La Gaceta Jurídica

Perspectivas jurídico-políticas del SIDH en América Latina

En el actual escenario político de América Latina, el valor estratégico del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH) consiste en su contribución al fortalecimiento de las instituciones democráticas, en especial de los sistemas de justicia, y a los esfuerzos nacionales en pos de superar los niveles de exclusión y desigualdad concretamente.

Para el fortalecimiento de los derechos, el SIDH cuenta con varias instancias.

Para el fortalecimiento de los derechos, el SIDH cuenta con varias instancias. Foto: periodismomultimedios.com

La Gaceta Jurídica / Pavel Pardo Lafuente

00:00 / 28 de mayo de 2013

En 1965, Norberto Bobbio, en su ensayo Fundamentos de los Derechos Humanos, refirió que en la actualidad la problemática esencial de los derechos no reside en su fundamentación, sino en su aplicación, es decir, es un problema no filosófico sino político (1), tal afirmación corresponde, luego de más de 40 años, a la problemática contemporánea que atraviesan los derechos humanos con respecto al perímetro jurídicamente protegido, esto es el ámbito de la realidad que protege cada derecho inequívocamente.

Sin embargo, es necesario determinar los puntos de inflexión que constituyeron la génesis de un periodo de discusiones públicas y privadas en cuanto a la reestructuración, reflexión y debate (acciones afirmativas) sobre el funcionamiento del sistema Interamericano de protección de los Derechos Humanos, los cuales demarcan, a priori, el “desproporcionado” pronunciamiento de Brasil frente al otorgamiento de medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana Derechos Humanos (cidh) a favor de las comunidades indígenas de la Cuenca del Río Xingu, Pará, y, consecuentemente, la solicitud al Estado brasileño de suspender la construcción de la represa Bello Monte respectivamente.

Por otro lado, las declaraciones públicas del Secretario General de la oea (como segundo elemento constitutivo) señalando que las medidas cautelares de la cidh no constituían cumplimiento obligatorio alguno.

Sobre la apoyatura empírica de tales sucesos, puede deducirse que las discusiones sobre la evaluación, la reforma, el perfeccionamiento o el fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos (sidh) por lo general no parten del contexto histórico en el que se halla inmersa la región, de las necesidades en materia de derechos humanos ni de los desafíos que se vislumbran.

Aunque se suele utilizar indistintamente los términos evaluación, reforma, perfeccionamiento o fortalecimiento (2), los mismos detentan significados y propósitos ciertamente distintos y emergen a partir de posiciones diferenciadas frente al valor actual y futuro del sidh.

Así, desde una óptica generalizada, los parámetros de evaluación y reforma presuponen que el sistema interamericano no está cumpliendo adecuadamente sus funciones y, por lo tanto, la premisa inicial sostiene que el sistema operaría bajo la lógica de confrontación con los Estados, propia de momentos de dictaduras, o que el sistema no garantiza adecuadamente los “derechos” de los Estados que comparecen ante la Comisión y la Corte.

Por consiguiente, se propone la “evaluación” del sistema y su “reforma”, generalmente mediante la limitación de las facultades de la Comisión. En contrario sensu, “perfeccionamiento” o “fortalecimiento” suelen emplearse para denotar que el sistema goza de legitimidad y efectividad y que es necesaria la adopción de medidas para que los Estados cumplan con las decisiones de los órganos interamericanos, incorporen la normativa interamericana al ámbito interno, amplíen el acceso y la participación de las víctimas y acrecienten el presupuesto para el funcionamiento conveniente del sistema en cuestión.

Eventos

La reunión de 23 cancilleres del hemisferio del 13 de mayo del 2013 en Tiquipaya, Cochabamba, estuvo referida con particular énfasis a cuatro hechos trascendentales:

El traslado de la sede de la cidh, lo que implica la modificación de actual sede ubicada en Washington, Estados Unidos; su financiamiento, en el entendido de los presupuestos económicos donde el Bloque de la Alternativa Bolivariana para nuestros Pueblos de América (alba) gestione dichos recursos bajo la directriz de los países miembros de este organismo, rechazando categóricamente la supeditación financiera por parte de Estados Unidos y otras organizaciones no gubernamentales; el funcionamiento de sus relatorías conforme a la igualdad jerárquica de las relatorías especiales y con capacidad de gestión operativa en similitud de condiciones, tal es el caso, por ejemplo, de la relatoría de Libertad de Expresión, cual goza de una categoría “especial”, y la adhesión de todos los Estados del organismo regional a su declaración, es decir, a la Convención Americana de Derechos Humanos, por cuanto importa la ratificación de todos los tratados configurados en materia de derechos humanos, especialmente a Canadá y Estados Unidos.

