La Gaceta Jurídica

Periodismo judicial dentro del Derecho de la Información

El Señor Justicia

La Gaceta Jurídica / Carlos Conde Calle

00:00 / 01 de marzo de 2013

Los referimos al PERIODISMO ESPECIALIZADO (postulado por Javier Fernández del Moral, Pedro Orive, Rosa Berganza Conde y otros). Como hipótesis de trabajo sostengo que, con excepción de la prensa plana, dentro de la civilización del espectáculo, que denunciaran Debord y Vargas Llosa, nuestro periodismo es demasiado banal. El mensaje (el mensajero) es manejado con una tremenda trivialidad.

La respuesta es la especialización. Será prudente y oportuno que el periodista, en las diferentes áreas del conocimiento científico, se capacite; v.gr., si la fuente de información con que trabaja es económica, debería estudiar Economía. Algunos ejemplos: en periodismo deportivo irrumpió Juan Carlos Lugones y, por supuesto, el tratamiento del hecho es más profundo.

Existe un programa especializado en modas, dirigido por Sixto Nolasco, ¿quién diría qué es superficial? En el canal estatal,  Nelson Bravo dirige un programa musical y vaya que conoce en profundidad los orígenes y contenidos de las canciones. Nosotros conducimos en radio y televisión el programa El Príncipe, especializado en ciencia política (ciencia del poder).

El propósito de hoy es escribir sobre una especialidad importante: periodismo judicial. El 80% de las noticias tiene que ver con el ámbito judicial. Los medios llaman a esta fuente “SEGURIDAD” (lo correcto sería FUENTE JUDICIAL). Los presentadores y presentadoras de televisión, sin ninguna formación jurídica, constituyen tribunales paralelos, desde el set de televisión se erigen en jueces. Y, sin ninguna formación jurídica, emiten “sus sentencias”, superando las funciones del juez ordinario, designado por el Estado. Inclusive, abogados y fiscales prefieren los TRIBUNALES PARALELOS.

Se habrá preguntado el periodista que el abogado de las partes o el fiscal, ¿pueden estar utilizándolo para sus fines? Podemos citar dos casos reales: la supuesta violación de una funcionaria en la Ciudad de Sucre y el asesinato de la periodista Analí Huaycho.

El Código de Procedimiento Penal (CPP), en sus artículos 17, 18, 19 y 20, defiende los límites de la competencia de los tribunales cuando discrimina los delitos de Acción Pública, Privada a INSTANCIA DE PARTE. Conforme el artículo 17, el Ministerio Público puede y debe iniciar la investigación en delitos de violación cuando sean menores de edad. El artículo 19 afirma que la violación de mayores debe estar PRECEDIDA de una denuncia o querella por la víctima y, posteriormente, el Ministerio Público procederá a su investigación, que concluirá con la ACUSACIÓN FORMAL.

La Ministra de Justicia sostuvo, precisamente, que debía cumplirse la Ley. Es posible que políticamente no sea correcto, pero esta columna no es política, sino JURÍDICA. En lo personal, tampoco me gusta la norma; pero, la norma se debe aplicar con prescindencia de mis gustos o disgustos.

En todos los casos judiciales rige un conjunto de normas que el periodista que cubre esa fuente y, fundamentalmente, el presentador de televisión deben saber que su tarea profesional se mueve en un marco de Leyes, que, como todo ciudadano, debe respetar.

Puede que el violador y la persona que acabe con la vida de su esposa, no me gusten, no me agraden sus conductas. Ante todo se debe ser periodista y observar IMPARCIALIDAD en el manejo de la información; son los órganos jurisdiccionales los que se encargarán de sentenciar a los investigados. Admito que es muy difícil; el periodista es un ser humano y, seguramente, le da rabia quehayan ocurrido estos hechos. Pero no debe olvidar que NO ES JUEZ; porque, si así fuera, el país no necesitaría mantener un orden institucional. Los únicos habilitados legalmente para SENTENCIAR son los JUECES DE SENTENCIA o LOS TRIBUNALES DE SENTENCIA.

