La Gaceta Jurídica

Protección del accionista minoritario

Sin embargo, la norma aclara que, en caso de existir solamente dos síndicos, uno de ellos será elegido necesariamente por los accionistas minoritarios.

La Razón (Edición Impresa) / Brian Haderspock*

00:00 / 31 de enero de 2016

Es un hecho inalterable que las mayorías mandan en toda sociedad comercial y es un principio rescatado en nuestra legislación comercial. Esto significa que el accionista mayoritario o el grupo de accionistas que conforman la mayoría en una sociedad pueden adoptar prácticamente todas las decisiones que vean convenientes, marginando así a los accionistas minoritarios.

No es que se le prive a la minoría del derecho de voz y voto, sino que sus opiniones favorables o desfavorables pasan desapercibidas por el porcentaje accionario mínimo que posee en la sociedad. Nace así el grupo de poder, compuesto por uno o varios accionistas que llevan la dirección de la empresa, arrastrando con ello a las minorías.

No obstante, las minorías pueden intervenir en asuntos societarios en tres oportunidades: convocatoria a junta general de accionistas, nombramiento de directores y nombramiento de síndico. Sin embargo, los citados derechos no operan por el mero estatus de minoritario.

La legislación señala que para ser considerado accionista minoritario a efectos de convocar a la junta de accionistas o nombrar un miembro del directorio es necesario que preexista por lo menos un 20 por ciento de participación accionaria, ni más ni menos, salvo que los estatutos sociales determinen un numero porcentual menor.

Por ejemplo, tratándose de un directorio de tres, el accionista minoritario tendrá derecho a nombrar un director. En cuanto al nombramiento de síndico o comisión de fiscalización, el accionista minoritario solo podrá nombrar a uno de los síndicos cuando exista dos o más por elegir, ya que, el nombramiento de síndico único corresponde exclusivamente a la junta general.

Sin embargo, la norma aclara que, en caso de existir solamente dos síndicos, uno de ellos será elegido necesariamente por los accionistas minoritarios.

La verdad es que los derechos de la minoría son limitados, sin embargo, hay que entender que la voluntad social de la sociedad recae en las resoluciones obtenidas por una mayoría en la juntas y aquellas decisiones serán válidas siempre que cumplan con las leyes y los estatutos sociales,  sobre todo que cumplan con satisfacer los intereses de la sociedad comercial.

Esto significa que cualquier resolución contraria a la norma o en desmedro de los intereses de la sociedad podrá ser impugnada judicialmente por las minorías o cualquier otro accionista disidente, lo cual garantiza una protección a la sociedad en contra de atropellos de esta naturaleza.

En síntesis, la idea de considerar una mayoría para la toma de decisiones sociales descansa en el concepto de la voluntad social; la voluntad social solo se puede entender de esa manera. Tampoco puede ser viable el control por las minorías, ya que esto contradice el principio de las mayorías rescatadas en nuestra legislación mercantil.

*    Es licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales y Derecho en la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA) y diplomado en Negociación, Conciliación y Arbitraje. www.haderspock-grupolegal.com

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