La Gaceta Jurídica

Justicia, justicia: ¿dónde estás?

Estado de la cuestión

Todavía son inciertos los procesos y acusaciones surgidos en varios años.

Todavía son inciertos los procesos y acusaciones surgidos en varios años. Foto: Archivo La Razón

La Gaceta Jurídica / José A. Rivera Santivañez

03:05 / 22 de junio de 2012

La justicia, en términos generales, ha sido concebida como “dar a cada uno lo suyo”; consiste en determinar el justo medio, de manera que, en una relación jurídica entre dos partes, ninguna saque ventaja indebida frente a la otra. Para que ello se haga realidad la justicia tiene que ser impartida por jueces y magistrados que gocen plenamente de independencia e imparcialidad.

En el acto de posesión de los magistrados elegidos por voto popular los discursos hicieron énfasis en que con ese acto se inauguraba una nueva justicia; las autoridades posesionadas prometieron transformar la justicia, impartiéndola con independencia, sin discrimi- naciones y proscribiendo la retardación. Sin embargo, hasta la fecha no encontramos esa nueva justicia; al contrario, sigue imperando la vieja forma de impartir justicia, cambiando solamente de actores y de las formas de proceder, así demuestran los acontecimientos que nombramos a continuación.

En mayo de 2008 un grupo de universitarios de Sucre redujo a 18 de campesinos que se habían trasladado a aquella ciudad para expresar su apoyo al Presidente del Estado; los trasladaron a la Plaza 25 de Mayo donde les obligaron a pedir perdón de rodillas y semidesnudos ante la multitud. Por esa acción, que por supuesto es repudiable, los miembros del Comité Interinstitucional de ese entonces, no los autores directos, hoy están enfrentando una acción penal.

En noviembre de 2007 la Directiva de la Asamblea Constituyente decidió reinstalar sus sesiones en el Liceo Militar de la ciudad capital del Estado, la población de esta urbe salió a las calles exigiendo que se incluya en el orden del día el tema de la “capitalidad plena de Sucre”; la policía reprimió duramente a la población en la zona La Calancha y, como consecuencia, hubo tres personas muertas. Hasta hoy no se ha identificado a los autores materiales ni intelectuales de esos hechos, pues, los responsables no están siendo juzgados.

En septiembre de 2011 las mujeres indígenas del Tipnis, quienes realizaban la marcha hacia la ciudad de La Paz exigiendo del Estado el respeto a sus derechos colectivos consagrados por la Constitución y los tratados internacionales, ante la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores en la zona en que se encontraban, obligaron a esa autoridad a marchar con ellas para romper el cerco policial; el Ministro aclaró públicamente que no fue secuestrado. Al presente, las líderes indígenas enfrentan una acción penal por el delito de tentativa de homicidio, existiendo ya imputación formal.

En septiembre de 2011, cuando los marchistas del Tipnis se encontraban en el lugar denominado San José Miguel de Chaparina, uniformados policiales procedieron a desarticular la marcha reprimiendo duramente a los indígenas, con total violación de sus derechos a la dignidad humana, a la salud y a la vida misma. Los responsables de esa brutal represión no han sido identificados hasta la fecha y el proceso penal no avanza.

En enero de 2007 los campesinos productores de hoja de coca que se trasladaron a la ciudad de Cochabamba para exigir la renuncia del prefecto del departamento, Manfred Reyes Villa, y se enfrentaron con jóvenes y ciudadanos que salieron en marcha pidiendo que se desocupe la ciudad; como consecuencia de los lamentables enfrentamientos perdieron la vida el campesino Juan Tica Colque y el joven Christian Urresti.

El Ministerio Público ha sometido a proceso penal al supuesto autor de la muerte del campesino, contra quien se ha emitido sentencia condenatoria imponiéndole una pena de 15 años de reclusión en la cárcel pública; sin embargo, a pesar de haber transcurrido más de cinco años, no se ha identificado a los autores de la horrenda muerte de Christian Urresti; quien fue asesinado de una manera salvaje y horrenda.

En enero de 2007 los campesinos productores de hoja de coca se trasladaron a la ciudad de Cochabamba, protagonizaron protestas públicas exigien- do la renuncia del Prefecto de departamento, en ese cometido produjeron destrozos en la Prefectura, pues quemaron sus puertas y destrozaron algunos enseres; la Policía no intervino por orden de la Ministra. A pesar de la magnitud de los destrozos, ninguno de los autores fue sometido a proceso judicial alguno.

Hace pocas semanas un grupo de universitarios incurrió en excesos al realizar su protesta exigiendo la atención del Gobierno a sus pedidos, sus excesos consistieron en lanzar globos con tintas a la fachada de la Gobernación; hoy dos universitarios están sometidos a proceso y se encuentran con detención preventiva en la cárcel pública.

Se podría hacer una lista muy larga de la forma contradictoria en la que actúan los órganos encargados de reprimir el crimen y de impartir justicia. Esa enumeración nos lleva a una lamentable constatación: la justicia en Bolivia sigue siendo similar a un embudo, ancho para unos y angosto para otros; y, al parecer, el único cambio logrado hasta hoy es que, antes era ancho para los que tienen dinero y angosto para los pobres, ahora es ancho para quienes detentan el poder político o son afines al actual proceso y es angosto para quienes no forman parte de ese esquema o asumen una posición crítica frente al actual proceso.

*    Es catedrático de Derecho Constitucional. [email protected]

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