa Inti Raymi.

Montículo de Chuquiña en predios de la empresa Inti Raymi. Foto: J.R.FOX 2003

Amelia Peña Aguilar

00:00 / 01 de julio de 2014

La Historia

Es complicado hablar de la Historia desde un solo punto de vista. La historia es un instrumento de análisis para todas las ramas de estudio: para la economía, para la sociología, para los políticos, los estadistas, etc. Los historiadores consideran a la historia como la ciencia que tiene como objeto de estudio el pasado de la humanidad.

También se denomina historia al periodo histórico que transcurre desde la aparición de la escritura hasta la actualidad, de ahí que aparece la división entre historia y prehistoria, cuyos límites son difíciles de visualizar.

Los historiadores dividen el pasado en épocas y períodos. Generalmente los libros de historia de secundaria comienzan con los Collas y la civilización Aymara, luego los Incas, la Colonia, la República hasta nuestros días.

Sin embargo esta última década, en la que los ideólogos del Vivir Bien han tomado la batuta del cambio socioeconómico de nuestro país, es necesario reformular el estudio de la misma historia, no porque sea un retroceso, sino mas bien porque hemos cerrado un ciclo y está comenzando otro en ascenso y esto nos obliga a estudiar la historia socioeconómica de Bolivia desde antes de los aymaras, nos referimos al Periodo Formativo.

Muchas veces hemos escuchado la frase “la historia depende de quien la cuente” y efectivamente, si bien los hechos no cambiarán, sí cambiará la forma de leerlos. Muchos historiadores defienden un relativismo estricto que imposibilitaría de forma total el conocimiento de la historia y su transmisión ya que aceptan que existe una influencia de los mecanismos institucionales, académicos y de práctica científica existentes en historia como la ética de la investigación, la publicación científica, la revisión por pares, el debate, el consenso científico, etc. que hacen que la historia contada por unos, sea muy diferente a la contada por otros.

Transición: de movilidad a sedentarismo

En la civilización de los Andes hay muchas teorías con respecto a su población, los primeros establecimientos humanos en nuestro territorio se han encontrado en Viscachani y el Chaco, pero los primeros desarrollos a nivel aldeano se conocen como el Periodo Formativo.

En este período sobresalen dos desarrollos culturales: por un lado la cultura Wankarani y por otro la cultura Chiripa. Los primeros grupos de agricultores y pastores empiezan a vivir en aldeas.

El investigador Adolfo Pérez hace un estudio en el que contrasta dos modelos residenciales: asentamientos progresivos y asentamientos simultáneos, mediante el análisis de la cerámica, la cronología absoluta y características constructivas. De esta manera intenta explicar cómo fueron creadas las aldeas Wankarani en la región de La Joya, en Oruro.

En sus palabras parece “… que el establecimiento de las aldeas en el altiplano boliviano puede considerarse como la culminación de un proceso socioeconómico iniciado en el Arcaico Tardío (6000 – 4000 a.C.) generando el reforzamiento del sedentarismo como una estrategia alternativa de supervivencia”.

Para los economistas, el motor de la historia es la misma “economía” que de manera muy general se resume en cuatro preguntas: ¿Qué producir? ¿Cómo producir? ¿Cuánto Producir? y ¿Para quién producir? y los cambios trascendentales en la historia se han dado porque se cambió el qué, cómo, cuánto y para quién.

Y en ese periodo la movilidad residencial cambiaba constantemente de acuerdo a los cambios en el medio ambiente. Por eso se relacionan la agricultura y domesticación de animales con el sedentarismo; y la caza, pesca y recolección con la movilidad. Esta movilidad tiene un patrón, según Binford, que dice que en lugares tropicales la movilidad es mayor que en lugares templados o áridos, lo que puede ser un factor para que la cultura Wancarani se haya estabilizado más rápidamente.

