La Gaceta Jurídica

Modernización de la comunidad y suicidio femenino

Estudio en Pocona

Los cambios en la forma de vida en la comunidad pueden acrecentar la desigualdad.

Los cambios en la forma de vida en la comunidad pueden acrecentar la desigualdad. Foto: panoramio.com

Periódico Digital PIEB

00:00 / 09 de septiembre de 2014

En la comunidad de Pocona se registraron extraordinarios suicidios de mujeres en los años 80, en coincidencia con el ingreso de proyectos de modernización de la agricultura, la necesidad de contratar mano de obra y, paradójicamente, la salida de muchos hombres a trabajar a las ciudades.

Las mujeres quedaron solas a enfrentar el jawanacu o miramiento de sus vecinos que les cuestionaban su fidelidad marital. Para escapar de ese peso, muchas decidieron quitarse la vida.

La población cochabambina de Pocona contaba con 2.500 habitantes en el momento de los suicidios; en un solo año se registraron 56 muertes de personas que habían ingerido el pesticida Paraquat, por lo que los hechos fueron calificados como accidentes en el uso de este agroquímico.

El número de suicidios de mujeres campesinas en esa población, más de 50 en 1986, otros 67 en 1987 y otros posteriores, determinó que la comunidad campesina estableciera un cementerio distinto al del pueblo para estas mujeres.

La investigación está plasmada en el libro Papa ismusqa y la otra vida: Estudio etnográfico sobre suicidio femenino en el área rural de Cochabamba (editado por Plural) donde las investigadoras Jimena Silva Segovia, Yara Morales Rivera y Claudio Araya Silva hacen una vinculación del valor de la mujer a la fertilidad y productividad de la tierra con el cambio tecnológico, el microcrédito y el rompimiento de los niveles jerárquicos en la estructura comunitaria con la migración a las ciudades como la causa de estos suicidios.

Al respecto, la investigadora y documentalista Yara Morales compartió sus indagaciones y resultados.

¿Cómo nace la iniciativa de hacer esta investigación sobre el suicidio de mujeres en Pocona?

Esta investigación nace de un encuentro de amigos que recuerdan la época de los 90 en que vivieron en el Valle Alto cochabambino. A partir de ahí coincidimos en encontrar este fenómeno del suicidio de mujeres como atípico y llamativo. Llegamos al tema por un artículo que escribió Ramón Rocha en Facetas, en Los Tiempos, hablaba sobre una ola de suicidios en el municipio de Pocona; es ahí donde nace la pregunta por qué las mujeres eran las más afectadas y efectivamente habían sido afectadas en esa dimensión.

Lo que pasa es que el suicidio es un reflejo de la sociedad en cierta medida, en este caso el suicidio era rural y femenino, frente a los índices generales que suelen ser más masculinos y urbanos. Por qué esa diferencia, por qué este lugar, por qué las mujeres las más afectadas, por qué coincidió con un momento de esta comunidad en que estaba repleta de ong (…).

¿Cuál era ese paquete tecnológico introducido en la comunidad y como estaba presionando a estas mujeres?

El paquete ingresó con cinco elementos: las semillas mejoradas por variedades de papa que no eran locales, eran variedades orientadas al mercado urbano…; los créditos bancarios que se otorgaban a través del exbanco agrícola y el proyecto estaba financiado por el bid, estos (productos) agrícolas fueron recibidos por las familias con mayor acceso a las ciudades o a las autoridades, estaban mejor posicionadas dentro de la escala social de la comunidad.

Otro factor fue la modernización de los sistemas de riego que se colocaron donde había mayores oportunidades de producción del suelo, no así donde vivían las familias más pobres; otro componente fue la sustitución de las organizaciones locales por otras creadas por los interventores, por ejemplo “comités de…” que no tenían que ver con la lógica sindical agraria.

