La Gaceta Jurídica

Hora de las respuestas sobre la 'originalidad' del Código Procesal El Señor Justicia

La Razón (Edición Impresa) / Carlos Conde Calle

00:00 / 05 de junio de 2015

Hemos escrito varios artículos para demostrar que el NUEVO CÓDIGO PROCESAL, si no es copia, cuando menos está inspirado en el Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica y, por supuesto, en el Anteproyecto de Código Procesal Civil diseñado por un equipo de consultores extranjeros y nacionales en 1997, monitoreados por René Blatman, ministro de Justicia de Gonzalo Sánchez de Lozada.

Los proyectistas del actual Código Procesal no citan estas fuentes que nutren el nuevo sistema jurídico; por el contrario, ignoran ambos instrumentos.

Es pertinente que Bernardo Wayar, exviceministro de Justicia de Sánchez de Lozada, relate y cuente cómo produjeron el Anteproyecto del Código Procesal Civil. ¿Por qué ese silencio? La exposición de motivos de aquel anteproyecto, página 193, se refiere a los consultores internacionales. Un tercer miembro del Código Modelo para Ibe- roamérica es Luis Torrelio Giordano, quien fue consultor para Bolivia.

La historia exige que los doctores Mario Cordero Miranda y Enrique Díaz Romero den su palabra sobre el carácter del anteproyecto. El primero reconoce que para esa propuesta se tomó como fuente de inspiración el Código Procesal Civil Modelo para Iberoa- mérica. Si el lector tiene dudas, puede consultar el libro El Nuevo Proceso Civil con las afirmaciones de este abogado, quien, en tono vehemente, dice que César Villarroel y Andrés Valdivia han copiado el Nuevo Código Procesal Civil del Código Modelo para Iberoa- mérica (leer nuestro anterior artículo). Cuando menos, los medios tendrían que entrevistar a los dos profesionales.

Los hechos y la conciencia obligan a que Villarroel responda muchas interrogantes: ¿Porque no citaron en el anteproyecto el Código Modelo para Iberoamérica y el anteproyecto citado? ¿Por qué en seminarios no responde a Mario Cordero Miranda? ¿En toda su vida académica escribieron algún libro sistemático? ¿Por qué en la exposición del anteproyecto escribieron sobre modernidad cuando, para sus contratantes, vivimos tiempos postmodernos? Si el actual sistema político es de corte socialista (comunitario), ¿por qué se tomó el Código Procesal Civil de corte neoliberal? ¿De qué descolonización del Derecho podemos hablar cuando tomaron las matrices civilizatorias de Occidente?

Metodológicamente hablando, esta columna se nutrirá en los próximos trabajos con la trascendencia de la re- dacción y estilo en el Código Procesal Civil. Posteriormente, veremos algunos acápites de fondo.

Debo agradecer a los lectores que felicitan este espacio periodístico. Con exactitud podemos sostener que, virtualmente, hemos transitado casi to- dos los medios; empezamos en radio, seguimos en televisión y ahora, en la prensa plana.

Pues bien, nuestros lectores me han manifestado su deseo de ver más semejanzas entre el Nuevo Código Procesal Civil y el Código Modelo de Derecho Procesal para Iberoamérica. Aquí van otras perlas.

En el Nuevo Código Procesal, Héctor Arce sostiene, página 32, que “...recordemos por otra parte, como tan solo decía Piero Calamandrei que el problema práctico no ha sido el abuso de los poderes otorgados a los jueces por los nuevos códigos (se refería naturalmente a los de la primera mitad del siglo XX), sino justamente lo contario, esto es a la resistencia de jueces a utilizar efectivamente esos poderes. Esto es a los pocos casos en los cuales los jueces han hecho uso de sus nuevos poderes y a las escasas denuncias de arbitrariedad que, con tal motivo, se puede señalar. Inclusive se ha tomado medidas expresas para que los tribunales cumplan estrictamente con los poderes otorgados y los ejerzan efectivamente”.

Sin que le falte una coma, se lee el mismo texto en el Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica, publicado en 1998 en Uruguay. Vayamos a la prueba.