En virtud de ello, el proceso y las iniciativas de la Organización de Estados Americanos (oea) deben tener en consideración el contexto dinámico y los desafíos estructurales para la protección de los derechos humanos a los que debe responder el sistema.

Es un error que las reflexiones se limiten a proponer reformas de los reglamentos de la Comisión o de la Corte o a discutir sobre el procedimiento de admisibilidad, las audiencias, las medidas cautelares, el rol de la Comisión ante la Corte, etc. Es decir, concentrarse en el procedimiento de peticiones individuales, pero no en los problemas y necesidades de derechos humanos de cada país y de la región en su conjunto ni en propiciar una reflexión sobre si los Estados cumplen sus obligaciones interamericanas en materia de derechos humanos.

Exploración

Un proceso de reflexión serio debe partir de un diagnóstico de la situación de los derechos humanos en los países y en la región. Una vez que se tenga un cuadro claro de esto, cabe preguntarse qué tipo de sistema se requiere y necesita para el presente y para las próximas cinco, seis o siete décadas (el margen de tiempo es relativo).

El proceso de reflexión debe estar, además, basado en conocimientos, datos y en una observación minuciosa de la diversidad de necesidades regionales en materia de derechos humanos y en las realidades innegables de cada país. Asimismo, deben producirse datos de corte estadísticos sobre el funcionamiento de la Comisión y la Corte como órganos rectores y la aplicación de sus decisiones en los Estados miembros y, en consecuencia, proveer de un diagnóstico eficiente del sistema.

La reflexión no se configura exclusivamente desde una lógica procesalista, concentrada en los reglamentos o en el procedimiento que los órganos determinan seguir en la tramitación de casos, sino principalmente desde una lógica sustantivista, referida a las demandas de derechos humanos en la región y a cómo atenderlas desde el sistema. Ello requiere analizar el rol del sistema interamericano en un escenario político regional con democracias deficitarias, serios problemas de exclusión social y degradación institucional (3).

En el actual escenario político de América Latina, el valor estratégico del sidh consiste en su contribución al fortalecimiento de las instituciones democráticas, en especial de los sistemas de justicia, y a los esfuerzos nacionales en pos de superar los niveles de exclusión y desigualdad concretamente. Para ello, además de la solidez de su jurisprudencia y el desarrollo de su sistema de peticiones individuales, el sidh debe considerar su rol político, estableciendo una óptica actitudinal en los patrones estructurales que afectan el ejercicio efectivo de derechos por los sectores subordinados de la población.

Para lograrlo deberá resguardar su función subsidiaria de los sistemas de protección nacionales y procurar que sus principios y estándares se incorporen no sólo en la doctrina de los tribunales sino en la orientación general de las leyes y las políticas de los gobiernos en su conjunto.

Cochabamba, 22 de mayo de 2013

Notas

1. Bobbio Norberto, citado por Miguel Carbonell, “Fundamentos de los Derechos Humanos”, Conferencia Magistral sobre la aplicación de los Sistemas de Protección de los Derechos Humanos, México, UNAM, 2009.

2. Aportes DPLF, Reflexiones para el Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, Revista de la Fundación para el debido proceso, Nº 16, 2012, pág. 37.

3. Dulitzky Ariel, 20 puntos de Reflexión sobre el proceso de Reflexión, Revista de la Fundación para el debido proceso, Nº 16, 2012, pág 11.

Es estudiante asociado al IDEI-Bolivia.

Tomado de: Revista Instituto de Estudios Internacionales (IDEI-Bolivia), año 3, Nº 62, mayo de 2013.

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