El último componente fue el uso de agroquímicos para una producción muy orientada a alimentar a las ciudades, ajena a la seguridad alimentaria o soberanía alimentaria de esas familias. Esos fueron los grandes elementos del paquete tecnológico, de hecho, uno de ellos, los agroquímicos, fueron usados como herramienta de muerte; las mujeres se suicidaban tomando uno de los pesticidas.

¿Las mujeres que se suicidaron eran todas campesinas?

Las mujeres eran jóvenes, casadas casi todas, más de origen campesino, quechua hablantes. El paquete tecnológico no se entregó a todos los campesinos, eso generó un quiebre dentro de la comunidad, de tal forma que los aspectos de reciprocidad se afectan cuando entran los créditos, la mano de obra empieza a tener un valor económico en dinero.

Se acrecientan las diferencias dentro de la comunidad y el hombre campesino se convierte en un peón asalariado; ellos terminan subordinándose a quienes fueron los receptores de este paquete tecnológico, sus propios vecinos. Entonces, al verse totalmente menoscabados en su honor, porque en el campo cuánto produces y cuán bien te va con la tierra tiene un sentido de honor, tuvieron que salir de la comunidad a buscar ese dinero que les permita conseguir aquello que no habían recibido.

La mujer se quedaba a cargo de toda la parcela y de toda esa carga social de ser responsables de la fertilidad de la tierra; tenía que hacer producir una tierra que ya había sido calinizada con los agroquímicos. En el caso de la mujer este honor o miramiento recae en torno a la fertilidad de la tierra y a su fidelidad hacia el esposo; las mujeres tuvieron que hacerse cargo de los peones asalariados y comenzaron a estar rodeadas de hombres, se puso en cuestión su fidelidad.

Para una mujer en el campo el honor pasa por su fidelidad, el momento en que se pone en cuestión eso lo ha perdido todo y no hay forma de dar pasos atrás, siempre va a haber en el pueblo alguien que lo recuerde. Como no hay otra forma de resolverlo, encontraron de alguna manera en el suicidio una reivindicación de su honor, porque dicen (en la comunidad) “si se ha matado debe ser que no lo ha hecho (la infidelidad), sino que estaba sufriendo, no supo soportar que la miren”.

¿Es como obtener justicia dentro de todo ese juicio cayendo sobre ella?

Es obtener una justicia que no vas a encontrar de otra forma. La construcción identitaria del campesino se fue transformando en ese momento; ellos estuvieron sujetos a un proceso de blanqueamiento, de acercarse a lo moderno, a la ciudad, dejar el idioma. Ese proceso de blanqueamiento también significó ir dejando de lado esa relación con la tierra tan fuerte que establece el campesino.

El miramiento o jawanacu no necesariamente es negativo, es un sistema de control social, en este caso resultó negativo porque hizo incidencia solamente en las mujeres;

en mujeres que de pronto tenían menos posibilidades en términos de clase, etnia y económicos para resguardarse dentro de ese círculo de control. Eso no sucedió con los hombres, ellos tuvieron otros mecanismos para reivindicarse; ellos regresaban con dinero para las fiestas, aquello que a ellos les ajusticiaba con honor; en el caso de las mujeres el honor pasaba por lo privado que es mucho más complejo.

¿Las 56 mujeres habían recibido el paquete tecnológico, o no?

Más bien la mayoría no, no recibió este paquete, es por eso que sus esposos salieron a las ciudades en busca de dinero para comprar esos insumos; se fueron a las ciudades porque terminaron siendo en un momento peones de sus compañeros de al lado, esto es un efecto que marca a la familia campesina, tiene que ver con clase, etnia, idioma.

¿Han analizado la visión patriarcal hacia las mujeres en la comunidad?

Todo el tema del honor de la mujer está vinculado con lo patriarcal, está analizado en el libro. Si bien esto nace de la modernización agrícola, fuimos descu- briendo otros sentidos mayores al tema productivo, como la ritualidad mortuoria, la concepción patriarcal, el honor en el socio relacionamiento, etcétera.

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