La Gaceta Jurídica

Manejo responsable de fuentes de información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 17 de agosto de 2012

La materia prima con que trabaja el periodista es la fuente. Ella está constituida por hechos naturales, sociales y humanos. Los hechos de la naturaleza son fuente constante de información; v. gr, una lluvia torrencial.

Socialmente hablando, la fuente está constituida por grupos de presión, partidos políticos, movimientos sociales y otros colectivos; por supuesto que las bibliotecas, hasta el internet, constituyen fuentes sociales muy importantes. En todo caso, el ser humano, individualmente considerado, deviene en fuente de noticias.

Los medios de comunicación social, congruentes con proposiciones teóricas y empíricas para un mejor desempeño, han sistematizado las fuentes y le asignan un nombre: fuente política, social, ciudad, seguridad, económica, cultural, para que se realice la cobertura de los hechos que producen noticia.

Otra manera de ver la fuente está en la obra de Luis Carreras Serra, en su libro Régimen jurídico de la información, publicado por la Editorial ARIEL. El análisis es de carácter legal y no ético o moral. El autor reconoce que uno de los elementos medulares es la libertad de expresión; aunque eso no quiere decir que todo es “informable”. Todo lo que ocurre en el ambiente social es susceptible de informarse; no puede y no debe haber límites a la tarea periodística. Así parecen razonar todos los periodistas.

Carreras, se encarga de aclarar que existen tres tipos de fuentes: privadas; de personas de relevancia pública y personas en el ejercicio del trabajo en el aparato estatal.

Los sujetos de Derecho Privado no deberían constituir fuente de información. Al ciudadano, individualmente considerado le asiste, en términos absolutos el Derecho a la Privacidad e intimidad (conceptualmente no significan lo mismo).

Estas personas no deben ser molestadas y los periodistas no deben buscar información en éstos ámbitos. Ante una colisión del Derecho a la información y el Derecho a la Privacidad, prevalece éste último. Algún periodista decía que si el ciudadano se aproxima al ámbito público, sí se debe informar. No es así.

¿Qué interés general puede tener que, por ejemplo, una persona realice su trámite sobre Línea y Nivel en el municipio o que en los tribunales gestione una declaratoria de herederos? Esto es parte de su privacidad protegida por el artículo 18 del Código Civil (CC); sin embargo, estos hechos pueden ser motivo de información SIEMPRE QUE LA FUENTE CONSIENTA VOLUNTARIAMENTE QUE SE PUBLIQUE LA NOTICIA.

Si el ciudadano no quiere que se publique el periodista no debe violar la voluntad del particular. Lo que pasa es que los periodistas quieren cumplir la tarea de justicieros. No sé si los deudos consienten la transmisión en directo de velorios, pero es lamentable que se informe de un hecho muy íntimo.

De acuerdo a Carreras, dentro del Derecho de la Información, tenemos también como fuentes de información a personas de relevancia pública. ¿Quiénes son? Estos sujetos, no son autoridades pero generan bastante información.

Estos, a manera de ejemplo, son futbolistas profesionales, actrices, presentadores de televisión, dirigentes sindicales o presidentes de juntas vecinales. Estos sujetos del Derecho a la Información tienen una doble faz: son sujetos de Derecho Privado y personas de Derecho Público, llevan doble vida.

Su esfera privada no es informable y el periodista no debe inmiscuirse en su vida. Su familia, hijos, amigos y actividades, como jugar o beber en su domicilio o barrio, no puede ni debe informarse. La regla puede ser rota, pero por la fuente. Esto es que voluntariamente ella permita que el periodista informe sobre sus actividades privadas. Entonces, ¿qué debemos informar? Debemos informar sobre lo mal o bien que jugaron futbolistas  y actuaron actores.

Juzguemos e informemos sobre lo bueno que es un conductor de televisión. Si el conductor de Televisión, en sábado, su día de descanso, fue preste o padrino de bautizo y tomo unas copitas, el periodista no debe informar sobre estas actividades, excepto que el presentador de televisión autorice que se inmiscuyan en su vida privada.

Últimamente, la televisión, pero también la prensa plana, está invadiendo nuestra privacidad; v. gr, hay programas, bajo el rótulo de “farándula”, donde se viola la Ley, especialmente el artículo 18 del cc, concordante con el artículo 21 numeral 2) de la constitución Política del Estado (cpe). El particular afectado puede ACUDIR A LOS TRIBUNALES ORDINARIOS DE JUSTICIA, en aplicación del artículo 28 de la Ley de Imprenta: “…los delitos de injuria y calumnia CONTRA PARTICULARES serán llevados potestativamente ante el JURADO O LOS TRIBUNALES ORDINARIOS” (sic.). Finalmente, ante un tribunal ordinario en materia civil, en cumplimiento del artículo 984 del CC para la reparación civil del daño.

Otra fuente de información está constituida por hombres y mujeres del aparato estatal, esto es Presidente, Vicepresidente de la República, ministros, viceministros; senadores, gobernadores, rectores, directores de carrera, autoridades de empresas estatales, etc. En general, todos los servidores públicos constituyen fuentes de información de acuerdo a los intereses de la comunidad.

Algunos piensan que estas autoridades, desde el momento que son hombres y mujeres del aparato estatal no tienen vida privada. Otros, creemos que la autoridad estatal –jueces y fiscales– son fuente de información. Esto no es absoluto, por ejemplo, los jueces en materia familiar, civil, laboral y del menor no deben ser fuente de información, porque discuten derechos eminentemente privados.

En materia penal tampoco se debe dar cobertura a delitos de acción privada, por ejemplo una acción de despojo o giro de cheque en descubierto. Lo que sí se debe informar son los delitos de orden público, tramitados en los tribunales de Sentencia. Por tanto, el resto de los servidores públicos tiene derecho a la privacidad e intimidad y sólo se publicaran noticias sobre su tarea como servidor público; su vida privada no debe ser informada, salvo que autorice la fuente.

El periodista debe saber que no puede ni debe “inventar e imaginar” fuentes. Su omisión comporta ejercicio irresponsable del oficio. Será prudente que el periodista CITE –no digo REVELE (que tiene otro significado)– la fuente dentro de la nota informativa, cumpliendo el artículo 19 de la Ley 494 de 29 de diciembre de 1979, que literalmente manda: “el periodista está obligado de RESPALDAR LA INFORMACIÓN QUE DIVULGA CON TESTIMONIOS FEHACIENTES QUE AVALEN SU VERACIDAD”. El REVELAR la fuente quiere decir que si el periodista ha decidido guardar en secreto la identidad de su fuente, está respaldado por el artículo 8 de la Ley de Imprenta.

Esto se llama SECRETO PROFESIONAL. El dispositivo dice: “El secreto en materia de imprenta es inviolable”. Para que el periodista no tenga problemas legales, será mejor que en toda nota informativa, como dice la Ley 494, cite a la fuente.

Finalmente, el periodista no debe ser manipulado por la fuente. No debe olvidar nunca que la fuente tiene intereses a veces malévolos. V. gr, en un proceso judicial, el perdidoso puede pretender revertir un juicio y para ese fin podría instrumentalizar al periodista.

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