En la página 50 dice: “Recordamos, por otra parte, como ya lo decía Calamandrei, que el problema práctico no ha sido el abuso de los poderes otorgados a los jueces por los nuevos códigos (se refería naturalmente a los de la primera mitad del siglo XX), sino justamente a lo contrario, esto es, a la resistencia de los jueces a utilizar efectivamente esos poderes. Esto es a los pocos casos en los cuales los jueces han hecho uso de sus nuevos poderes y las escasas denuncias de arbitrariedad que con tal motivo se pueden señalar. Inclusive se han tomado medidas expresas para que los tribunales cumplan estrictamente con los poderes otorgados y los ejerzan efectivamente” (sic) Si el lector se pregunta, ¿quién copió a quién? La respuesta es obvia, coteje las fechas. Los textos son idénticos. Pero sigamos.

Arce Héctor, en las páginas 40 y 41 del Nuevo Código Procesal Civil publicado por la Cámara de Diputados con el logo de LEGISLANDO PARA VIVIR BIEN”, afirma que el saneamiento del proceso supone, en consecuencia, que estas cuestiones, excepciones dilatorias, falta de presupuesto como la capacidad y aún la legitimación e improponibilidad de la demanda se planteen en la propia audiencia y sean resueltas por el tribunal mediante lo que constituye un verdadero despacho saneador (...).

Asimismo, el Tribunal incluirá en las cuestiones a resolver la regularización del procedimiento y la subsanación de los actos que puedan provocar nulidad sanables o la declaración de las insubsanables a fija de que se esté en condiciones de entrar en el tema del objeto del proceso y las pruebas –que analizamos a continuación– en virtud de que, resueltas aquellas cuestiones, no hay duda que corresponderá ingresar al mérito de la causa.

Esto es que se procura descargar a los jueces y tribunales de aquellas cuestiones fijas al fondo para que, en adelante, puedan resolver en base a un debate exclusivamente sobre el mérito de la causa. La otra función de la audiencia preliminar es la de fijar definitivamente el objeto del proceso (sic). El texto continúa y es exactamente igual al código modelo.

Ahora transcribimos un texto igual que sale del Código Procesal Civil Modelo para Iberoamérica: “El saneamiento del proceso supone, en consecuencia, que estas cuestiones, excepciones dilatorias, falta de presupuestos como la capacidad y aún la legitimación e improponibilidad de la demanda, se plantean (si no se lo hizo antes) en la propia audiencia y sean resueltos por el tribunal mediante lo que constituye un verdadero despacho saneador (sentencia o auto interlocutorio) (...).

Asimismo, el tribunal incluirá en las cuestiones a resolver la regularización del procedimiento y la subsanación de los actos que puedan provocar nulidades sanables o la declaración de las subsanables con el fin de que esté en condiciones de entrar en el tema del objeto del proceso y las pruebas que analizamos a continuación en virtud de que resultas aquellas cuestiones, no hay duda que corresponderá ingresar al mérito de la causa (sic) –que analizamos a continuación– en virtud de que, resueltas aquellas cuestiones, no hay duda que corresponderá ingresar al mérito de la causa. La otra función de la audiencia preliminar es la de fijar definitivamente el objeto del proceso” (sic).

Esto no es todo, a Héctor Arce –que es un eximio constitucionalista– le hacen decir en la página 41 del Código Procesal Civil (nuevo) que “el tema de la conciliación es uno de los más trascedentes del mundo moderno, dentro de la problemática más general de la justicia de las formas de acceso a la misma y la búsqueda de fórmulas de alternativas. Lo que no significa, naturalmente, que esta forma de justicia sea una novedad, sino que, por el contrario, es muy antigua y propia de nuestro espíritu de justicia plural” (sic).

EL Código Modelo para Iberoamé- rica sostiene, página 66, que “el tema de justicia conciliatoria es uno de los más trascendentes del mundo moderno, dentro de la problemática más ge- neral de la justicia de las formas de acceso a la misma y a la búsqueda de formulas de alternativa. Lo que no significa, naturalmente, que esta forma de justicia sea una novedad, sino, por el contrario, es muy antigua...”

Los proyectistas autóctonos la agregaron “propia de nuestro espíritu de justicia plural”. Esto es todo. No, ¡Hay más! Ojalá los proyectistas del Nuevo Código Procesal Civil expliquen su posición mediante un libro, pues, por lo demás, nunca escribieron nada.

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