La Gaceta Jurídica

“Readhesión”, nuevo mecanismo

La jurista aborda el proceso y resultados de las gestiones diplomáticas bolivianas para despenalizar internacionalmente el acullico de hoja de coca, hecho que derivó en la readhesión del Estado a la Convención sobre Estupefacientes de 1961, con una reserva que fue aceptada por la mayoría de los países. El análisis concluye que en la ONU hay una corriente para revisar ese tratado.

La campaña boliviana abarcó varios aspectos y  tuvo apoyo  de otras  naciones.

La campaña boliviana abarcó varios aspectos y tuvo apoyo de otras naciones. Foto: tarijalibre.tarijaindustrial.com

La Gaceta Jurídica / Karen Longaric R.

00:00 / 01 de marzo de 2013

A partir de la aceptación de la reserva boliviana al artículo 49 de la Convención sobre Estupefacientes de 1961, en el país se ha dado pronunciamientos y opiniones diversas.

Unos han reputado este hecho como un triunfo diplomático y otros le han restado importancia, calificándolo como una gestión dirigida a satisfacer las expectativas del sector productor de la hoja de coca, más que como una reivindicación de derechos culturales y ancestrales.

No hay duda de que la Cancillería puso gran esfuerzo, recursos económicos e imaginación en su propósito de despenalizar el acullicu (masticado de coca) en Bolivia. Es así que, durante más de un año, el Ministro de Relaciones Exteriores y sus funcionarios estuvieron abocados a ese objetivo, que, seguramente, consumió significativos recursos en la movilización de una maquinaria gestora de apoyo, cuyo resultado tangible se traduce en los puntos referidos a continuación.

Los 15 países que objetaron la reserva boliviana, entre ellos los mayores cooperantes de Bolivia, ratificaron la penalización del acullicu en general. Los restantes 169 signatarios viabilizaron la reserva.

En consecuencia, se ha despenalizado la práctica del acullicu en territorio boliviano. En el resto de los países, inclusive para aquellos que no objetaron la reserva boliviana, el acullicu sigue siendo una práctica proscrita por la norma internacional.

La despenalización del acullicu en Bolivia no levanta la prohibición de cultivos excedentarios de hoja de coca más allá de las 12.000 hectáreas, extensión derivada de la Convención sobre Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Psicotrópicas de 1988, norma que continúa vigente en todo su alcance y contenido.

Si el acullicu y el consumo de la hoja de coca son prácticas prohibidas en el resto del mundo, es absolutamente improbable que Bolivia obtenga autorización para comercializar la coca hacia territorios donde su consumo está penalizado.

Aprobada la reserva, se desconoce si en el momento de aceptarla u oponerse a ella los estados signatarios formularon declaraciones y cuál fue el tenor de las mismas.

No obstante, queda claro que la readhesión de Bolivia a la convención de 1961 ha sido validada por la comunidad internacional y por la Organización de las Naciones Unidas (onu).

El otro procedimiento

No cabe duda que la despenalización del acullicu constituye una reivindicación cultural legítima para el pueblo boliviano, sin embargo, considero necesario orientar esta reflexión a ámbitos que van más allá del interés estrictamente local.

Se trata, pues, de examinar esa nueva forma de vinculación a los tratados, que el Gobierno boliviano ha denominado “readhesión”. Procedimiento que no tiene precedente alguno en la práctica inter- nacional, ni en la teoría y no está regulado por la norma convencional.

La reflexión sobre el tema tiene muchas complejidades. El derecho de los tratados no ha previsto la figura de la readhesión y las Naciones Unidas la han aceptado como una forma más de vincularse a un tratado, sin referir antecedente alguno. Sin embargo, queda la sensación de que probablemente se ha forzado y debilitado una estructura jurídico-administrativa vigente hace muchas décadas.

Reseñando el procedimiento que siguió la readhesión, vemos que Bolivia, con la intención de modificar para sí los efectos de la convención de 1961, promovió su denuncia para luego dar paso a una nueva adhesión con reservas, adecuando la convención a un derecho interno de ulterior aprobación a la vigencia de aquella.

Lo jurídico

Sin desmerecer el esfuerzo de la Cancillería y desde una óptica rigurosamente jurídica, es posible hacer analogía entre el proceso que llevó la readhesión de Bolivia a la convención de 1961 con el análisis de aquellos actos jurídicos que en su conjunto se ajustan plenamente a las prescripciones legales que los regulan, pero cuando se analiza su iter juris y el elemento volitivo que los motivó, se constata inevitablemente el fraude a la ley.

La admisión de la reserva boliviana anima a pensar que en el seno de la onu ha tomado cuerpo una corriente que promueve la revisión de la Convención sobre Derecho de los Tratados de 1969, en muchos aspectos que ya habrían sido superados por la práctica internacional.

Este análisis debe trasladarse al seno de los organismos internacionales y de la comunidad internacional en su conjunto, ellos tienen la ineludible responsabilidad de abordar el mismo.

  • Es académica de número de la Academia Nacional de Ciencias Jurídicas de Bolivia y docente de Derecho Internacional en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA).
  • Tomado de: academiajuridicabolivia.com

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