La Gaceta Jurídica

Movimientos u oleadas de constitucionalización

Esta oleada responde al concepto primero de Constitución, que consiste, fundamentalmente, en organizar el poder del Estado de una forma racional y en hacerlo según y desde los principios de la filosofía liberal. En su desarrollo, la organización del poder del Estado derivada de estas revoluciones aportó instituciones y mecanismos políticos de extraordinaria importancia.

Las constituciones europeas de la primera mitad del siglo XX tuvieron gran importancia en la materia.

Las constituciones europeas de la primera mitad del siglo XX tuvieron gran importancia en la materia. Foto: xn--espaaporlarepublica-y3b.es

derechoconstitucional.es

00:00 / 25 de noviembre de 2015

Revolución americana y constitucionalismo

Esta oleada responde al concepto primero de Constitución, que consiste, fundamentalmente, en organizar el poder del Estado de una forma racional y en hacerlo según y desde los principios de la filosofía liberal.

En su desarrollo, la organización del poder del Estado derivada de estas revoluciones aportó instituciones y mecanismos políticos de extraordinaria impor- tancia. Estos mecanismos son la teoría del poder constituyente, el concepto de soberanía nacional, el concepto de la separación de poder, la formulación de las declaraciones de derechos, la creación del Estado federal, etc. Sin embargo, la corriente de esta primera y capital oleada constitucionalizadora discurrió de forma diversa a uno y otro lado del Atlántico.

América: Estados Unidos  y su Constitución de 1787

En América, Estados Unidos y su Constitución de 1787 se mantuvieron fieles a la idea constitucional en su sentido prístino, podemos decir que la independencia y la idea constitucional se amalgamaron formando un cuerpo sólido, es decir, el Estado nació allí como Estado liberal.

Europa: surge el Estado Moderno

En cambio Europa, donde ha surgido el Estado moderno, tiene detrás una historia muy importante en que el Estado moderno ha sido Estado absoluto y la fuente de legitimación del poder no fue considerada durante siglos de origen popular. Por eso hay unos primeros momentos del siglo XIX en que, a través de los ejércitos napoleónicos, se extendieron por Europa los principios básicos de la Revolución Francesa y la filosofía liberal que la inspiró produciéndose la promulgación de las primeras constituciones liberales y la proclamación de la soberanía nacional pero, posteriormente, cuando Napoleón fue derrotado, se produjo un movimiento de contrarreforma con el intento de restaurar el Antiguo Régimen como si nada hubiese pasado.

La monarquía limitada, fórmula más suave que la monarquía absoluta

Aunque los monarcas más inteligentes alumbraron una fórmula más suave que la monarquía absoluta, denominada monarquía limitada, en la que el monarca autolimitaba su poder absoluto mediante la promulgación de una carta otorgada (en Francia, Constitución de 1814, en España, Estatuto Real de 1834), no se evitó que Europa, por una situación de ebullición social y política en la que los partidarios del antiguo régimen serán como la tapa de una olla hirviendo, inevitablemente –pues la marcha del tiempo es imparable– hubo que saltar a la segunda oleada constitucional.

Movimiento derivado de las grandes revoluciones europeas de la primera mitad del siglo XIX

Revolución francesa y constitucionalismo

Son una serie de revoluciones conocidas en Francia como las Comunas (1830, 1848), pero que tuvieron consecuencias en cascada en otros países europeos. Con ellas desapareció definitivamente el antiguo régimen y su formulación política del Estado absoluto. Pero esta desaparición dio lugar a fórmulas intermedias, cuyo ejemplo más conocido es la Constitución belga de 1831 que influyó sobre muchas constituciones europeas.

El “invento” derivado de esta segunda oleada fue la implantación de un sistema mixto donde se intentó hacer coexistir el principio monárquico (soberanía del Rey) con la soberanía nacional. El ejercicio del poder del Estado correspondió a los monarcas (que tenían la legitimidad histórica) pero estuvo condicionado y com- partido por la existencia de parlamentos que representaron a la nación y, por tanto, a la soberanía nacional. 

Fue la implantación de un régimen que se conoció como régimen doctrinario o monarquía constitucional pura. En España esta fórmula fue sintetizada con la frase, devenida célebre en nuestro constitucionalismo, de “El Rey con las Cortes”. Este status quo duró en toda Europa hasta que se produjo la primera guerra mundial.

Movimiento consecuencia de la Primera Guerra Mundial

La segunda mitad del siglo XIX acogió cambios vertiginosos como resultado de la revolución industrial y las importantes transformaciones sociales.

La bifurcación del constitucionalismo

Al final de la Primera Guerra Mundial se puso bien de manifiesto que la organización del poder del Estado no podía ya ser ajena a esas transformaciones sociales que, además, como consecuencia de la guerra, estaban acompañadas de importantísimas transformaciones políticas como la desmembración del Imperio Austrohúngaro o la revolución comunista en Rusia.

