La Gaceta Jurídica

Memoria contra la impunidad

…para la mayoría de los Estados latinoamericanos esta demostración de remembranzas y evocaciones es una especie de detonante para que, con métodos ligados a las normas específicas de cada territorio se incida en el esclarecimiento de hechos similares.

Editorial

00:00 / 07 de octubre de 2015

Como en gran parte de los países latinoamericanos, en México quedan pendientes hechos de impunidad ocurridos en tiempos de violencia política, como el del 2 de octubre de 1968, cuando un mitin de estudiantes que reclamaban apertura democrática fue atacado por un contingente militar en la plaza de las Tres Culturas, ubicada en el centro de la capital de ese país. Según reportes oficiales, la matanza dejó el saldo de unas 40 víctimas, pero en el cálculo de organizaciones civiles la cifra es mayor, lo cual nunca fue aclarado convenientemente sin que tampoco se sancione a los responsables de ese evento, sean estos quienes hayan ordenado desde el Poder Ejecutivo y desde las comandancias castrenses o quienes hayan ejecutado esa determinación.

Este 2015, los actos de rememoración de ese luctuoso hecho en la ciudad de México alcanzaron un grado diferente debido a la cercanía de otro hecho de similares connotaciones como fue la recordación del primer año de la desaparición de 43 alumnos de la escuela de maestros de Ayotzinapa, sucedida el 26 de septiembre de 2014 en el municipio de Iguala, en el sureño estado de Guerrero. De este modo, el 2 de octubre último, centenares de estudiantes marcharon en el Distrito Federal mexicano y en el estado de Oaxaca; en ambos casos se registró la detención de decenas de personas por hechos de violencia que se presentaron durante los actos.

Esas marchas en México, que representan una celebración de la memoria y motivan a que las nuevas generaciones conozcan la historia con desenlaces pendientes, son también el testimonio de que existen crímenes –aunque estos sean perpetrados por los aparatos de Estado– que no prescriben y que, tarde o temprano, dejarán visibles a sus ejecutores, pese a que éstos deban ser juzgados de manera “póstuma” (si vale el término).

En estas demostraciones en esas ciudades del país centroamericano se unió de manera atinada los dos eventos históricos que son demostrativos de la represión a los reclamos por los derechos ciudadanos; de este modo, la fecha fue llamada “Jornada de Tlatelolco a Ayotzinapa. 47 años de lucha contra la impunidad”, además que fue desarrollada mientras ocurría la visita a México de la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (cidh), instancia que mucho tiene que ver en coadyuvar a que estos sucesos contrarios al respeto a la vida y a los derechos políticos sean esclarecidos y se identifique a los responsables.

Por otra parte, para la mayoría de los Estados latinoamericanos esta demostración de remembranzas y evocaciones es una especie de detonante para que, con métodos ligados a las normas específicas de cada territorio se incida en el esclarecimiento de hechos similares. De este modo, por ejemplo en Bolivia, las instituciones pertinentes deben merecer el apoyo estatal en su insistencia para esclarecer las desapariciones y muertes durante las dictaduras, en especial las de Hugo Banzer y de Luis García Meza, además de otros eventos funestos ocurridos en años de gobiernos democráticos, como lo sucedido en “febrero negro” y en “la guerra del gas” de 2003.

Al parecer, Argentina es la nación que más ha trabajado en el juicio a la dictadura y los delitos consecuentes, lo cual debe continuar y ser imitado por otros estados para que se haga justicia en cuanto a los derechos conculcados en la región.

Ediciones anteriores

Lun Mar Mie Jue Vie Sab Dom
1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31

Suplementos

Colinas de Santa Rita, Alto Auquisamaña (Zona Sur) - La Paz, Bolivia