La Gaceta Jurídica

Manejo responsable de las redes sociales y su regulación

…en muchas ocasiones, los medios de comunicación citan como fuente la cuenta personal de una persona (en general de una autoridad o entidad pública y también de alguna fuente ciudadana, conocida y fiable) para difundir la información a través de sus mecanismos.

El mundo de las redes sociales

El mundo de las redes sociales FOTO: noticias.iberestudios.com

La Razón (Edición Impresa) / Alan E. Vargas Lima*

00:00 / 02 de marzo de 2016

La abierta disputa política acerca de las opciones que se tenía para votar en el referéndum del pasado 21 de febrero en Bolivia se ha reflejado nítidamente en las redes sociales (principalmente Facebook y Twitter), desde donde se ha generado una “guerra sucia” alentada, desesperadamente, por ambos bandos, oficialistas y opositores, en la que cada uno hacia sus mejores esfuerzos únicamente por mostrar la peor faceta del contrincante.

Esto es simplemente la consecuencia de que desde esferas gubernamentales se haya decidido politizar este mecanismo democrático, reduciéndolo a su mínima expresión, cuando se dijo que el referéndum solo se trataba de si “querían” o no al Presidente de turno, pretendiendo con ello determinar la votación desde la afectividad o las emociones, antes que desde la racionalidad y la conciencia democrática de cada persona.

Ante esta situación, un determinado sector social ha propuesto ahora al Gobierno la regulación de estos nuevos mecanismos de información, que inicialmente surgieron como amplios espacios de intercambio de ideas. Aunque existe legislación comparada de algunos otros países (como señala el editorial del pasado domingo en La Razón), el fenómeno de estos nuevos medios de “comunicación instantánea” y su efecto en la sociedad boliviana motiva una aproximación libre de posiciones políticas.

Hay que tener presente que las redes sociales son un fenómeno relativamente nuevo en el país y, en consecuencia, se presenta como un espacio con amplias zonas obscuras acerca de su utilización y manejo adecuados para las nuevas generaciones.

Es posible que las redes sociales, a diferencia de los medios de comunicación, no ofrezcan un servicio público, pero a cambio ofrecen un cúmulo de información al instante que se renueva y actualiza las 24 horas del día, lo que excede las capacidades de un mero servicio público.

En el manejo de una cuenta en una red social, cada internauta puede escoger libremente la red social en la que quiere participar, decidiendo a quién agrega y a quién excluye de su cuenta personal (para seleccionar las noticias que quiere que aparezcan en su muro de novedades –timeline–); asimismo, cada internauta puede difundir o replicar, en cualquier momento y de la manera que mejor le parezca, cualquier mensaje o información que le llegue (sea que le guste o no).

Entonces, a menos que alguien pueda ejercer una coerción suficiente para convencer a otro de su mensaje, la información a favor o en contra de un Gobierno, sea falsa o verdadera, tiene más influencia en los convencidos de uno u otro lado que en quienes aún no tienen una opinión clara.

Por otro lado, también es cierto que quienes se involucran en las redes sociales lo hacen principalmente para dar su propia opinión y difundir las opiniones de quienes piensan en el mismo sentido. En esos casos, poco importa qué tan tóxica pueda ser la respuesta de los adversarios políticos, porque el resultado común es que, mientras más virulenta sea la discusión, más posibilidades hay de que derive en un “diálogo de sordos” (con expresiones despectivas de por medio).

Entonces, no parece muy factible que pueda regularse a las redes sociales como se regula la conducta humana (mediante normas), porque siempre es probable que se difunda información calumniosa proveniente de identidades falsas, desde cualquier parte del mundo.

Por ello, el manejo de la verdad de los hechos y los medios de comprobarlo a través de una red social es responsabilidad individual de cada persona que escribe, comparte o difunde determinada información o que, simplemente, expresa una opinión.

Ciertamente, solo cuando una identidad falsa es denunciada (no ante el Estado) ante la empresa que provee el servicio puede ser bloqueada en el transcurso de algunos minutos; sin embargo, puede tomar solo cinco minutos configurar una nueva cuenta personal con identidad falsa. Por ello, el manejo de una cuenta personal en una red social conlleva la responsabilidad de brindar información clara, verdadera y comprobable.

En contrapartida, hay que tener presente que, cuando mediante una cuenta se difunde constantemente informaciones falsas que son desmentidas en la realidad, entonces se trata de una fuente nada confiable, simplemente especulativa o carente de información real y verificable, lo que constituye un indicador más para seleccionar las fuentes que no se debe seguir o utilizar a fin de no desinformarse.

En esta nueva era digital, los medios de comunicación social (escrito, radial o televisivo) ya no tienen el monopolio de la información; ahora es el ciudadano(a) quien muchas veces tiene la información al instante y que la comparte mediante su cuenta personal en una red social, generalmente apoyado en una fotografía o alguna grabación (de audio o video) que refuerza la veracidad de su propia información.

Actualmente, en muchas ocasiones, los medios de comunicación citan como fuente la cuenta personal de una persona (en general de una autoridad o entidad pública y también de alguna fuente ciudadana, conocida y fiable) para difundir la información a través de sus mecanismos.

Ello obliga a que el manejo de información que realizan los cibernautas en las redes sociales deba ser responsable por parte de todos(as), tanto de los que emiten la información (que sea verificable) y de los que la reciben para retransmitirla en otros espacios (sin tergiversaciones o malinterpretaciones).

Otro aspecto es el manejo de las redes sociales con fines políticos o electorales, que muchas veces no mide consecuencias y que deriva en la difamación y la calumnia, afectando seriamente derechos fundamentales como la privacidad, la imagen, el honor y la dignidad de las personas.

Ese manejo político, irracional y poco sensato es el que hace daño a toda la comunidad cibernética que constantemente interactúa en las redes sociales, lo peor es que muchas personas (consciente o inconscientemente) se unen al juego de la “guerra sucia” sin escrúpulos.

Entonces, también es una responsabilidad y una decisión individual ser parte de una verdadera sociedad de la información en la era digital, respetando los derechos de los demás y la veracidad de las fuentes; o, en su lugar, ser parte de una “guerra sucia” que genera información errónea con discusiones tóxicas, nada constructivas, que solamente dan lugar al “chisme” y a la especulación irracional.

Esa es la lección que nos deja por ahora el uso de las redes sociales en época de referéndum en Bolivia.

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