Precisamente, estos hechos dieron lugar a una bifurcación del constitucionalismo entre los países de Europa que, siguiendo en mayor medida el constitucionalismo del régimen doctrinario, evolucionaron hacia fórmulas más modernas y sociales y el “nuevo” sistema constitucional que se implantó en el antiguo imperio ruso como consecuencia del triunfo comunista.

El constitucionalismo occidental

Por un lado, en Europa occidental aparecieron nuevas Constituciones que profundizaron en el concepto clásico del constitucionalismo, destacando por la influencia que tuvieron luego sobre muchos otros textos constitucionales de diferentes países, la Constitución alemana de 1919 (llamada de Weimar por la ciudad donde se hizo) y la Constitución austriaca de 1920; mientras, en otros países como Rusia, se produjo “otro” constitucionalismo que no estuvo inspirado por la filosofía liberal, sino por la filosofía marxista y que dio lugar al constitucionalismo soviético.

Las Constituciones de Weimar, la austriaca y las posteriores influenciadas por ellas (la española de 1931) incorporaron al constitucionalismo occidental instituciones importantes entre las que cabe destacar el inicio del Estado social, el establecimiento del control concentrado de constitucionalidad y la aparición del parlamentarismo racionalizado tendiente a darle mayor estabilidad a los gobiernos.

El constitucionalismo soviético

El constitucionalismo soviético respondió, como hemos dicho, a la implantación de la teoría marxista. Como consecuencia de ello, tuvo rasgos distintos a los del constitucionalismo occidental y que fueron los siguientes:

-Abolición de la propiedad privada, salvo bienes de consumo, y de la herencia. Estatalización de los bienes de producción.

-Tendencia totalitaria del Estado, es decir, el Estado es considerado más importante que el individuo.

-Existencia de un partido único –el partido comunista– que es el que detenta efectivamente el poder político.

-Negación de la separación de poderes. El criterio de organización política es la unidad del poder que se hace efectivo a través del partido único.

-Preferencia por órganos colegiados en vez de unipersonales en la organización del Estado.

Este constitucionalismo soviético se dio en el Imperio ruso tras la Primera Guerra Mundial, imperio transformado en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (urss). Al final de la Segunda Guerra Mundial se extendió a otros países de Europa que cayeron bajo influencia soviética (Rumania, Bulgaria, Checoslovaquia, Polonia, etc.) y que fueron denominadas “democracias populares”, con algunos de sus rasgos más extremos relativamente dulcificados.

El constitucionalismo soviético se derrumbó en Europa al no haber sido capaz, pese al elevado nivel de sacrificio impuesto a sus ciudadanos, de igualar su nivel de vida con el de los países occidentales. No obstante, en algunos países de Asia (China, Corea del Norte, Vietnam) y en Cuba sigue vigente la filosofía marxista.

División en Europa tras la Segunda Guerra Mundial: países de constitucionalismo occidental o soviético

Luego de la Segunda Guerra Mundial y como consecuencia de los horrores de la misma (nazismo y fascismo), Europa quedó dividida entre países de constitucionalismo occidental y países de constitu- cionalismo soviético. En el primero se intentó volver a la idea originaria de Constitución, promulgándose constituciones como la francesa de 1946, la italiana de 1947 y la alemana de 1949.

Rasgos e instituciones fundamentales del constitucionalismo occidental

El nuevo constitucionalismo occidental tuvo rasgos e instituciones fundamentales: la internacionalización del constitucionalismo (renuncia a la guerra como instrumento de acción política para dar cabida solo a las guerras de carácter defensivo), el reforzamiento de la democracia racionalizada (el parlamento no puede derribar a un presidente del gobierno si al mismo tiempo no acuerda la investidura de un nuevo presidente) y la implantación definitiva del Estado social.

Influencia del constitucionalismo americano

La idea originaria de Constitución sobrevivió en la fortísima influencia del constitucionalismo americano: distribución vertical del poder del Estado (se adoptó fórmulas de descentralización, en España el Estado Autonómico con la Constitución de 1978), influencia del régimen presidencial en el régimen parlamentario y la efectividad del control de constitucionalidad.

Proceso de descolonización: constitucionalismo del Tercer Mundo

Al mismo tiempo, tuvo lugar el proceso de descolonización. Aparecieron decenas de nuevos Estados que se constitucionalizaron dando lugar al llamado constitucionalismo del Tercer Mundo, caracterizado por:

-Incorporar algunos rasgos del constitucionalismo soviético (tendencia totalitaria del Estado, existencia de un partido único).

-La personalización del poder basado en la legitimación carismática.

-La incorporación de instituciones constitucionales de las antiguas metrópolis de difícil adaptación a su idiosincrasia.

-La incorporación de instituciones autónomas de difícil encaje en el constitucionalismo.

Como consecuencia de ello se originó una fuerte inestabilidad política y jurídica.

Fuente: Introducción al Derecho Constitucional, José Luis García Ruiz, páginas 64 a 72.

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