La característica del abandono de cuevas y formación de aldeas no se  hace de la noche a la mañana; se da gradualmente y se asientan donde probablemente ya contaban con pastizales y un número de ganado camélido, cercanos a los ríos que es fundamental para el desarrollo de Wankarani.

Las evidencias culturales que quedaron son las que nos permiten estudiar las aldeas Wankarani y estas evidencias son los pequeños cerros en forma de montículos, distribuidos en varias regiones del altiplano y parte de los valles de Cochabamba y el norte de Chile donde se hallaron flechas típicas Wankarani.

Las aldeas Wancarani se encuentran en el cantón La Joya, provincia Cercado del departamento de Oruro, su nombre debido a la localidad minera del mismo nombre.En el estudio que hacen Estévez y Bermann el año 1998 encuentran que el montículo más grande se encuentra en Chuquiña, predios de la empresa minera Inti Raymi, midiendo aproximadamente 1,6 Ha. y su altura superior a 5 mts. A causa de ser zona minera ha sufrido procesos de remoción y disturbio de más de un metro en su parte superior.

Los montículos están formados por colapsadas, basura y sedimentos naturales, se encuentran estructuras circulares construidas con piedras incrustadas de lado en el suelo a modo de cimiento y paredes de adobes de arcilla, donde se encontraron entierros y otras estructuras circulares en la base del montículo.

Según el estudioso López Rivas, la importancia de los camélidos es fundamental para el sedentarismo en el altiplano y la economía Wankarani. No es coincidencia que en épocas posteriores la llama haya sido ritualizada y representada en piedra.

La antigüedad de los sitios arqueológicos Wankarani data de 3.561 años los mayores y los menores de 3.366 años. Estarían situacos entre 2000 años antes de Cristo, 250 años después de Cristo.

De acuerdo al autor E. Olivera, el sedentarismo Wankarani  es tipificado como Sedentarismo Dinámico, ya que cuenta con asentamientos base y campamentos complementarios implementados casi de manera simultánea, naturalmente en busca de recursos de subsistencia por parte de los cazadores y recolectores pero que terminó siendo sedentaria por la importancia que adquirió el pastoreo de los camélidos, que hizo nacer en ellos una conciencia territorial, una conciencia de lo que son la “propiedad” y la “pertenencia”.

Las casas circulares denotan que contaban con un fogón, para preparar alimentos y mantener calientes las casas. También la cerámica enterrada en las habitaciones para preservar bebidas y alimentos denota el sentido de pertenencia. Con certeza se habla de la existencia de creencias, por la cerámica encontrada en espacios y el hecho de enterrar a sus muertos es evidencia del culto a sus ancestros.

Sin duda existen contradicciones en los datos arqueológicos, sin embargo, desde el punto de vista de la economía podemos afirmar que la transición que tuvieron los pobladores de esa época, de nómadas a sedentarios, fue gracias a que descubrieron nuevas formas de satisfacer sus necesidades y podemos decir también que hasta el día de hoy los cambios que ocurren en el mundo, los originan los hombres que descubren una nueva forma de satisfacer sus necesidades, qué producir, cómo producir, cuánto producir y para quién producir.

Fuentes:

Apuntes de Geografía e Historia de Bolivia. Diplomado “Diplomacia Cultural de los Pueblos” Cancillería. 2010

Perez, Adolfo. Del Arcaico a las Aldeas Wankarani

BINFORD, L. R., 1980. Willow Smoke and Dogs Tails: Hunter-gatherer Settlement. American Antiquity 45(1): 4 – 20.

ESTÉVEZ, J. y M. BERMANN, 1996. Excavaciones en el montículo de Chuquiña. Informe presentado a la DINAAR, La Paz.

OLIVERA D. E., 1997. La Importancia del Recurso Camelidae en la Puna de Atacam entre los 10000 y 500 años A.P. Estudios Atacameños 14: 29 - 41

Resorte jurídico

Es economista, egresada en Derecho y diplomada en Pedagogía para la educación superior y en Diplomacia Cultural de los Pueblos.

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