La Gaceta Jurídica

Inspección vehicular

El moderno sistema ayudará a la recuperación de vehículos y la detección y detención de delincuentes, lo que también significa un menor grado en la corrupción que lleva al comercio, chantaje y “rescate” de motorizados en casos de “combinaciones” y complicidades de diverso orden.

La Gaceta Jurídica / Editorial

00:00 / 16 de noviembre de 2012

Desde el 15 de octubre se realiza en todo el país la inspección vehicular anual, con el objetivo de verificar las condiciones en las que funcionan vehículos privados y de transporte público, de este modo se pretende prevenir los accidentes de tránsito, que cada año cobran decenas de vidas y centenares de heridos en las carreteras del país y en las calles y avenidas de las ciudades. Al mismo tiempo, la actividad tiene como objetivo desarrollar mecanismos para evitar los delitos ligados a los motorizados, por ejemplo, robos de éstos o su utilización en actividades irregulares. Esta labor se extenderá hasta el 15 de enero y se espera la revisión de cerca a un millón de unidades.  

No obstante, al cumplirse el primer mes de control, se han producido varios reclamos y, hay que señalarlo, varias subsanaciones de errores. Las primeras apreciaciones fueron acerca de la demora en la atención, más por el hecho de que los puestos de inspección no funcionaron desde la hora anunciada, lo que llevó a otra situación, cual es la de las denuncias por el reducido tiempo que se tomaban los encargados en cumplir el examen, lo que en un principio se redujo sólo al reconocimiento de algunas partes, sin comprobar los ítemes que corresponden a este trabajo.

En esos casos el reconocimiento de los vehículos se redujo a una prueba de las luces, una mirada al motor y a las herramientas auxiliares; mientras que, entre otros aspectos, los inspectores debieron controlar luces delanteras, traseras, de stop y guiñadores; espejos retrovisores, profundidad de los neumáticos, cinturones de seguridad, limpiaparabrisas y humo del escape; asimismo, los sistemas suspensión, amortiguación y de dirección; el freno de mano, fugas de líquido y los accesorios para emergencias como extintor, botiquín, triángulo de seguridad, llanta de auxilio, llave cruz, etc.

Si bien luego se conoció de un mejoramiento en estas verificaciones, cabe dudar de las condiciones de los primeros motorizados que pasaron el examen en circunstancias superficiales. Además de que esto lleva a la pregunta de, si esto sucedió en la sede de gobierno y en ciudades grandes, ¿qué se puede esperar de otras regiones del país?

La mayor preocupación es sin duda la que provocan los vehículos de transporte público, que son los más utilizados y con mayor kilometraje recorrido, pero los con menos atención por parte de sus propietarios, a diferencia de los carros particulares que tienen un mejor trato y, por consiguiente, sin generalizar, mayor cuidado en su mantenimiento.

Por otra parte, en este nuevo ciclo de inspección vehicular se cuenta como aspecto positivo y moderno la inclusión de un certificado con un “código QR” (Quick Response, que en español significa respuesta rápida). Este es un dispositivo de código de barras que posibilitará que la Policía obtenga, con instrumentos electrónicos especiales, la información rápida de los motorizados y de sus propietarios en casos de accidentes, atropellos, robos y otros. El moderno sistema ayudará a la recuperación de vehículos y la detección y detención de delincuentes, lo que también significa un menor grado en la corrupción que lleva al comercio, chantaje y “rescate” de motorizados en casos de “combinaciones” y complicidades de diverso orden. Bueno…, esto hasta que el delito encuentre nuevas formas para superar esta prueba.

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