La Gaceta Jurídica

Interpretación de las normas procesales

Clasificación y fallos

La interpretación hace entender la ley.

La interpretación hace entender la ley. Foto: cipabogados.com

La Gaceta Jurídica / Jorge Machicado

00:00 / 04 de mayo de 2012

La Teoría de la Interpretación de la Ley (Hermeneútica Jurídica) es la teoría de la determinación del contenido de la ley. El objeto de la interpretación es la “Iex scripta”, las palabras dictadas por el legislador. La finalidad de la interpretación es científica: hacer entender la ley, no crearla.

La interpretación es la indagación del verdadero sentido y alcance de la norma jurídica en relación con el caso que por ella ha de ser reglado. Se trata de saber cómo, aplicando una norma general a un hecho concreto, el órgano judicial obtiene la norma individual que le incumbe establecer.

Clases de Interpretación

El juez debe evitar la interpretación teleológica y la analogía; antes debe ir a los Principios constitucionales, luego a los principios del proceso y si aún existe duda acerca de cómo se va sentenciar, recién debe interpretar la ley y solamente llegando a la interpretación analógica. Pero –como se dijo–, evitando la analogía y la interpretación teleológica.

La interpretación se clasifica por los sujetos, se divide en legislativo, judicial, doctrinal. Por los medios se divide en gramatical, lógica, teleológica. Por el método científico se divide en interpretación exegética, histórica y analógica. Por los resultados se divide en interpretación extensiva y restrictiva.

La interpretación teleológica consiste en investigar el fin práctico de las normas particulares, independientemente de la intención del legislador cuando éste ha no regulado expresamente la relación procesal de las partes (el caso concreto), deduciendo este fin de las mismas normas, de la observación objetiva y positiva de los hechos, de la ponderación concreta de las exigencias reales y de las utilidades prácticas.

Se combate a la interpretación teleológica porque su uso ofrece el peligro de la arbitrariedad. Se las utiliza en los países con gobiernos autoritarios y debe ser evitado por los jueces. La analogía es la aplicación a un caso no previsto en la ley, de una norma extraída de la misma ley (cpc, 1.II: analogía legis) o del ordenamiento jurídico (cpc, 193, analogía iuris).

En la analogía el juez crea Derecho porque constituye derechos subjetivos dignos de tutela. El juez se convierte en legislador, crea Derecho, por eso se ha dicho, con razón, que la analogía no es una interpretación sino una integración de la ley que consiste en la creación y constitución de derechos subjetivos dignos de tutela o tipos penales no existentes en la ley, recurriendo los principios generales del derecho, la doctrina y a otras normas.

La analogía es permitida en derecho procesal, pero no en derecho penal, porque destruye el Principio de Legalidad. Antes de utilizar la analogía se debe interpretar. La interpretación analógica consiste en extender una norma jurídica que regula un determinado hecho a otro semejante no previsto en ella. No es interpretación extensiva.

En la interpretación extensiva el caso se encuentra en la ley, pero en forma obscura, en la interpretación analógica el caso concreto no está previsto ni descrito, sólo hay ejemplos. El Art. 291 del cp se debe interpretar analógicamente: “El que redujere a una persona a la esclavitud o estado análogo... [será sancionado]...”. La esclavitud está “ad exemplum”, puede ser la servidumbre, que también será sancionada

En suma, se distinguirá a la analogía, que es integración, de la interpretación analógica y de la interpretación extensiva, que son, obvio, interpretaciones.

En la analogía el caso (derecho, pretensión o tipo) no está previsto ni en la letra ni en el espíritu de la ley, en la interpretación analógica tampoco está previsto aunque si hay ejemplificación análoga enumerada y, por último, a diferencia de los anteriores, en la interpretación extensiva el caso si esta previsto, pero en forma oscura.

Interpretar la norma procesal

Si la ley es insuficiente o hay ausencia de ley, el juez debe interpretar al fallar. No ir directamente a utilizar la analogía. Si aún existen dudas, debe fundar su sentencia en los Principios Constitucionales y en los Principios del Derecho Procesal. Si la ley es oscura, el juez debe interpretar extensivamente, y si aún existen dudas, debe fundar su sentencia en los Principios Constitucionales y en los Principios del Derecho Procesal.

El juez no debe basarse para fallar en los Principios Generales del Derecho ni en la Interpretación Teleológica.

Los Principios Generales del Derecho (o del Derecho Natural) son el conjunto de normas reguladoras de la conducta humana, justas, eternas e inmutables, que para unos emanan de la voluntad divina y para otros surgen de la naturaleza de las cosas. Por ejemplo, “Dar a cada cual lo suyo”. “A todo litigante, se lo considera rico mientras no pruebe lo contrario”.

El artículo 91 permite una Interpretación Teleológica ya que el juez deberá ver primero que se cumpla la substantiva (Código Civil, Código de Comercio, etc.) y luego la ley constitucional, en caso de duda deberá consultar los Principios Generales del Derecho (“A cada cual lo suyo”, etc.).

El juez, en su búsqueda de la practicidad, puede sentenciar bajo criterios totalmente ajenos a lo que el ordenamiento jurídico dice. El Art. 91 es resabio de una dictadura que acomodó los Proyectos de los códigos a su conveniencia. Los regímenes totalitarios siempre insertan esta clase de artículos en sus leyes.

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