El periodista no es del todo culpable. Son las mismas fuentes, que buscan y utilizan al periodista. Si la parte o el mismo abogado advierten que no manejan adecuadamente la defensa, deciden “hacerlo público” para revertir esa situación. ¡Claro! El juzgador es presionado por los medios de comunicación social.

Hace muchos años que, v.gr., un periódico adjudicaba la autoría del delito de violación de una niña a un profesor de educación física. Luego, se atribuía el delito al señor Odón Mendoza. Ahora resulta que podría ser otro. ¡Por fin, ¿quién es culpable?! No es tarea de los Medios de comunicación social, buscar y CONDENAR a la gente. Debemos esperar, como titulares de la información, que el juez ordinario pronuncie la sentencia de ley. Al parecer, en estos tiempos el abogado ya no requiere ser buen profesional, sino saber utilizar los medios de comunicación, especialmente la televisión.

Mientras tanto, rige la Ley. En todos los casos, debemos respetar como comunicadores sociales el artículo 116 de la Constitución Política del Estado (CPE): “SE GARANTIZA LA PRESUNCIÓN DE INOCENCIA”. Asimismo, al margen de los casos citados, absolutamente en todos los casos judiciales, debemos respetar el artículo 6 del CPP: “TODO IMPUTADO SERÁ CONSIDERADO INOCENTE Y TRATADO COMO TAL EN TODO MOMENTO, MIENTRAS NO SE DECLARE SU CULPABILIDAD EN SENTENCIA EJECUTORIADA” (sic).

Si el periodista desea “anticiparse” a la sentencia, puede apelar de los géneros de opinión y advertir al televidente o radioescucha; además, sabe que esa opinión genera responsabilidad civil o penal. Eso no es todo, el artículo 116 del cpp manda imperativamente: “en el marco de las responsabilidades establecidas por la Ley de Imprenta, las informaciones periodísticas sobre un proceso penal se abstendrán de presentar al imputado como culpable, en tanto no recaiga sobre él una sentencia condenatoria ejecutoriada”.

Las normas han sido concebidas así y debemos cumplirlas,salvo que el Estado decida abrogarlas o derogarlas. En ese marco, los órganos policiales, que funcionalmente dependen del Ministerio Público, deben cumplir el artículo 296 del cpp y ceñir sus actos a la norma: “No permitir que los detenidos sean presentados a ningún medio de comunicación social sin su expreso consentimiento, que se otorga en presencia del defensor, y se hará constar en las diligencias respectivas”.

En los medios se observa abundante información judicial. Pero, ¿al IMPUTADO o DENUNCIADO le habrán preguntado si desea que se vea las imágenes? Por supuesto que podríamos continuar escribiendo, pero preferimos invitarlo a que lea nuestro libro Periodismo Judicial,para profundizar el tema.

Como advertirá el periodista que cubre esta fuente, su tarea es muy difícil. Lo recomendable es que, si el medio de comunicación social decide mantener esta fuente, será prudente que permita que el periodista se capacite y colabore en que se inscriba y estudie en las facultades de Derecho. Sólo de esa manera podremos tener un periodismo que trabaje con rigor.

También es posible que por propia iniciativa el periodista que cubre la fuente judicial estudie Derecho. En el caso de los presentadores de informativos de televisión e informativistas de la radio, que informen los hechos judiciales tal cual ocurrieron y no le incorporen sus deseos personales. Y, si quieren opinar sobre el caso, adviértale al televidente o radioescucha. El receptor necesita saber la calidad de opinión del emisor.

Veríamos con agrado que lo propio ocurra en materia política, deportes, cultura o ciudad. Estudiemos periodismo político, periodismo deportivo, periodismo cultural, periodismo internacional o periodismo ciudadano.

  • Es experto en Derecho de la Información.

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